Veía cuantos libros leyera en vida
Iba a los lugares, al lugar de cada uno
De los libros que leyera en vida.
Cada uno, un lugar, un tiempo,
Sensaciones, sentimientos, gente.
Era un único libro
El libro de todos los libros
Que leyera en vida.
O sonho de todo escritor, mesmo menino, ou, sobre tudo, menino, é o de escrever. Escrever num jornal. Ter seu próprio jornal. Engatinhando ainda nas ferramentas e no layout dste blog, aqui está a minha tentativa.
sábado, 5 de dezembro de 2009
quarta-feira, 2 de dezembro de 2009
Un libro
Había ya leído tantos libros
La lista se le figuraba infinita
No lo era, sin embargo
Los muchos libros formaban una lista
Que se perdía de vista
Ya iba a la casa de Usher
O a las montañas de la locura
Al vino del estío o
A los jardines circulares
Se dejaba llevar por lo senderos bifurcados
Y renacía en una tumba como flor
Bajaba como un río de la selva
Y se escondía en una casa de adobe
Por los libros leídos y los que aún leería
Viajaba de oírlos de otros
O de saber de su existencia
El fantástico Necronomincon
El Tertium Orbis
De las historias de niño guardaba
Sensaciones inefables
El hijo de la estrella
La vida del Mesías
El arca de Noé
No sabías aún de filosofia ni teología
Sociología ni astronomía
Pero ibas página a página dando la vuelta
Al libro de la vida
Hoy ya han pasado muchos años
Tantos que ni sabes cuántos
Y de los libros leídos o por leer
Guardas silencios y sabidurías
Y ahora que llega la puesta del sol
Miras hacia allá y ves
El comienzo de un nuevo libro
El libro de la vida
La lista se le figuraba infinita
No lo era, sin embargo
Los muchos libros formaban una lista
Que se perdía de vista
Ya iba a la casa de Usher
O a las montañas de la locura
Al vino del estío o
A los jardines circulares
Se dejaba llevar por lo senderos bifurcados
Y renacía en una tumba como flor
Bajaba como un río de la selva
Y se escondía en una casa de adobe
Por los libros leídos y los que aún leería
Viajaba de oírlos de otros
O de saber de su existencia
El fantástico Necronomincon
El Tertium Orbis
De las historias de niño guardaba
Sensaciones inefables
El hijo de la estrella
La vida del Mesías
El arca de Noé
No sabías aún de filosofia ni teología
Sociología ni astronomía
Pero ibas página a página dando la vuelta
Al libro de la vida
Hoy ya han pasado muchos años
Tantos que ni sabes cuántos
Y de los libros leídos o por leer
Guardas silencios y sabidurías
Y ahora que llega la puesta del sol
Miras hacia allá y ves
El comienzo de un nuevo libro
El libro de la vida
Un día
Ese día, se había levantado como sin ganas, sin alguna motivación especial. ¿Sería un día menguante, como la luna cuando se va haciendo menor hasta casi desaparecer en el cielo? ¿Sería la falta de aquel mensaje que esperabas y no vino? Los pájaros cantan, como todos los días. El cielo está nublado y el día está fresco. Esperarías alguna alegría grande para empezar el día. Hay días que empiezan así, como no queriendo empezar, pero empiezan. Después hay que llegar, como dice Cortázar. Sí, llegar a qué, no sabes bien a qué, pero llegar. Llegar, por ejemplo, a la playa a caminar. A ver el mar y a sentir esa masa inmensa de agua que se pierde de vista en el horizonte. Sentir ese antiguo ser, como dice Borges. Acordarte de la noche pasada, con ella al borde del mar oscuro fundido con el cielo. Los dos recordando los comienzos, los primeros tiempos, mirándose a los ojos. Tiempos inolvidables, perpetuados hasta hoy, de otro modo. Ahora el viento sopla y piensas en tus hijos, en tus amigos, en la gente que amas, en quienes sin conocer, te dieron una mano, allá en los lejanos tiempos del ayer, cuando llegabas a Brasil, casi un náufrago. Ya faltan pocos días para que cumplas años. El día que pasaste la frontera de Uruguayana. Veías árboles floridos del lado de acá. Miedo, del lado de allá. Tristeza. Empezaba otra vida, esta vida. Tus hijos, tantas cosas nuevas. Una vida nueva. Este año, ahora, antes del 8 de diciembre, recuerdas ese día, esos días estos días, esta vida nueva. Agradeces. El viento sopla y de a poco los pájaros te van trayendo. Te dejas venir. Otra vez estás aquí. Piensas en la vida, misteriosa. Cómo es extraño estar vivo. Ser quien eres, recordar lo que recuerdas. Saber que hay una trama infinita que se continúa en cada ser vivo, en todas las cosas. Sentirte esa trama viva, contínua. Eres eso. Todo es parte de esa infinitud presente que se extiende en todas las direcciones. Apenas respiras, estás en contacto con todo lo que está vivo en todas las partes de la Tierra. Oyes, y el universo entero está diciéndote algo al oído. Miras, y esa maravilla de ver deja el mundo entrar en ti y te sorprendes con las hojas verdes de las plantas, los colores de las flores azules, blancas, amarillas, rojas, que ves en el jardín y en los caminos. Ya no piensas que es un día sin gracia pero al contrario, agradeces el nuevo día y te vas a caminar. Buen día.
segunda-feira, 30 de novembro de 2009
Un sol
Esa tarde, dibujaría un sol,
El más bello sol ya visto.
Un sol que fuera
Todos los soles, todos los soles
Que ya hubiera visto.
Ese sol sería el mismo sol, ese
Que ahora va escondiéndose en la mata,
Dibujando palmeras y árboles
Mientras los grillos,
Mientras la claridad de la tarde,
Mientras el día que muere.
Los grillos cantan su eterno mantram
Y tú, que me lees,
Recibes la noche como un sol
Que viene desde lo oscuro a iluminarte.
Boa noite, noite
El más bello sol ya visto.
Un sol que fuera
Todos los soles, todos los soles
Que ya hubiera visto.
Ese sol sería el mismo sol, ese
Que ahora va escondiéndose en la mata,
Dibujando palmeras y árboles
Mientras los grillos,
Mientras la claridad de la tarde,
Mientras el día que muere.
Los grillos cantan su eterno mantram
Y tú, que me lees,
Recibes la noche como un sol
Que viene desde lo oscuro a iluminarte.
Boa noite, noite
domingo, 29 de novembro de 2009
Otro domingo
Cuando llegaba el domingo, se ponía a pensar. Dejaba que los recuerdos lo llevaran. Iba a otros tiempos, a la infancia. A la casa de Leonidas Aguirre. Las macetas, los malvones, Los soles de domingo. Los juegos de fútbol en la cancha de Independiente Rivadavia. Las idas a la montaña en bicicleta con el Daniel. La jura de la bandera en el Cerro de la Gloria, el 8 de octubre de 1977. Ahora es otro domingo, muchos años después, pero domingo al fin. El cine Caribbean. Cantinflas. Jerry Lewis. Las idas al cine en familia. Tantos domingos después, otro domingo. Un mismo día, pero otro día. Volvían las figuritas, las chapitas, las ruedas del tranvía bajando la calle Avellaneda. Los helados en familia. El autódromo. Las picadas. El Rambler. El lago del parque General San Martín. Tantos domingos atrás, y un mismo domingo, un solo domingo, el primer y último domingo. No te pongas agorero, che, te faltan muchos domingos. ¿Quién sabe? Espero que sí, muchos soles, muchos lagos, muchos chupetines, muchas figuritas, muchas historietas, muchas caminatas alrededor de la manzana. La vuelta a la manzana, ¿te acordás? Vamos a dar una vuelta a la manzana. A ver quién está, quién veo. Las chicas de la otra cuadra. Otro domingo y el mismo domingo, un único domingo. Mañana domingo se casa Peringo, con una mujer que barre la casa con un alfiler, decía mamá. Ravioles en las mesas, empanadas, pan y vino. Bien mendocino. Es eso. Hoy es domingo, por si no te habías dado cuenta. Es muy lindo. Chau.
sexta-feira, 27 de novembro de 2009
El libro circular
Ese día, se había levantado especialmente inspirado. Esto es lo que él pensaba, al menos. Tú dirás, querida lectora o lector, si es así, o si es más una de las exquisiteces de este que se sienta hoy en la computadora, a contar sobre un libro que está escribiendo, llamado El libro circular. Después de años escribiendo, cosa que hace desde chiquito, nuestro personaje finalmente encuentra el formato que le conviene. Un libro que gira, un libro que da vueltas, un libro que se lee desde cualquier lugar. Como un mosaico, una mandala, un calidoscopio. La idea es vieja, es decir, ya hay libros así, y él tiene en claro no ser el creador de esta modalidad de escritura o de lectura, pero al menos le agrada pensar que le vino esta idea y la pone en práctica. Un libro que se puede leer desde cualquier parte es, también, un libro escrito desde distintos lugares. En la sala de espera del dentista, andando por la vereda mirando el mar o la gente que pasa, en tu casa, en un banco de la plaza mientras miras los pájaros y las flores y la gente que va de un lado a otro, ese paisaje incesante, cambiante, del que formas parte tanto como las nubes y los aviones, los insectos y los ómnibus y las motos y todo lo que se mueve y también lo que está quieto. Si te pones a explicar, dirán que no hay nada nuevo en la idea, y lo sabes. El libro circular es la vida, es lo que gira, es el propio mundo, la humanidad y el cosmos, lo que se extiende hacia adentro y hacia fuera y en ti, en todas direcciones. Eres el punto de cruzamiento de ese tejido infinito. En ti se da cita todo lo que existe, todo lo que es y siempre fue, y aún, lo que será. De algún modo lo sabes, siempre lo supiste. Todo está contenido en todo. Todo es una parte de ese infinito cristal de esa memoria, como dice el poema de Borges. La chica que admiras por su belleza, esos ojos de tu amada que te acompañan a donde vas, las flores que ves en las mañanas al salir de tu casa, la gente en las paradas de ómnibus esperando, la enfermedad de tu suegro, las frutas que esperan ser compradas en la verdulería al borde del camino, la reunión del grupo ecuménico esta mañana, todo es un cruce de líneas infinitas, lo sepas o no, y de algún modo lo sabes, pues eres quien gira esas páginas y quien es girado por las mismas, desde un rincón del universo que no conoces pero intuyes. Sabes y eres feliz. Una alegría profunda te invade. Sin saberlo y sabiendo, eres parte indisociable de todo lo que existe. Eres una letra de esa infinita escritura indescifrable cuyo libro es el tiempo, como dice al poema de Borges al I Ching, el libro de las mutaciones. Sabes que aún tus preocupaciones, lo que te distrae, lo que aún no tiene un lugar o armonía en tu vida, es parte de ese infinito tejido de la vida del que todo, como ya dijiste, es parte y tú también. Esa sensación de pertenencia, de unidad, de unión con todo, te acompaña esta mañana mientras oyes el canto del pájaro desde el lado donde nació el sol. Lo sabes y disfrutas de esta maravilla que es estar vivo, respirar, escribir, leer, saber que eres parte del todo. Repites y repites lo mismo, como un mantram, como el canto de los grillos que te hipnotiza esta mañana. Giras con el libro, el libro gira y el sol sube por el horizonte. Los pájaros pían cerca de ti y un ómnibus se acerca. El olor a café te alcanza. Ella rumbo a Sousa. Y tú, en un instante, a caminar por la playa. Es el día que comienza.
domingo, 22 de novembro de 2009
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