domingo, 13 de janeiro de 2013

El placer de ser y de vivir

Con frecuencia nos preguntamos: ¿qué debería hacer? No está mal que uno se haga esta pregunta. Al contrario, el sentido de lo ético está profundamente enraizado en esta indagación. Pero hay otra pregunta, tan o más importante que la anterior, que es: ¿qué quiero hacer? ¿qué me gustaría hacer? ¿qué es lo que, realizado o al realizarlo, me da placer? Placer y deber parecen campos contrapuestos. En algún sentido, lo son. Pero desde una perspectiva integrativa de la persona, es sabido que debe y puede pensarse en un “deber de placer”. La obligación de disfrutar de la vida. La necesidad de gozar del mero hecho de existir, respirar, ver oír, tocar. Cada sentido humano es uma celebración. Nos han inculcado sentidos de la vida lejanos y distantes. El más allá. El consumo. Pero hay un placer inmanente en el hecho de existir. Y esta alegría de vivir es integradora y contagiosa. La persona feliz irradia bienestar. Y esta sensación no proviene tanto de lo que tiene, sino de lo que es. No tanto de la propiedad, sino más bien de la propia existencia. Volver a disfrutar de la vida, gozar profunda y essencialmente del hecho de que estamos vivos. Es un deber placentero. Y una necesidad.

sexta-feira, 11 de janeiro de 2013

Transformação

Estou cansado Semear também cansa Mas ver a flor florescer Descansa

quarta-feira, 9 de janeiro de 2013

Atención poética y realidad

La literatura disuelve la falsa objetividad creada por la intelectualidad raciocinante y por la codificación cotidianizada. Esta afirmación de Julio Cortázar en La vuelta al día en 80 mundos, volvió ayer con mucha fuerza, mientras leia Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Me llamaba la atención como en las páginas del relato que estaba leyendo, la vida se parecia más a la vida, no era esa especie de deformación que uno sobrepone a lo que está aqui, muchas veces. Hay una cualidad propia de la vida, que es algo muy fino, muy sutil, y que solamente puede ser captado por una persona que tenga una atención extremada a lo que está aqui, a lo que está presente. La lectura de libros de García Márquez, José Saramago, Henry James, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Lya Luft, Martha Medeiros, Cecilia Meirelles, Affonso Romano de Sant´Anna, Gustavo Adolfo Bécquer, Gabriela Mistral, Gita Lazarte, Graciliano Ramos, Ray Bradbury, Howards Phillips Lovecraft, ha ido creando o activando esa especie de atención a que aquí me estoy refiriendo. Estos autores o autoras, han venido llamando mi atención desde muy temprano en mi vida, y esa atención ha quedado despierta. El hábito de la lectura ficcional o poética, me ha venido abriendo a esta realidad presente, a la realidad que está aqui, no una realidad pensada, intelectualizada, racionalizada. Sin embargo, como creo que talvez también haya ocorrido con quien pueda estar leyendo estas cosas, esta atención despierta, la atención presente, la atención a lo que está aquí, durante mucho tiempo permaneció como que ofuscada por las cosas que había aprendido a creer que estaban aquí, o que eran, empezando por yo mismo y por el mundo alrededor. Entonces yo no estaba propiamente en el presente, estaba desencajado, ajeno y distante, por el simple motivo de que había dejado de prestar atención a esta atención a lo real, a lo presente. O había dejado de vivir más plenamente en esta atención a lo presente, a lo que está aquí. Lo que está aquí es siempre nuevo. Y la literatura me permite aceder y mantener viva la atención a lo presente. Una observación de Fernando Pessoa resume bien esta situación. Dice que debía empezar a olvidarse de la forma de recordar que había aprendido. Yo debo empezar a olvidarme de la forma de vivir, de la supuesta realidad que había dejado que ocupara el lugar de lo que está aquí. Dejar que lo que está aquí, de hecho me toque. Dejarme, de hecho, estar aquí.

sábado, 5 de janeiro de 2013

Realidad

¿Qué harías ese día? ¿Qué habrías hecho ya, además de haber ido a la playa con ella y caminado, visto la gente y el mar, nadado, sentido el sol y la arena? ¿Qué más te depararia el día, ahora que se acerca el mediodía y la hora de salir con la familia a almorzar? Esta mañana temprano sentías que la confianza es posible, que es posible vivir en paz, que has ingresado de hecho al reino del amor. Has llegado al lado de allá de la página, a ese mundo literario adonde puedes ser quien sos, ves todo como algo creado, la gente, los ambientes, todo lo que existe. Hasta los pájaros cantando hoy bien tempranito, como un coro envolviéndolo todo, anidándote en el cosmos.

quinta-feira, 3 de janeiro de 2013

Escribir, vivir

Me pasaría la vida escribiendo, pensó. Me quedaría frente a la máquina de escribir, agarraría un cuaderno, y escribiría, escribiría, o, mejor dicho, dejaría que la vida me fuera escribiendo. Me acuerdo de cuando empecé a escribir, en 2001. Empecé a traerme de vuelta. Y en este venir a mí mismo de nuevo, en este traerme de nuevo para el ser que soy, en este volver a ser, fuí encontrando mi lugar en el mundo. Fuí encontrando el sentido de mi vida. Sigo buscándolo, sigo encontrándolo. Nunca soy más yo que cuando escribo. Y cuando escribo, estoy leyendo lo que otras personas antes que yo, y ahora, están escribiendo, sus propias vidas. Todas las vidas se van tejiendo y destejiendo, en esa continua fabricación que es la vida. Han pasado ya tantos años desde que estoy vivo, pero aún así, el vivir es siempre fascinante, es siempre una sorpresa, es siempre otra cosa. Es algo desconocido, y al mismo tempo parcialmente conocido. Es un nacer de sí mismo que se viene perpetuando desde tempos inmemoriales.

quarta-feira, 2 de janeiro de 2013

Mosaico de un día

Ese día, irías recuperando la memoria, a partir de este momento. De mañana, bien temprano, era aún de noche, escribiste el texto sobre la valoración positiva de la afectividad, la sexualidad y el placer. Aquello te iluminó por dentro, te dio una sensación de misión cumplida. Rehiciste tu caminho hasta aqui. Tus años de joven, de luchar por la extinción del hambre, la violencia y la dominación. Esa lucha continúa, de otras formas, en tus actividades actuales. En los colectivos de los cuales participas. No puedes gustar de todas las personas, pero el disgusto por algunas de ellas, no debe distraerte del foco de tu amor y de tus actividades. Fuiste a la universidad, al sindicato, al banco. Llovía. Recordaste los tempos iniciales de tu amor. Fuiste a la Unimed. El laberinto de calles de la ciudad. El calor, la gente, la oración. Las traducciones de textos. La feria de artesanías. El día que se hizo noche. La noche que se hará día.

terça-feira, 1 de janeiro de 2013

Fin de año, Año Nuevo

Hay días en que no tenés algo específico para compartir, sin embargo, siempre algo hay que decir. Año Nuevo, fin de año. Parece que algo quedó para atrás. Pero ¿qué es lo que quedó para atrás? Hoy caminabas por el veredón de la beira mar, y recordabas que ayer, el año pasado, habías notado un movimiento rítmico en el caminar de los bañistas que andaban por la arena. Hoy había casi una multitud caminando. Vendedores de maíz, niños, parejas, gente de todas las edades, yendo y viniendo. De mañana, otra caminata, ésta por el barrio. Un camino que te llevó por la calle que pasa en frente al mercadito. La calle donde se ve una acacia florecida. La avenida Epitacio Pessoa, y las otras calles, como un tablero de ajedrez, hasta llegar a la calle del correo, por donde volviste a casa. Las flores rojas y amarillas. Las santas-ritas. Los escritos de la mãnana, los de otros días atrás, formando como un libro sin fin del que eres parte, como todo lo que existe. Las nubes en el cielo del atardecer, las nubes en el cielo del amanecer. Es como una sinfonía cromática. Y los benteveos cantando, como un coro ya próximo, ya lejano. Las reuniones de días pasados. La noche con los profesores, con la familia, con las colegas de la universidad, con los amigos y amigas del grupo ecuménico. Una red, pensaste. Una red te sostiene y te sustenta.