Hay veces que uno trata de llegar. De algún modo sabes que te has quedado en otro sitio. No sabes bien adónde. Tratas de ir llegando aquí, aquí pero dónde, cómo, como dice Julio Cortázar. ¿Dónde es aquí? ¿qué es esto? ¿quién soy yo? ¿qué es todo? Las preguntas se agolpan, y no encuentras respuestas. Apenas te queda una sensación de perplejidad. La perplejidad del estar vivo, respirando, preguntando, admirándote de estar aquí, aún que no sepas bien qué es esto de estar aquí, ni dónde está el aquí o dónde estás vos.
Foto: Julio Cortázar
O sonho de todo escritor, mesmo menino, ou, sobre tudo, menino, é o de escrever. Escrever num jornal. Ter seu próprio jornal. Engatinhando ainda nas ferramentas e no layout dste blog, aqui está a minha tentativa.
segunda-feira, 15 de abril de 2013
Ubicación
Hay veces que uno trata de llegar. De algún modo sabes que te has quedado en otro sitio. No sabes bien adónde. Tratas de ir llegando aquí, aquí pero dónde, cómo, como dice Julio Cortázar. ¿Dónde es aquí? ¿qué es esto? ¿quién soy yo? ¿qué es todo? Las preguntas se agolpan, y no encuentras respuestas. Apenas te queda una sensación de perplejidad. La perplejidad del estar vivo, respirando, preguntando, admirándote de estar aquí, aún que no sepas bien qué es esto de estar aquí, ni dónde está el aquí o dónde estás vos.
Foto: Julio Cortázar
domingo, 14 de abril de 2013
Integración
Volvías de las Ocas do Indio. Como tantas otras veces. Pero, diferentemente de esas tantas otras veces, estabas más entero. Eras más vos mismo. Yo puedo. Yo puedo ser. Esto martilleaba en tu consciencia.
Recordabas el viaje de vuelta. Mossoró. Lajes. João Pessoa. Presencia. Estabas más presente. Cada vez más aqui. Cada vez más vos mismo. El caminho de vuelta. El camino de tanta gente que empieza a querer volver a ser quien es.
segunda-feira, 8 de abril de 2013
Vuelve la vida
A veces uno quisiera escribir algo sobre una cosa muy importante o muy linda, muy significativa, en fin, que le ha ocurrido o le está ocurriendo. Como ser sobre los días que pasamos juntos en Montecarlo, Misiones, en la formación del primer grupo de terapeutas comunitarios de Argentina. Uno quisiera contar como fue la llegada, las primeras caras, los primeiros apretones de manos. De donde sos, y vos. Parecía que nos conocíamos desde siempre.
Las cabañas, las comidas. Los caminos de piedras. La niebla a la mañana. Las reuniones en la salita cerca de la pileta. Las ruedas. Qué me estoy llevando, qué me quiero llevar, ustedes me ayudan, sí te ayudamos. Búscalo en tu corazón, el camino que te lleva a la libertad. Búscalo, en tu corazón, el camino que te lleva al amor. No te entregues, corazón libre, no te entregues. Sólo tienes que empezar. Fluías como un río. Parecía que entre todos y todas, éramos como un solo ser. Un ser que se desdoblaba en las historias de cada uno y de cada una. En las caras de todos y de todas.
De pronto algo muy bueno envolviéndonos. Los pinos de Misiones. Las cataratas. Los piqueteros. Guli guli. Los mensajecitos. Y ahora de pronto, esta mañana, como tantas veces durante estos días en Montecarlo, te emocionaste. La vida había vuelto. La vida volvió. Siempre vuelve la vida. Pero esto no son palabras vacías. Es lo más certo que consigo decir sobre estos días que estuvimos juntos en Montecarlo. Volvió la vida.
segunda-feira, 25 de março de 2013
Pintando
domingo, 17 de março de 2013
Días
Hay unos días que uno trata de traer al papel, y como que se resisten. Como si quisieran tratar de escapar de la tentativa de que alguien pueda llegar a querer traerlos a la hoja de un cuaderno, a un lugar donde otras personas puedan ver. Sin embargo, uno insiste. Y de pronto te ves poniendo en la hoja, que esta mañana anduviste por la playa. Que nadaste, que viste las olas. Que viste esa superficie acuática en movimento, formando formas, y deshaciendo las formas que forma. Que a la tarde fuiste al supermercado y anduviste entre las frutas y verduras, entre tantas mercaderías de distinto tipo. Y que ahora hace un ratito nomás, viste una película com Macaulin Kaulkin, o como pueda llegar a escribirse. Y el día fue pasando, la tarde fue pasando, y la noche debe estar esperando en algún lugar, su vez y su hora de llegar.
segunda-feira, 11 de março de 2013
Fluyendo
Vas de viaje, vienes de viaje, y en este vaivén, te pones a tratar de describir algunas de las cosas que puedan haber llegado a quedar en tu memoria. La gente en las salas de espera de Ezeiza, Aeroparque, Guarulhos, El Plumerillo. Las caminatas por las calles de Mendoza. La fiesta de la vendimia. La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. El encuentro con algunos viejos amigos, dentro y fuera. Este dentro y fuera parece cada vez más el propio pulsar de la vida. No puedo tener varios centros, tengo uno solo, es el amor. Esto no me hace invulnerable, no me evita el dolor, apenas me mantiene centrado y esto ya es bastante. Vuelves, y a la vuelta, la playa. De la montaña a la playa, de la playa a las montañas. Entre playas y montañas, vas tejiendo tu vida. Cada persona es un punto preciso, un ajuste exacto del tiempo y del espacio. A medida en que empiezas a vivir estas cosas, te vas aliviando. Es como si la vida te fuera llevando. Algo en tí se va acomodando, va ocupando su lugar. Vas ocupando tu lugar. Es como si fueras parte del río de la vida, un río que fluye constantemente. Vas por ahí, te dejas llevar, y esto es una aventura placentera. No todo el tempo. Están las piedras, que dividen el río. El agua se parte en dos y prosigue. Esto forma parte del proceso del vivir. Te partes, te repartes, y vuelves a juntarte. Esto te asemeja a la historia de vida de muchas personas. De repente recuperas una sensación como de inocencia, de algo primero, sin pasado. Una sensación de comienzo, de cosa inicial. Estos días en Mendoza andando por la calle Lavalle, una sensación interior como de oro, de algo precioso, amarillo. No el oro metal, el oro material. Pero tú mismo, devuelto. Tú mismo, otra vez. Nuestra tierra natal es un regalo, un regalo muy precioso para cada persona. Yo puedo ser. Esto te viene, pero no como ahora, no como algo dicho o pensado, sino como algo que es y que sos vos. Vos sos eso, ese yo puedo, ese yo puedo ser. Uno se va distanciando del comienzo, no como un alejamiento físico solamente, uno se va de su tierra natal y empieza a partirse, empieza a rasgarse. Pero el tiempo es generoso, te da un tiempo. El tiempo te da un tiempo, ¿no es gracioso? Ya no corres, o no corres tanto. Es otra vez aquello de dejarse llevar, de ir con el río, de ser río, de ser agua. De pronto outra vez en ese rincón donde comenzó tu existencia, vuelves al origen. Una parte tuya que no se fue, que no puede irse. Esa parte que permanece, que es el amor, es lo que nos constituye como personas. Esa quietud te acuna, te tiene en sus brazos. La madre tierra es ese abrazo, ese abrazo que te protege y te consuela. Ya ahora al fin de este intento de atrapar algunos fragmentos de este viaje tan singular, agradeces en tu corazón, calladamente, a la vida, que te ha dado tanto. Volver a los 17, volver, siempre volver, esto es vivir.
sábado, 2 de março de 2013
Chegando
Guardarias. Sim, guardarias as impressões desse dia. O passeio pela cidade em festa. Festa da Vendimia. Tanos anos depois. Os carros alegóricos. As árvores a cobrir as ruas. As pessoas pelas calçadas. O supermercado. As rainhas cumprimentando a multidão. Lavalle. Santa Rosa. Os portões do parque. O rosedal. O lago. Nada mudara, e mudara tanto. Tudo mudara, e tu também. O sol entrando pela folhagem. E tu e ela, de mãos dadas, num tempo atemporal. Caminhando, passeando, a ver o mundo.
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