sexta-feira, 11 de julho de 2014

Volviendo

Esta mañana volví de Carlos Paz con María, y ahora trato de reunir aquí algunas impresiones antes de que puedan desdibujarse. Unos días para nosotros mismos, que hacía mucho tiempo no nos tomábamos. Un departamento prestado por una colega de la Terapia Comunitaria Integrativa, cuya generosidad nos permitió estar un tiempo volcados más hacia nuestra propia vida como pareja. Días sin horario de levantarse ni de hacer nada. Tiempo sin obligaciones. Salir cuando el tiempo lo permitía, y dejarnos llevar por la búsqueda de un sol que amenizase la temperatura. Llegar al McDonald en la avenida principal y tratar de conectarse con la internet a ver si había alguna noticia de familiares y amigos. Clima de mundial. Permitirse mirar dos partidos importantes de esta recta final en dirección la definición del campeonato mundial de fútbol. Sentarse como todo el mundo frente al telón gigante en la Galería del Sol y ver el juego tenso de Argentina con Holanda. Entregarse a la alegría durante la resolución por penales. Recobrar de a poco una familiaridad que se viene presentando, con esto de estar más por la Argentina. Sentimientos viejos que vuelven, y un país que de a poco uno va pudiendo sentir otra vez más dentro de uno. No fué fácil el exilio, ni es fácil el retorno, aunque sea provisorio e intermitente. Volver a Mendoza después de estos días por las sierras de Córdoba. El paseo por Capilla del Monte a toque de caixa, como decimos en Brasil. Permitirse fluir en alguna medida, en un tiempo de nada para hacer. Descubrir que el mundo sigue andando. El viaje en ómnibus por la noche, y descubrir que hay aquí en la tierra mendocina, algo muy mío, una energía que solo siento aquí.  

terça-feira, 1 de julho de 2014

Creciendo juntos

Esta mañana sentí una profunda gratitud hacia todas las personas que a lo largo de estos ya muchos años de venir creciendo en las letras, me han venido dando aliento. Yo no sería quien soy sin esas personas y sus palabras de estímulo, que no siempre han sido palabras escritas o dichas, aunque sí ha sido éste el caso en muchas oportunidades. Me refiero también, y muy especialmente, a los sentimientos que estas personas me han hecho llegar. Sentimientos fuertes, que a uno le dan la pauta de que vale la pena insistir, proseguir en esta especie de trinchera de la paz y del amor, de la recuperación de la persona humana. Lo que empezó como un esfuerzo personal por traerme de vuelta, una denodada lucha por venir a saber quién soy, fue ganando la fuerza de esta corriente solidaria de la cual soy parte. Somos un océano, somos océanos interconectados, y quiero enfatizar en particular, la importancia de mi familia, mis amigas y amigos de la Terapia Comunitaria Integrativa, y el cristianismo de base. Sin todas y todos ustedes, quien hoy les agradece, no estaría compartiendo la alegría inmensa de este crecer juntos. Gracias. Muchas gracias a cada una, a cada uno.

segunda-feira, 30 de junho de 2014

Más aquí

De pronto me ponía a escribir, y, al hacerlo, era como si algo se fuera desprendiendo de lo que aquí está. Pero eso que se iba soltando de a poco de lo que aquí está, lejos de substraerse a lo que está aquí, es como si se le agregara. Disculpen la imprecisión casi titubeante de estas frases, pero es que estoy tratando de expresar algo que por primera vez se me está presentando. Es como si el escribir trajera el presente más aquí. Como si además del aquí y ahora, hubiera también un más aquí. Más ahora. Los pájaros cantan, y cuando escribo sobre los pájaros y su canto, es como si ellos estuvieran más aquí. Más ahora. Un presente más radical se hace presente cuando escribo. Se hace más evidente.

sábado, 28 de junho de 2014

Juntando hojas

Junto hojas aún cuando no las esté juntando. Ellas van trayéndome de vuelta preciosos hilos de oro, juntados a lo largo del tiempo. Son las vivencias en las que voy compartiendo lo que me va tocando experimentar en esta vida. Las cosas que veo, lo que siento. Y en todo este juntar lo que voy pasando al papel, me voy también pasando al papel, o, mejor dicho, voy trayéndome de vuelta.  

sexta-feira, 27 de junho de 2014

Transformación

Esta mañana, mientras estaba en la clase de pilates, me acordé de una figura detestable que vi en el diario hace unos días. Un personaje obsceno de la política nacional argentina, que en la noticia era llamado de Presidente. No lo fue, nunca hubo un presidente con ese nombre. Hubo un dictador, un traidor y genocida. Un ladrón. Pero el punto adonde quiero llegar no es la figura abyecta del personaje en cuestión. A lo que me quiero referir, es a algo que esa figura y esa evocación me trajeron. El pasado es la mierda de donde nace el árbol. Esto me vino a la mente mientras seguía haciendo pilates y recordando el rostro anómalo del genocida. ¿Qué es lo que ese pasado me dejó como lección? No son lecciones que vengan fácilmente en palabras o frases. Algo, sin embargo, comenzó a mostrarse claramente. Aquella obscuridad y la claridad de hoy, están en estrecha relación. De esa mierda que me tocó vivir, que nos tocó vivir en mi familia y en mi país, en mi pueblo y nación, algo nació: una vida nueva. El autoritarismo, el desprecio a la vida, la mentira y el terrorismo como sistema, están presentes en personas que andan por ahí hoy, en los días actuales. Aquello que todo mi ser repudia, y que con certeza todas las personas decentes y de bien repelen, está presente como posibilidad en cada uno, en cada una de nosotros y nosotras. ¿Hasta qué punto somos capaces de cuidar de la vida con ternura? ¿Hasta qué punto somos capaces de ver en nuestra vida actual, la suma de esfuerzos de nuestros padres, de las personas que amamos, de nosotros mismos, de mucha gente alrededor? Hoy siento un profundo rechazo por personas con rasgos autoritarios, personas invasoras, abusivas. ¿Hasta qué punto ese rechazo no es el fruto de muchos años de convivencia con un sistema represivo? ¿En qué medida puedo ir fluyendo mejor, fluyendo de manera más flexible, en el río de la vida, de manera más integrada y comprensiva?

quinta-feira, 26 de junho de 2014

Construyendo

Las palabras no solamente designan y nombran. También construyen. Esto es muy importante de tener en cuenta. Una palabra dicha no vuelve. Si lastimó, si hirió, no se deshace el daño o la herida. Pero se puede construir algo diferente con lo que queda, con lo que quedó. Para esto es necesaria la comprensión. Darse cuenta de qué fue lo que ocurrió para que la palabra nos hiciera daño. Sólo así se puede comprender, y comprendiendo, perdonar. Podemos tener una noción más clara acerca de lo que la palabra hace en cuanto construcción, si nos sumergimos por un instante, en el universo linguistico de las personas que amamos. ¿Qué son esas palabras --dichas o no dichas -- qué son esos sentimientos y sensaciones, eso que registramos de manera tan positiva e inequívoca en nuestro interior, que emana de las personas que amamos, aquellas con las que existen vínculos positivos? No siempre lo que registramos en estos contactos, se puede poner en palabras propiamente dichas, pero su sentido y su sentimiento respectivo son indudables. Sumergirnos en el lado interior del lenguaje, de lo que decimos y de lo que oímos de lo que nos viene del universo exterior, es una manera de ir haciéndonos cada vez más dueños de nosotros mismos. Y también podemos ir teniendo una sensación clara del tesoro interior que anida en nuestro pecho, formado por tantas palabras que recibimos y emitimos a lo largo de la vida, que nos vienen como una sensación de pertenencia y acogimiento cuando necesitamos saber –y esto es siempre-- quiénes somos y adonde estamos. El piso interior de nuestra vida está compuesto de todas estas palabras dichas o no dichas. Esta sensación interior de plenitud es como que la base de una convivencia más transparente, pues de ella nacen relaciones más claras, oriundas de un contacto más íntimo con nosotros mismos.  

quarta-feira, 25 de junho de 2014

Equilibrando

¿Qué haría, que podría verdaderamente llegar a hacer ahora, sino esto mismo que estoy haciendo? Si escribiendo la vida se va equilibrando, el lado de allá y el lado de acá. Aquelllo tan vasto y distante, y esto aquí ahora, aparentemente tan minúsculo e insignificante y, sin embargo, el punto real donde la vida ocurre. Todo se equilibra en este ir pasando la vida al papel. La vida en limpio. La vida solo ocurre verdaderamente aquí y ahora, al escribir. Mientras las letras se van juntando unas a las otras formando palabras.