O sonho de todo escritor, mesmo menino, ou, sobre tudo, menino, é o de escrever. Escrever num jornal. Ter seu próprio jornal. Engatinhando ainda nas ferramentas e no layout dste blog, aqui está a minha tentativa.
segunda-feira, 9 de fevereiro de 2015
Escribiendo
A veces no sé qué hacer. Entonces me pongo a escribir. Es una forma de
estar conmigo. Entonces es como si aquí, en este simple acto de ir
poniendo letras en el renglón, toda mi vida se reuniera. Como si en
estas palabras que bajan a la hoja en esta tarde de febrero, estuvieran
reunidos todos los pasos que he dado en esta vida. Como si cada letra,
cada palabra, fuera yo mismo. Y son yo mismo. A veces me he descubierto
escribiendo como intermediario. Tercerizado. Pero
esos escritos, gracias a Dios, no han sobrevivido. Era cuando me ponía
en una especie de postura de quien se las sabe todas, quien quiere
decirle a los demás como son las cosas. Creo que a un escritor se le
pueden perdonar estos deslices. He tratado de evitarlos tanto como me ha
sido posible. Y el escribir, entonces, se ha ido transformando cada vez
más en un lugar de encuentro. Escribir es para mí una operación que me
trae de vuelta. Una actividad en la cual voy viniendo cada vez más. Por
eso escribo aún cuando no tenga nada que decir. Escribo, y así, vengo.
sábado, 7 de fevereiro de 2015
Caminando
Esta mañana, salí a dar una vuelta por mi barrio. Acacias. Otras flores rojas, que hay en la esquina. Y tres árboles alineados, que están llegando a la otra esquina. Después seguí en otra dirección, hacia la playa de Cabo Branco. Flores blancas. Hibiscos. Flores amarillas. Jazmines. En la arena, al lado del veredón de la beira-mar, unas flores de un amarillo pálido, que crecen en el campo. La gente paseando, algunos perritos. Los camiones de los tríos eléctricos anunciando el carnaval. Y al volver, otros lugares con flores. Algunos portales de casas por donde acostumbraba pasar y detenerme, para apreciar la belleza de las flores. La iglesia de Nossa Senhora de Guadalupe. La avenida que trae de vuelta el flujo de autos, en dirección a donde vivo.
sexta-feira, 6 de fevereiro de 2015
Integración
Esta mañana, hice este cuadro azul y blanco. Azul ultramar al fondo, blanco a la derecha. Como siempre, el proceso es más interesante que el resultado. Muchos otros cuadros vinieron a mi memoria. Muchas sensaciones: de paz, tranquilidad, integración, unión, unidad. Y una enorme alegría, que se me figura sea un eficaz antídoto contra el miedo. Estaba muy contento mientras iba dejando que los colores adoptaran sus formas en la tela. La alegría barre el miedo. Una alegría infantil, por simplemente estar haciendo algo placentero. Más temprano, había estado pensando en el poder revolucionario de ser yo mismo. No creo que haya algo tan placentero como ser uno mismo. Siento mis raíces. Raíces que he visto en el patio del CEFOR de João Pessoa, Paraíba, Brasil, y en un eucaliptus del parque San Martín, de Mendoza, Argentina. Raíces. El suelo, la tierra. El lugar desde donde uno nace y crece. El lugar que uno es. En estos últimos días he estado escribiendo algunos textos que resúmen este estado, de ser yo mismo.
A veces me parece haber terminado esta tarea, pero todo va y viene, uno vuelve a apartarse, y otra vez empieza a volver. Es un vai ven. Nada está listo, ni terminado. Todo está en proceso. Todo es un proceso de irse completando. Y algo que experimenté esta mañana al pintar, es que el azul y el blanco estaban allí, en la tela, pero el cuadro estaba siendo pintado del lado de acá, en mí mismo. El cuadro era yo mismo. Lo mismo que me está ocurriendo con mis escritos. Están allá y me contienen. Mis escritos forman el mundoen que vivo. Ellos son yo mismo.
A veces me parece haber terminado esta tarea, pero todo va y viene, uno vuelve a apartarse, y otra vez empieza a volver. Es un vai ven. Nada está listo, ni terminado. Todo está en proceso. Todo es un proceso de irse completando. Y algo que experimenté esta mañana al pintar, es que el azul y el blanco estaban allí, en la tela, pero el cuadro estaba siendo pintado del lado de acá, en mí mismo. El cuadro era yo mismo. Lo mismo que me está ocurriendo con mis escritos. Están allá y me contienen. Mis escritos forman el mundoen que vivo. Ellos son yo mismo.
quinta-feira, 5 de fevereiro de 2015
Creciendo
En algún momento, la palabra hace silencio. La palabra se calla, para escuchar. Escucho entonces. Escuchas. Escuchamos. Escuchemos. Entonces puede haber alguna posibilida de un actuar ajustado, de un vivir en el tiempo justo. Es posible vivir en el tiempo justo, y del modo cierto. No es que haya algún manual o algunas recetas para esto. Hay indicios, pero ninguno vale a no ser que uno decida experimentar por sí mismo, y afloje un poco. A no ser que yo me deje llevar un poco por el fluir de la vida. Y vaya mirando más hacia adentro y alrededor.
Escuchando alguna palabra que resuena especialmente para mí, en alguna conversación entre amigos o con familiares. Esa palabra me está diciendo algo, pues resuena con alguna otra palabra que escucho después o escuché antes, o con alguna situación que me toca vivir. El pasado y el presente se dan las manos.
Hay un proyecto, hay un futuro. Una utopía. Hay una planta que crece. Hay una flor que ha florecido y está aquí. Soy yo. Sos vos, que has pasado, como yo, por tantas adversidades, pero no has largado la toalla. Todavía insistís en esto de la vida, en ser vos.
Escuchando alguna palabra que resuena especialmente para mí, en alguna conversación entre amigos o con familiares. Esa palabra me está diciendo algo, pues resuena con alguna otra palabra que escucho después o escuché antes, o con alguna situación que me toca vivir. El pasado y el presente se dan las manos.
Hay un proyecto, hay un futuro. Una utopía. Hay una planta que crece. Hay una flor que ha florecido y está aquí. Soy yo. Sos vos, que has pasado, como yo, por tantas adversidades, pero no has largado la toalla. Todavía insistís en esto de la vida, en ser vos.
quarta-feira, 4 de fevereiro de 2015
Reunión
Entre Cuiabá (Mato Grosso, Brasil) y Paraná (Entre Ríos,
Argentina) recuperé mi río interior.
Pasado y presente se juntaron. Renací.
Florecí. Estoy aquí.
Entre Mendoza y João Pessoa me junté de nuevo. Supe quién
soy. Sé quién soy. Soy feliz. Soy yo mismo.
segunda-feira, 2 de fevereiro de 2015
¿De dónde viene mi fuerza?
Esta pregunta me trae siempre para mi estar aquí, mi presencia, el ser que soy. Hoy me acordé del color magenta (fúcsia). Este color me trajo una sensación de estar presente. También me han estado viniendo mis escritos, muy fuertemente. Es un alimento interno. Una sensación muy buena. Mis escritos y mis colores. Mis amores. Mi sexualidad. Mis deseos. Mi imaginación. Mis sueños, compartidos y personales. Todo lo que soy es mi fuerza. Mi ser es mi fuerza. Mi fuerza soy yo.
Como muchas otras preguntas que nos hacemos en la Terapia Comunitaria Integrativa, esta tiene muchas respuestas. El centro es uno mismo. El centro soy yo. Mi experiencia, mi vivencia. Las preguntas que el Dr. Adalberto Barreto –creador de la TCI-- ha creado como medios de recuperación de la persona humana, como formas para que uno vuelva a ser uno mismo o una misma, son simples y directas. Y al mismo tiempo, son amplias y cambiantes, ya que somos seres en construcción, inacabados. A través de estas preguntas, uno va estableciendo otra conversación interna, otra relación con uno mismo o una misma.
Vamos recuperando una escucha de nosotros mismos, que repone nuestra identidad original, aquella parte nuestra que no fue domesticada por la cultura y por la sociedad. Vamos teniendo cada vez más una noción clara del ser que somos. Valorizamos más nuestra propia experiencia, los recursos personales que hemos puesto en juego para conseguir sobrevivir, sorteando todo tipo de obstáculos, hasta el momento actual. En especial, uno va recuperando una alegría interior, la propia visión interna, una sensación de libertad y de unidad.
Como muchas otras preguntas que nos hacemos en la Terapia Comunitaria Integrativa, esta tiene muchas respuestas. El centro es uno mismo. El centro soy yo. Mi experiencia, mi vivencia. Las preguntas que el Dr. Adalberto Barreto –creador de la TCI-- ha creado como medios de recuperación de la persona humana, como formas para que uno vuelva a ser uno mismo o una misma, son simples y directas. Y al mismo tiempo, son amplias y cambiantes, ya que somos seres en construcción, inacabados. A través de estas preguntas, uno va estableciendo otra conversación interna, otra relación con uno mismo o una misma.
Vamos recuperando una escucha de nosotros mismos, que repone nuestra identidad original, aquella parte nuestra que no fue domesticada por la cultura y por la sociedad. Vamos teniendo cada vez más una noción clara del ser que somos. Valorizamos más nuestra propia experiencia, los recursos personales que hemos puesto en juego para conseguir sobrevivir, sorteando todo tipo de obstáculos, hasta el momento actual. En especial, uno va recuperando una alegría interior, la propia visión interna, una sensación de libertad y de unidad.
Lendo
Ontem comecei a ler O
coronel e o lobisomem, de José Cândido de Carvalho. Tem ums livros que nos
atraem logo desde o começo. Assim está acontecendo com este. Uma escrita ágil e
envolvente, tanto pelo uso de regionalismos -- que em seguida me remeteu a um
dos meus escritores preferidos, Graciliano Ramos—quanto pelo enredo em si
mesmo, que é bem original. Enquanto lia, me dei conta de que estava praticando
um tipo de leitura distraída que é a que mais frequentemente pratico. Ou seja:
uma atenção que não se prende de todo ao que está lendo, e, sim, se deixa levar
para os outros mundos a que o escrito remete. Desta forma, consigo me subtrair
a uma excessiva demanda vinda do lado de cá, da chamada realidade objetiva que,
como sabemos, não existe. A leitura também me proporciona um descanso profundo,
um desligamento de uma realidade na qual muitas vezes há preocupações,
ansiedade.
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