quinta-feira, 17 de março de 2016

Liberación

Esta mañana, sentí que había una posibilidad. Se había soltado el mecanismo compresor. Los “debe.” Los “debería.” Respiré hondo, con una alegría que no sabría expresar. Nadie tiene la obligación de falsearse para ser aceptado. La puerta se abre desde adentro. Esta mañana sentí esto. No necesito forzarme a ejecutar papeles. No necesito estar violentándome permanentemente, en función de programaciones ajenas que internalicé. No quiero eso. Eso no es mío.  

terça-feira, 15 de março de 2016

Presencia

Mientras pintaba este amarillo, que me venía rondando desde hace días, pensaba que los colores son sentimiento y memoria. 

Unas flores que me eran muy queridas en mi niñez, y que vi en Rosario, cierta vez que viajé a esa ciudad con mi madre. 

Mi familia. El amor. Mis amigos. Van Gogh. 

Esto lo vengo diciendo desde hace tiempo, porque lo siento y lo vivo. Cada vez más, la experiencia. 

La vivencia. Lo que uno conoce por sí mismo y en sí mismo. 

Los soles que he sentido a lo largo de mis días. ¡Tantos soles, tantos caminos, tantas flores! 

Toda esta familia reunida en mi corazón, desparramada en distintos lugares del mundo y en otros planos de existencia. 

Todos aquí. Aquí todo yo.  

domingo, 13 de março de 2016

Raíces

Sobre la arena, la espuma era como cristales transparentes. Rosarios de vidrio líquido, que venían a mis pies y se iban. Recordé un poema mío de muchos años atrás, que dice: “No es difícil ser poeta en João Pessoa. Basta llegar a la beira mar, y ver el rosario de luces que une Cabo Branco a Cabedelo.” En la playa, la humanidad. Mujeres tomando sol. Gente jugando a la pelota. Niñitos haciendo sus cabriolas, o simplemente andando por ahí, de la mano de su padre. Las sombrillas. Los vendedores de barriletes. Los barcos, como pintados sobre el mar turquesa y verde. Al volver al veredón, la policía militar, en el busto de Tamandaré. ¡Tantos recuerdos, en este pequeño pedazo de mundo tan mío! Pertenezco a este lugar, más que a otros lugares. Aquí me planté, eché raíces. Aquí voy viniendo a mí, voy volviendo a ser la persona que soy. Voy deshaciéndome de las máscaras con que me cubrí durante años. Es tan tranquilo, ser uno mismo. Se parece más a un fluir. Dejar de querer empujar el mundo.  

terça-feira, 8 de março de 2016

Prorrogação de validade

Esta tarde, saí do consultório do médico, com uma sensação de prorrogação de validade. Tudo parecia mais bonito. Me deu vontade de sair correndo por aí. Festejar. A conversa fora amena. É um cara instruído, e gosta de conversar. Ao entrar ao consultório, perguntei-lhe: como vai? Melhor do que mereço, foi a resposta. Aí me disse que tem casa e saúde, se alimenta três vezes por dia, e tem dinheiro para viajar e comprar livros. Poderia querer ter mais dinheiro, mas isto me traria problemas, disse, ainda. Aí a conversa foi para outros assuntos. Gilberto Freyre, a sociologia, a conjuntura atual no Brasil. Segundo ele, aqui está faltando uma revolução social. Me alegrou escutar isto. Será que não é isso mesmo o que está faltando no Brasil? Deixei o consultório e me enfiei una fileira de carros na avenida Epitácio Pessoa. Filas lentas. Abasteci o carro em um posto da Petrobrás. Preço alto. Lembranças muitas. O que será que vai acontecer neste país? Quem sabe? Ao fazer estas anotações, recordei que já várias vezes tive a vida poupada. Ainda ontem, levei uma leve batida de um motoqueiro, ao atravessar um engarrafamento em frente de casa. Não foi mais do que um susto. Mas um susto é um susto. Em outras oportunidades, os sustos foram piores. Agora, então, a festejar. Prorrogação de validade.  

terça-feira, 1 de março de 2016

Esto

Una de esas tardes en las que uno, deliberadamente, se libera de cualquier preocupación o compromiso. Para dedicarse lisa y llanamente a no hacer nada. Simplemente tener la tarde toda para vos. Saber que todo ese tiempo te está disponibe para que hagas lo que quieras, o nada, si es esto lo que querés. Descubrir de pronto una sensación tan buena. Le estás prestando más atención, una atención cuidadosa, tierna, a quien más te ama. A quienes forman tu círculo más íntimo. Familiares y amigos. Personas muy queridas de las cuales estás hecho. Hoy, en particular, tomé conciencia de algo que se me viene presentando al entendimiento desde hace bastante tiempo. El tiempo pasado. La suma de los días vividos. El tiempo que fue pasando y que se fue consolidando para dar como fruto este ser que está aquí y ahora, en este preciso momento, escribiendo estas cosas. Me sorprende estar vivo. Andar por la vereda. Respirar. Estar con la gente. Ir a la panadería o a la verdulería, y ver toda esa vida que bulle allí. La calle, ese río incontenible, con sus aluviones metálicos de día y de noche. Infinitas personas yendo y viniendo de todas partes hacia todas partes. Lo que es la vida. De pronto, sí, es esto. Sorprenderme, estar realmente sorprendido, por estar vivo.  

sábado, 13 de fevereiro de 2016

Celeste

Esta tarde, unas flores celestes. Jazmines del cielo. Las vi esta mañana, y me están acompañando desde entonces. La reunión del condominio en Chácaras de Carapibus. Dios es un color. ¿Por qué no? Debe ser diferente para cada persona, y aún para una misma persona, tal vez sea diferente en distintos momentos de la vida. Celeste. Cielo. Jazmines del cielo. Paz, amor. Presencia de personas muy queridas, del íntimo del corazón. Pensando en estas cosas, esta tarde vine al cuarto de pintura. Había un cuadro celeste y blanco en la pared. Flores. Pétalos de flores. ¿Podría estar en mejor compañía? Me sentía dentro de una flor. Sensación infantil. Tranquilidad. Paz profunda. Ausencia de todo miedo. Confianza. Seguridad. Hay momentos en que todo es una evocación. Cada cosa evoca otras muchas cosas, como una mandala infinita, concéntrica. Todo está unido. 

segunda-feira, 1 de fevereiro de 2016

Pertenecimiento

Uno de esos momentos en los cuales uno viene a la hoja simplemente para estar aquí y sentirse bien. Disfrutar del placer sin igual, de estar donde uno debe estar. Recordar la caminata por el veredón de la beira mar esta mañana. El mar, esa inmensa superficie reflejando el sol. Los árboles de castañolas. Los hoteles del lado de la ciudad. El canto de los pájaros, ahora que escribo estas cosas. Los sonidos de los edificios alrededor. Los días pasados, como un eco que resuena. Nido. Familia. Afecto. Raíces. La muerte y la amenaza de muerte cambian nuestra perspectiva de vida. Cada pequeña cosa es muy importante. Tal vez, sólo las pequeñas cosas sean las que verdaderamente importan. Por ahí me vienen recuerdos del tiempo en que llegué a São Paulo. Rio de Janeiro. Hacerme un lugar en Brasil. Tanta gente ayudando. Tantas manos extendidas. Tanta solidaridad. De pronto esto es lo que me conviene recordar ahora: tantas manos extendidas. Cada victoria conseguida, es una suma de innumerables gestos y actos de apoyo. Muchos de ellos, de parte de personas muy queridas, en el ámbito familiar. Amigos y amigas. Colegas. La cadena de la vida. Recuerdo mis tiempos de estudiante. Sueños de una Argentina sin hambre, sin violencia, sin dominación. Trabajos que prosiguieron en las generaciones subsecuentes. He encontrado una Argentina que no figura en los diarios, gente que no aparece en la televisión. Gente que tiene historias de vida que me emocionan, me recomponen el orgullo de ser humano. Personas que actúan en la base de la sociedad, y ya aquí, traspasando fronteras. Ya es Uruguay, Bolivia, Venezuela, Chile, Ecuador, Francia. Un vasto mundo de gente que actúa en el sentido de construír y reforzar vínculos solidarios. Encuentro esta gente que me recuerda quién soy, me recuerdan la persona que soy, mi origen, la familia de donde vengo y a la que pertenezco. Por eso vengo a la hoja, aquí está toda esta gente querida. Y también la poesía, la literatura, la pitura y el dibujo, esos espacios comunes, donde no hay separaciones ideológicas ni de clase social. Lugares de encuentro y de rehacernos, reconocernos.