segunda-feira, 2 de outubro de 2017

Radiografía de un despertar

Empieza el día. Estoy vivo y respiro. Uno hace su propio tiempo. Yo soy feliz si estoy en mi lugar, y esto ocurre cuando escribo, y también cuando ando por ahí por el mundo, ya que he ido haciendo del mundo mi lugar. He ido haciendo mi mundo. Hago mío el mundo. Ahora pasa la moto del guarda nocturno. Las luciérnagas en el aire. La jornada de ayer, con la reunión de moradores del condominio. Jugamos al metegol. Nos reímos. Bailé. Escribiré hasta que venga el sol, hasta que la luz del día se muestre en el cielo. ¡Cuántas personas me han estimulado para que escribiera! No estoy tratando de escribir un texto coherente, a pesar del título, o de la primera frase. Lo que quiero es agarrar lo que ayer me vino: esto de que después de escribir, el tiempo es mío, ahora ya soy yo, y todo es posible. Esto es una revolución, sin fusiles y sin bombas. Simplemente ser yo mismo, algo tan simple, y que sin embargo da tanto trabajo. Pero puede ser, y es, si uno le dedica tiempo y empeño. Diría los nombres de cada uma de las personas que me han hecho saber que esto es lo mío, que soy un escritor, alguien que va siendo a medida que escribe. Alguien que es lo que escribe. Son personas de la familia, muy próximas. Mi hermano Leo, mi esposa María. Mi hermano Arturo me ayudó a saber que soy un colorista, un pintor, y esto se vino juntando con lo de escribir. Vino siendo una sola y la misma cosa, y ahora es ya, sí, una sola y la misma cosa. No es por casualidad que esto esté siendo dicho ahora que empieza octubre. Uno nace en algún momento, y a mí me tocó llegar en octubre, y en octubre sigo llegando, seguiré llegando. No hay mejor sensación que esta que estoy compartiendo ahora. Nombraré también a mis amigos Graciela Maturo y Alder Calado. Al Padre José Comblin y Dom Antonio Fragoso (in memoriam). Tengo motivos muy claros y precisos para recordar y agradecer a cada uma de estas personas tan queridas. Mencionaré también a mis hijos e hijas, Carol, Leo, Rodrigo y Natalia. Cada uno de ellos es un lugar muy especial en mi vida. Un sonido específico. Una canción que llegó y ahora escucho interna y también a veces externamente. Encontrar el sentido de la vida es lo que más me importa. Y poder hacerlo a través de un acto tan simple y placentero como el escribir, me llena de alegría y satisfacción. Ya los pájaros comienzan a cantar, anunciando el día que va llegando. Como dije antes, seguiré escribiendo hasta que esto ocurra. Quiero agradecer especialmente a Gustavo Barreto, creador de la revista Consciência, con quien hemos mantenido una relación de trabajo larga y fecunda. Agradezco también a Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa, un espacio de descubrimiento y reconstrucción de la persona humana y la comunidad. Aquí es donde se fue dando y se sigue dando el milagro del renacer. En ese tejido tenue y tan fuerte que son los vínculos solidarios. Saber que lo que nos hace sufrir no son los acontecimientos, sino la idea que nos hacemos sobre los mismos. Podemos ir accediendo a la inmortalidad, en la medida en que vamos recuperando la noción de nuestro propio ser. Un niño no tiene noción de la muerte, ni vive con miedo. Cuando ese niño que soy vuelve a estar en el comando de mi vida, el amanecer es permanente. Nace un nuevo sol a cada momento. Volvió la vida, vuelve la vida constantemente, y solamente nos pide un pequeño trabajo continuado: que no nos olvidemos de nosotros mismos. Cuando nos queremos de verdad, vamos adentrándonos en la eternidad. El amor es ese algo que no muere, ¿no es cierto? Entonces no es tan difícil. Darnos las manos, mirar hacia nuestro interior y ver allí lo que es más valioso. Sabernos una semilla que nació y creció, y que sigue naciendo a cada instante. Crecer comunitariamente. Hacer nido en todo lo que vamos viendo y viviendo. Así de simple. 

¿Por qué no?

Empieza el día. Todo es posible, a esta hora. Es el momento en que la vida está en estado virginal. “Despiértenme las aves con su canto suave no aprendido, no los muchos cuidados de que es luego seguido...” dice el poema. De hecho, en seguida vienen las imposiciones, lo aprendido, lo que creo que debería ser o hacer. Ahora respiro hondo y trato de permanecer en esta línea divisoria entre este estado previo, y lo que ya está ahí como al acecho, tratando de imponerle una dirección a mis actos. Me quedo como contemplando y mirando. Viendo qué es lo que viene, en medio del canto de los pájaros, y de este intento mío por dejarme ir en el día. Seguir un rumbo. De hecho, ya me alegra haber venido a escribir, y no haberme lanzado imediatamente a hacer otras cosas. Es decir, elegí algo que para mí es más auténtico, me plenifica, me da más satisfacción y sentido. A lo largo del día, será esa conocida lucha entre lo que creo que debería hacer, lo que me gustaría hacer, y lo que es posible. Creo que la existencia es mucho esto. Un conflicto entre el deseo y la posibilidad. El deber y la libertad. Aunque la he buscado, no encontré todavía una receta. Algo infalible que me garantice siempre hacer la buena elección. La experiencia, la fe. La observación. La atención. La decisión y la voluntad. Todo está en juego. Todo será un ir viendo qué es posible en cada momento. Muchas veces no habrá casi tiempo para reflexionar antes de decidir. Tendré que confiar en mis reflejos. Buen día. 

domingo, 1 de outubro de 2017

Releo libros.

Es como leerlos de nuevo. Es como si no los hubiera leído antes, sin embargo, algo en mí sabe que es una vuelta, un retorno. Ahora estoy releyendo Dom Casmurro, de Machado de Assis. No me acordaba de casi nada. 

Algo parecido a lo que me ocurrió al volver a leer São Bernardo, de Graciliano Ramos. Fue como si fuera la primera vez, con esa sensación de reminiscencia. El tiempo pasado, el que fui y ya no soy. El que soy después de todo el tiempo que pasó entre la primera lectura y la de hoy. Todo esto es como un reespejamiento. 

terça-feira, 26 de setembro de 2017

No es fácil ser humano

Desde el comienzo del día, tener que lidiar con infinidad de pensamientos, sentimientos, ideas, situaciones. Decisiones incontables, todo el tempo. Esto sí, esto no. Digo, no digo. Voy o no voy. Lo hago ahora, después o nunca. Si uno llega al final del día con una sonrisa en los labios y paz en el corazón, debe darse por afortunado.

sexta-feira, 22 de setembro de 2017

Unidad

Llueve, y el sonido del agua me trae a la hoja. El olor del agua en la madrugada. Empezar a escribir me da la sensación de estar en mi lugar, y también me trae la compañía de personas queridas de mi familia, que me han ido dando la noción de que esto es lo mío. Algunos amigos y amigas también. Es lo que he venido a hacer. No importa tanto qué es lo que escriba, sino estarlo haciendo. Es como que de esta manera, me integro al río de la existencia. Todo se da cita en cada palabra que va bajando a la hoja. Se va juntando lo que ya viví y lo que está naciendo ahora, en esta hora. Es una unión armónica. Muchas veces, de día, no es así, y hay un conflicto entre lo que estoy haciendo y lo que creo que debería hacer. Ahora no, es una sola cosa. Hago lo que me gusta, lo que me hace bien, y esto es lo que he venido a hacer. Esto lo he ido diciendo a lo largo de muchos de mis escritos. En definitiva, creo que cada uno de mis textos, así como cada uno de mis libros, bien como mi estar aquí en el mundo, en medio de las redes relacionales de que formo parte, va siendo de a poco, una sola cosa. Un estar plantado, estar inserto, formar parte. Ser con y ser en sí. Ser yo mismo, el mismo que he sido desde el comienzo de mi existencia.  

quinta-feira, 7 de setembro de 2017

Resistencia

Se ven muchos mensajes de odio por todas partes. Cuando la persona se desvincula de sus raíces, puede ser manipulada con facilidad. Cuando recuperamos la sensación de unidad de nuestra vida, podemos ver lo que ocurre, desde una posición de poder. Hemos podido sobrevivir a situaciones adversas a lo largo de la vida. Los mensajes de odio, nos toman de sorpresa si estamos disociados de nuestro ser profundo. Podemos resistir mejor, si vemos de donde vinimos. Cuál fue nuestra família, con sus hábitos y valores. Hay una fuerza intensa que se puede accesar cuando uno se sumerge en profundidad, en la vida como un todo. Nuestra trayectoria vital es un verdadero escudo protector frente a lo que pueda estar tratando de desestabilizarnos. Los recursos personales se entretejen unos a los otros, en un tejido comunitario que nos realmenta y fortalece. La espiritualidad y el buen humor. La confianza en nuestra propia capacidad. Todo converge en este instante, uniéndonos a lo eterno que nos acompaña desde el origen, y para siempre.

sexta-feira, 1 de setembro de 2017

Ubicación

Poner unas letras en la hoja
Verlas bajar sobre el papel
Y sentir que así estoy en mí
En mi lugar. Mi vida se ordena,
se define, se organiza, cuando escribo.
Veo lo que ha sido, lo que he sido,
donde he estado, donde estoy, lo que soy.
Lo que es este mundo que me rodea
Y en el que estoy inserto.
Me veo como una planta que crece,
que ha venido creciendo y sigue creciendo
desde abajo hacia el sol
Siempre hacia el sol. Hacia la luz
Esa luz tenue del amanecer,
que se perpetúa durante todo el día
en casi invisibles rayos
bajo mis pies y a mi alrededor
Así voy yendo y viniendo
Abriendo y cerrando puertas
Paseando, pasando y quedando
Recomenzando todo el tiempo
hacia un nuevo tiempo
un tiempo original en el que existo

para siempre y desde siempre.