Llueve, y el sonido
del agua me trae a la hoja. El olor del agua en la madrugada. Empezar
a escribir me da la sensación de estar en mi lugar, y también me
trae la compañía de personas queridas de mi familia, que me han ido
dando la noción de que esto es lo mío. Algunos amigos y amigas
también. Es lo que he venido a hacer. No importa tanto qué es lo
que escriba, sino estarlo haciendo. Es como que de esta manera, me
integro al río de la existencia. Todo se da cita en cada palabra que
va bajando a la hoja. Se va juntando lo que ya viví y lo que está
naciendo ahora, en esta hora. Es una unión armónica. Muchas veces,
de día, no es así, y hay un conflicto entre lo que estoy haciendo y
lo que creo que debería hacer. Ahora no, es una sola cosa. Hago lo
que me gusta, lo que me hace bien, y esto es lo que he venido a
hacer. Esto lo he ido diciendo a lo largo de muchos de mis escritos.
En definitiva, creo que cada uno de mis textos, así como cada uno de
mis libros, bien como mi estar aquí en el mundo, en medio de las
redes relacionales de que formo parte, va siendo de a poco, una sola
cosa. Un estar plantado, estar inserto, formar parte. Ser con y ser
en sí. Ser yo mismo, el mismo que he sido desde el comienzo de mi
existencia.
O sonho de todo escritor, mesmo menino, ou, sobre tudo, menino, é o de escrever. Escrever num jornal. Ter seu próprio jornal. Engatinhando ainda nas ferramentas e no layout dste blog, aqui está a minha tentativa.
sexta-feira, 22 de setembro de 2017
quinta-feira, 7 de setembro de 2017
Resistencia
Se ven muchos mensajes de odio por todas partes. Cuando la
persona se desvincula de sus raíces, puede ser manipulada con facilidad. Cuando
recuperamos la sensación de unidad de nuestra vida, podemos ver lo que ocurre,
desde una posición de poder. Hemos podido sobrevivir a situaciones adversas a
lo largo de la vida. Los mensajes de odio, nos toman de sorpresa si estamos disociados
de nuestro ser profundo. Podemos resistir mejor, si vemos de donde vinimos.
Cuál fue nuestra família, con sus hábitos y valores. Hay una fuerza intensa que
se puede accesar cuando uno se sumerge en profundidad, en la vida como un todo.
Nuestra trayectoria vital es un verdadero escudo protector frente a lo que pueda
estar tratando de desestabilizarnos. Los recursos personales se entretejen unos
a los otros, en un tejido comunitario que nos realmenta y fortalece. La espiritualidad
y el buen humor. La confianza en nuestra propia capacidad. Todo converge en este
instante, uniéndonos a lo eterno que nos acompaña desde el origen, y para
siempre.
sexta-feira, 1 de setembro de 2017
Ubicación
Poner unas letras en
la hoja
Verlas bajar sobre
el papel
Y sentir que así
estoy en mí
En mi lugar. Mi vida
se ordena,
se define, se
organiza, cuando escribo.
Veo lo que ha sido,
lo que he sido,
donde he estado,
donde estoy, lo que soy.
Lo que es este mundo
que me rodea
Y en el que estoy
inserto.
Me veo como una
planta que crece,
que ha venido
creciendo y sigue creciendo
desde abajo hacia el
sol
Siempre hacia el
sol. Hacia la luz
Esa luz tenue del
amanecer,
que se perpetúa
durante todo el día
en casi invisibles
rayos
bajo mis pies y a mi
alrededor
Así voy yendo y
viniendo
Abriendo y cerrando
puertas
Paseando, pasando y
quedando
Recomenzando todo el
tiempo
hacia un nuevo
tiempo
un tiempo original
en el que existo
para siempre y desde
siempre.
quinta-feira, 31 de agosto de 2017
Renaciendo
Salgo a caminar a
ver si me junto un poco
A ver si me recojo
de tanta dispersión
Las palabras que me
forman
vienen a mí otra
vez
Todo el alfabeto de
luz y color
El amor de que estoy
hecho
Mis raíces, todo lo
que amo
La alegría de este
instante triunfal
Tan tenue como un
brote nuevo
Están aquí otra
vez
Otra vez yo, entero
¡Gracias
a la vida que me fue esculpiendo!
¡Las
muertes se fueron haciendo vida revivida, vida renacida!
Raíz,
flor, tronco, hojas
Eso
soy y cielo mar montaña paz
domingo, 20 de agosto de 2017
Enraizamiento
Voy con mis libros de aquí para allá. Mis colores me anidan.
Me enraízo en el presente. Estar aquí es el sentido más pleno. Esta tarde de
domingo voy dejando que la vida me lleve y me traiga. Disfrutando del encuentro
del curso de formación en Terapia Comunitaria Integrativa, que es un espejo y un
nido. Un lugar donde soy yo otra vez. Miro por las ventanas y veo el cielo y
los pájaros. La ciudad a lo lejos, y el mar. Ahora la hoja es un puerto, y me
dejo estar aquí, sin apuro, sin prisa ni presión. El día va pasando a su modo,
a su tiempo. Más allá, los atentados y secuestros. La desaparición de Santiago
Maldonado reactiva memorias de supervivencia. Aquello que no muere. Recuperar la
memoria activa. Saber donde tengo los pies plantados.
segunda-feira, 14 de agosto de 2017
Reconstrucción
La desaparición de Santiago Maldonado revive la memoria de
la dictadura. El estado represor que se ceba en la vida de las personas que
considera enemigas. Argentina no puede seguir retrocedendo el lo que se refiere
a la política de Derechos Humanos. La población debe tener garantías de que se
puede ejercitar el derecho de manifestarse púbicamente de manera pacífica. Sin
esto, es la barbarie. Ya no basta la corrupción institucionalizada, los privilegios
de la dirigencia política gubernamental, que impone a los trabajadores cargas
insoportables. Ahora nos quieren recordar que la vida no vale nada, y que quien
se manifiesta en defensa de los derechos de las minorías o de las mayorías, está sujeto a desaparecer,
ser torturado, ser golpeado. Debe terminar de una vez por todas la cultura de
la muerte en Argentina. Creo que debemos volcarnos aún con más consistencia y
coherencia hacia una formación humana integral, aquella que reverencia la vida
y enseña a cuidarla. Recordar que la vida es un don divino, resultado de
infinitos cuidados de numerosas personas que hacen posible que estemos aquí.
Recordar que necessitamos unos de los otros, para complementarnos. Colaborar
mutuamente en la construcción y preservación de un tejido social que respete
las diferencias. Valorizar la construcción y el refuerzo de lazos solidarios,
más allá de ideologías, creencias, profesión, nivel socio-económico, etc.
domingo, 30 de julho de 2017
¿Qué estoy haciendo?
Los pajaritos cantan
anunciando el nuevo día. Escucho ese canto, que acuna este mi estar
aquí. ¿Qué
estoy haciendo? Escribo, escribo, escribo. Para pasar el tiempo, y
para detener el tiempo. Para registrar mi estar aquí, y para que
este estar aquí sea cada vez más real, más presente, más pleno de
esa infinitud que impregna cada pequeña cosa. Esta pregunta: “¿Qué
estoy haciendo?”, viene trayéndome cada vez más a un estado de
presencia. Más atención y menos reacción. Cuando me hago esta
pregunta, registro lo primero que viene. Estoy viviendo. Estoy vivo,
es lo primero que me doy cuenta. Esto es muy fuerte. Esto es muy
intenso. Estoy vivo y esto es un resúmen de muchos días, una
reunión de mucho tiempo. Situaciones de todo tipo, inclusive peligro
de muerte. Anoche estaba en casa de unos parientes amigos. En un
momento, me di cuenta de que el tiempo se ha venido ampliando, se
viene
mostrando como algo vasto e ilimitado. ¡Tantas
horas por vivir! ¡Tantas
cosas que uno puede hacer, inclusive no hacer nada! Cuando
sentí esta preciosidad del tiempo, este tan valioso presente, me
emocioné. Ahora estoy registrando este ejercicio de observación y
atención, como una manera de fijar lo que voy aprendiendo. Una de
las cosas que me
vienen llamando la atención, es el valor de la familia. Esto lo he
dicho ya muchas veces, y es probable que lo siga repitiendo. Ese
mundo inmediato de afectos que nos contiene y nos incluye, de pronto
es el piso más real sobre el cual estamos asentados. Es el lugar
donde estamos plantados. Puede parecer poco, ya que vivimos en una
cultura que valoriza lo que no se tiene y lo que está muy lejos,
mientras se desprecia lo que está muy cerca. El tiempo ha ido
pasando y sigue pasando, constantemente. Y mientras pasa el tiempo,
algo en mi se va fijando cada vez más en lo que está aquí ahora.
El canto de los pájaros. La vida que vuelve. La vida que fue
volviendo y sigue volviendo todo el tiempo.
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