terça-feira, 13 de novembro de 2018

Por que escrever?


Poucos textos tenho encontrado tão benéficos para mim, quanto o de Anaïs Nin, intitulado “A nova mulher, no seu livro Em busca de um homem sensível. Inspirador, mobilizador, revelador. Aos poucos vou mergulhando em cada uma das suas frases, cada um dos seus insights. Não posso menos que recordar com profundo agradecimento, ao aluno que me deu este texto, quando eu era professor na Escola de Sociologia e Politica de São Paulo. Volto e volto mais uma vez sobre este escrito, como quem tem a certeza de estar a encontrar ainda e sempre, mais dessa riqueza que só a arte profunda e autêntica tem para nos oferecer. Irei me deter agora nas frases iniciais desta peça tão valiosa. Um texto de 1974, que eu vim ler em 1984. Diz a autora:

Por que as pessoas escrevem? Já me fiz tantas vezes esta pergunta que hoje posso respondê-la com a maior facilidade. Elas escrevem para criar um mundo no qual possam viver. Nunca consegui viver nos mundos que me foram oferecidos: o dos meus pais, o mundo da guerra, o da política. Tive de criar o meu, como se cria um determinado clima, um país, uma atmosfera onde eu pudesse respirar, dominar e me recriar cada vez que a vida me destruísse. Esta é a razão de toda obra de arte.
Só o artista sabe que o mundo é uma criação subjetiva, que é preciso escolher, selecionar. A obra é a concretização, a encarnação do seu mundo interior. Ele espera impor sua visão pessoal, partilhá-la com os outros. Se não atinge esta última finalidade, o verdadeiro artista persiste assim mesmo. Os poucos momentos de comunhão com o mundo valem esse sofrimento, pois finalmente esse mundo foi criado para os outros como um legado, como um dom destinado a eles.

Também escrevemos para aprofundar o nosso conhecimento da vida. Para atrair, encantar e consolar. Para degustar a em dobro vida: no momento preciso e retrospectivamente, na sua lembrança. Escrevemos, como Proust, para tornar as coisas eternas e para nos convencermos de que elas o são. Para podermos transcender a nossa vida e alcançarmos o que existe além dela. Escrevemos para aprender a falar com os outros, para testemunhar nossa viagem no labirinto. Para abrir, expandir nosso mundo quando nos sentimos sufocados, oprimidos ou abandonados. Escrevemos como os pássaros cantam, como os primitivos dançam seus rituais. Se você não respira quando escreve, não grita, não canta, então não escreva porque a sua literatura será inútil. Quando não escrevo meu universo se reduz; sinto-me numa prisão. Perco minha chama, minhas cores. Escrever deve ser uma necessidade, como o mar precisa das tempestades –é a isto que chamo respirar. (pp. 18-19)

Estas palavras e afirmações, que estiveram e continuam a estar comigo ao longo de todos estes anos, tenho a certeza de que continuarão a ser um exemplo vivo do que é uma obra de arte. Não é por acaso que venho nesta oportunidade a revalorizar estas palavras mobilizadoras e libertadoras. A pressão sobre as pessoas neste instante, é enorme. As redes sociais, o estado, a chamada imprensa (que imprensa), parece não deixar mais do que algumas brechas, uns espaços mínimos, por onde podemos ainda respirar, ainda insistir em tentar a vida.

segunda-feira, 1 de outubro de 2018

Mínimo

Trato de dejar que venga algo a la hoja. Los pájaros alrededor. El canto de los grillos por los caminos. El cielo y el mar verde azul. Basta una palabra. Basta una persona. Basta una mano. Basta un color. Basta este piso bajo mis pies. El aire que me dice que estoy vivo. Los brotes que veo alrededor. Mi familia y mis amigos y amigas. La gente que voy encontrando y que me recuerda quién soy. La emoción profunda que me invade con frecuencia. El arte, los cuentos, los poemas, las canciones. Toda la belleza que me unifica. El mundo mínimo en que vivo y soy. La historia que me trajo hasta aquí y me proyecta a un final del que vuelvo. 

terça-feira, 25 de setembro de 2018

Lo más precioso


En un intento por desbolsonearme, fui a dar una vuelta por la beira-mar. Los barquitos en Manaíra. Ese mundo de gente yendo y viniendo. La avenida Ruy Carneiro. Recuerdos de tantas veces que ya anduve por allí. Pero la mente vuelve sobre lo mismo. Y no dejo de pensar, ya de vuelta a casa, cómo puede ser que haya gente que odia la vida. Es todo lo que tenemos. Cada ser humano es una suma de actos de cuidado, de luchas vencidas contra todo lo que nos amenaza. Entonces este instante es muy valioso. Es un resúmen de todos mis caminos. Cada lugar, cada encuentro y desencuentro, todo lo que ha sido y sigue siendo este esfuerzo cotidiano por seguir dándole sentido al estar aquí. Todo aquí, ahora. Aún estas letras que como al descuido voy dejando caer sobre la hoja ahora que ya es de noche. Los libros y las hojas que me acompañan. Es como una maletita de juegos con la cual voy de aquí para allá. Puede ser que lea y escriba y dibuje, o no. No importa. Importa la compañía.

terça-feira, 4 de setembro de 2018

Camino

Qué aprendí? Que en medio de la oscuridad estaba Dios. Estaba Jesús. La luz en medio de la oscuridad. Esta sigue siendo mi esperanza y mi expectativa. Que en medio de la noche oscura, Dios insiste en brillar. ¡No te olvides de mí, Señor! Y más, con la experiencia de los años, aprendí que Dios está en las personas más próximas. Así, aquí, la red es inmediata y próxima. Y aún más, supe que hay personas de bien, aún del lado contrario. Esto es lo que me sostiene. Y sé que no estoy solo. Somos muchxs. Un tejido tenue que se extiende por todas partes. La primavera viene mostrándose en medio del invierno. Los brotes verdes se abren paso en medio del frío que se va retirando.

quinta-feira, 23 de agosto de 2018

Esencialmente


¿Cómo se hace la vida? ¿De qué está hecho mi estar aquí ahora? Salgo a caminar a ver si siento el piso bajo mis pies. Deslizando por las veredas. Disfrutando del andar en medio de los edificios y la gente, hasta llegar al mar. El cielo infinito y los pájaros. Los barcos y la arena. Vengo afianzando dentro de mí mismo y en significativos diálogos con María, la sensación y la certeza de estar construyendo con mi vivir, un mundo mejor. Esto es fundamental para mí. No basta el hacer, el realizar cosas, por más valiosas o bellas que sean. Tengo que tener, y tengo, la certeza de saber que lo que hago hoy es el resultado de toda una vida. Cada instante de este mi aquí ahora, es una condensación de tiempo, de esperas, de luchas a veces casi a ciegas, nunca abandonadas. Mi vida ha sido y sigue siendo algo que a veces me llena de un sentimiento profundo. Un nacer contínuo.

Mi papel


Escribo algunas letras a ver si siento el piso bajo mis pies. El tiempo ha ido pasando, y lo voy reuniendo en estas anotaciones. Aquí vivo los afectos que me constituyen. Aquí refuerzo y reafirmo mi papel en la vida. Terapeuta comunitario y escritor. Un papel que me reconforta y me realimenta. Voy deshaciendo los equívocos, gracias al diálogo iluminador, y a la escucha atenta. Voy rehaciendo el sentido de mi vida desde el comienzo hasta el infinito que me anida amorosamente.

sexta-feira, 17 de agosto de 2018

Construcción


Pongo una letra al lado de la otra y empieza a existir el mundo. Llego yo. Está mi familia. Mi padre, mi madre, mis hermanos. Mi familia entera, como hace años. Mis amigos, de todos los tiempos. Mis libros. Los colores. Las hojas con las cuales voy haciendo todo lo que es real. Mis hijas e hijos, cada uno de ellos donde está. Todo está en su lugar. Las flores alrededor. María. Los pájaros. El canto del gallo. Es un solo tiempo. Ahora a jugar. A andar por los caminos. Ver el cielo, las nubes, el sol, el mar. Saber que el piso está bajo mis pies y me sostiene. A la noche la luna y las estrellas andarán por el cielo oscuro, iluminando. Y aquellas palabras en las cuales también me encuentro y me reflejo. Palabras antiguas y actuales. Jesús. Dios. Amor. Justicia. Esperanza. Confianza, que hago y rehago cada vez que es necesario. Fe. Vida. Eternidad. La Terapia Comunitaria Integrativa, donde supe que la vida continuaba más allá de cada tropiezo y caída. Donde supe que no hay un fin del camino, sino una continuidad. Una superación. Un levantarse y volver a caminar. Supe que hay siempre otra posibilidad. Volví a encontrarme en medio de la gente. Gente pobre, de los barrios. Gente de la universidad. Había gente en el mundo, y yo también estaba en medio de ellos. Podía seguir. Había un pasito más que yo podía dar. Sigo levantándome a la mañana y trato de que mis manos y mis pasos sigan los caminos de Dios. Todo está aquí. Todo es esto.