sexta-feira, 22 de setembro de 2017

Unidad

Llueve, y el sonido del agua me trae a la hoja. El olor del agua en la madrugada. Empezar a escribir me da la sensación de estar en mi lugar, y también me trae la compañía de personas queridas de mi familia, que me han ido dando la noción de que esto es lo mío. Algunos amigos y amigas también. Es lo que he venido a hacer. No importa tanto qué es lo que escriba, sino estarlo haciendo. Es como que de esta manera, me integro al río de la existencia. Todo se da cita en cada palabra que va bajando a la hoja. Se va juntando lo que ya viví y lo que está naciendo ahora, en esta hora. Es una unión armónica. Muchas veces, de día, no es así, y hay un conflicto entre lo que estoy haciendo y lo que creo que debería hacer. Ahora no, es una sola cosa. Hago lo que me gusta, lo que me hace bien, y esto es lo que he venido a hacer. Esto lo he ido diciendo a lo largo de muchos de mis escritos. En definitiva, creo que cada uno de mis textos, así como cada uno de mis libros, bien como mi estar aquí en el mundo, en medio de las redes relacionales de que formo parte, va siendo de a poco, una sola cosa. Un estar plantado, estar inserto, formar parte. Ser con y ser en sí. Ser yo mismo, el mismo que he sido desde el comienzo de mi existencia.  

quinta-feira, 7 de setembro de 2017

Resistencia

Se ven muchos mensajes de odio por todas partes. Cuando la persona se desvincula de sus raíces, puede ser manipulada con facilidad. Cuando recuperamos la sensación de unidad de nuestra vida, podemos ver lo que ocurre, desde una posición de poder. Hemos podido sobrevivir a situaciones adversas a lo largo de la vida. Los mensajes de odio, nos toman de sorpresa si estamos disociados de nuestro ser profundo. Podemos resistir mejor, si vemos de donde vinimos. Cuál fue nuestra família, con sus hábitos y valores. Hay una fuerza intensa que se puede accesar cuando uno se sumerge en profundidad, en la vida como un todo. Nuestra trayectoria vital es un verdadero escudo protector frente a lo que pueda estar tratando de desestabilizarnos. Los recursos personales se entretejen unos a los otros, en un tejido comunitario que nos realmenta y fortalece. La espiritualidad y el buen humor. La confianza en nuestra propia capacidad. Todo converge en este instante, uniéndonos a lo eterno que nos acompaña desde el origen, y para siempre.

sexta-feira, 1 de setembro de 2017

Ubicación

Poner unas letras en la hoja
Verlas bajar sobre el papel
Y sentir que así estoy en mí
En mi lugar. Mi vida se ordena,
se define, se organiza, cuando escribo.
Veo lo que ha sido, lo que he sido,
donde he estado, donde estoy, lo que soy.
Lo que es este mundo que me rodea
Y en el que estoy inserto.
Me veo como una planta que crece,
que ha venido creciendo y sigue creciendo
desde abajo hacia el sol
Siempre hacia el sol. Hacia la luz
Esa luz tenue del amanecer,
que se perpetúa durante todo el día
en casi invisibles rayos
bajo mis pies y a mi alrededor
Así voy yendo y viniendo
Abriendo y cerrando puertas
Paseando, pasando y quedando
Recomenzando todo el tiempo
hacia un nuevo tiempo
un tiempo original en el que existo

para siempre y desde siempre.

quinta-feira, 31 de agosto de 2017

Renaciendo

Salgo a caminar a ver si me junto un poco
A ver si me recojo de tanta dispersión

Las palabras que me forman
vienen a mí otra vez
Todo el alfabeto de luz y color
El amor de que estoy hecho
Mis raíces, todo lo que amo
La alegría de este instante triunfal
Tan tenue como un brote nuevo
Están aquí otra vez
Otra vez yo, entero
¡Gracias a la vida que me fue esculpiendo!
¡Las muertes se fueron haciendo vida revivida, vida renacida!
Raíz, flor, tronco, hojas

Eso soy y cielo mar montaña paz

domingo, 20 de agosto de 2017

Enraizamiento

Voy con mis libros de aquí para allá. Mis colores me anidan. Me enraízo en el presente. Estar aquí es el sentido más pleno. Esta tarde de domingo voy dejando que la vida me lleve y me traiga. Disfrutando del encuentro del curso de formación en Terapia Comunitaria Integrativa, que es un espejo y un nido. Un lugar donde soy yo otra vez. Miro por las ventanas y veo el cielo y los pájaros. La ciudad a lo lejos, y el mar. Ahora la hoja es un puerto, y me dejo estar aquí, sin apuro, sin prisa ni presión. El día va pasando a su modo, a su tiempo. Más allá, los atentados y secuestros. La desaparición de Santiago Maldonado reactiva memorias de supervivencia. Aquello que no muere. Recuperar la memoria activa. Saber donde tengo los pies plantados. 

segunda-feira, 14 de agosto de 2017

Reconstrucción

La desaparición de Santiago Maldonado revive la memoria de la dictadura. El estado represor que se ceba en la vida de las personas que considera enemigas. Argentina no puede seguir retrocedendo el lo que se refiere a la política de Derechos Humanos. La población debe tener garantías de que se puede ejercitar el derecho de manifestarse púbicamente de manera pacífica. Sin esto, es la barbarie. Ya no basta la corrupción institucionalizada, los privilegios de la dirigencia política gubernamental, que impone a los trabajadores cargas insoportables. Ahora nos quieren recordar que la vida no vale nada, y que quien se manifiesta en defensa de los derechos de las minorías  o de las mayorías, está sujeto a desaparecer, ser torturado, ser golpeado. Debe terminar de una vez por todas la cultura de la muerte en Argentina. Creo que debemos volcarnos aún con más consistencia y coherencia hacia una formación humana integral, aquella que reverencia la vida y enseña a cuidarla. Recordar que la vida es un don divino, resultado de infinitos cuidados de numerosas personas que hacen posible que estemos aquí. Recordar que necessitamos unos de los otros, para complementarnos. Colaborar mutuamente en la construcción y preservación de un tejido social que respete las diferencias. Valorizar la construcción y el refuerzo de lazos solidarios, más allá de ideologías, creencias, profesión, nivel socio-económico, etc.

domingo, 30 de julho de 2017

¿Qué estoy haciendo?


Los pajaritos cantan anunciando el nuevo día. Escucho ese canto, que acuna este mi estar aquí. ¿Qué estoy haciendo? Escribo, escribo, escribo. Para pasar el tiempo, y para detener el tiempo. Para registrar mi estar aquí, y para que este estar aquí sea cada vez más real, más presente, más pleno de esa infinitud que impregna cada pequeña cosa. Esta pregunta: “¿Qué estoy haciendo?”, viene trayéndome cada vez más a un estado de presencia. Más atención y menos reacción. Cuando me hago esta pregunta, registro lo primero que viene. Estoy viviendo. Estoy vivo, es lo primero que me doy cuenta. Esto es muy fuerte. Esto es muy intenso. Estoy vivo y esto es un resúmen de muchos días, una reunión de mucho tiempo. Situaciones de todo tipo, inclusive peligro de muerte. Anoche estaba en casa de unos parientes amigos. En un momento, me di cuenta de que el tiempo se ha venido ampliando, se viene mostrando como algo vasto e ilimitado. ¡Tantas horas por vivir! ¡Tantas cosas que uno puede hacer, inclusive no hacer nada! Cuando sentí esta preciosidad del tiempo, este tan valioso presente, me emocioné. Ahora estoy registrando este ejercicio de observación y atención, como una manera de fijar lo que voy aprendiendo. Una de las cosas que me vienen llamando la atención, es el valor de la familia. Esto lo he dicho ya muchas veces, y es probable que lo siga repitiendo. Ese mundo inmediato de afectos que nos contiene y nos incluye, de pronto es el piso más real sobre el cual estamos asentados. Es el lugar donde estamos plantados. Puede parecer poco, ya que vivimos en una cultura que valoriza lo que no se tiene y lo que está muy lejos, mientras se desprecia lo que está muy cerca. El tiempo ha ido pasando y sigue pasando, constantemente. Y mientras pasa el tiempo, algo en mi se va fijando cada vez más en lo que está aquí ahora. El canto de los pájaros. La vida que vuelve. La vida que fue volviendo y sigue volviendo todo el tiempo.