terça-feira, 15 de janeiro de 2019

Rastros, rostros


Andando por la ciudad, hoy sentí la compañía de tantas memorias. Era como una seguridad que me anidaba. Personas queridas con las cuales compartí momentos. Jornadas atrás de distintos objetivos. Paseos. Reuniones. Esperas. Desesperas. Anoté, como tantas veces, lo que iba haciendo, viendo y sintiendo. Era como que una reunión de tiempo, y yo juntándome en ese tiempo que convergía hacia el ahora. Ahora comparto dos poemas de Cecília Meireles, como una manera de cerrar, agradecido, este día.

Medida da significação (I),

por Cecília Meireles

PROCUREI-ME nesta água da minha memória
que povoa tôdas as distâncias da vida
e onde, como nos campos, se podia semear, talvez,
tanta imagem capaz de ficar florindo...

Procurei minha forma entre os aspectos das ondas,
para sentir, na noite, o aroma da minha duração.

Compreendo que, da fronte aos pés, sou de ausência absoluta:
desapareci como aquele — no entanto, árduo — ritmo
que, sôbre fingidos caminhos,
sustentou a minha passagem desejosa.

Acabei-me como a luz fugitiva
que queimou sua própria atitude
segundo a tendência do meu pensamento transformável.

Desde agora, saberei que sou sem rastros.
Esta água da minha memória reüne os sulcos feridos:
as sombras efêmeras afogam-se na conjunção das ondas.

E aquilo que restaria eternamente
é tão da côr destas águas,
é tão do tamanho do tempo,
é tão edificado de silêncios
que, refletido aqui,
permanece inefável.


Motivo

por Cecília Meireles

Eu canto porque o instante existe
e a minha vida está completa.
Não sou alegre nem sou triste:
sou poeta.

Irmão das coisas fugidias,
não sinto gozo nem tormento.
Atravesso noites e dias
no vento.

Se desmorono ou se edifico,
se permaneço ou me desfaço,
— não sei, não sei. Não sei se fico
ou passo.

Sei que canto. E a canção é tudo.
Tem sangue eterno a asa ritmada.
E um dia sei que estarei mudo:
— mais nada.

segunda-feira, 7 de janeiro de 2019

Mi lugar


Un lugar para mí
¿Cuál es mi lugar?
Mi lugar es para ser ocupado.
Esto lo supe en Italia.
Ocupo mi lugar escribiendo
(Aunque me repita).
Es un lugar pequeño
Pero es mi lugar.
Aprendo constantemente aquí.
No necesito publicar todo, siempre.
Pero muchas veces lo necesito.
Necesito contactar, conectarme
Con otras personas
Y conmigo
Con mi historia y con mi memoria
Con mis sueños y deseos
Fabrico mi mundo al escribir.
Mi lugar es un pequeño espacio
Apenas perceptible
Este es mi lugar.
(Cuando no escribo, mi mundo se estrecha
Me sofoco si no escribo,
Me siento oprimido
Si no dejo que las palabras vengan a decir cosas)
Aquí respiro, soy yo mismo.
Aquí hago pie.

segunda-feira, 31 de dezembro de 2018

Jornada


Fin de año. Una larga jornada hasta aquí. Larga y ardua. Mirar atrás y ver lo que fui capaz de superar. Y aquello que aunque no se transforme, es un recuerdo de lo que ha sido esta jornada. Hay una esfera distante, que proyecta sombras sobre el futuro. Pero mi experiencia me dice que se puede. Se puede ser luz en medio de la oscuridad. Hay una esfera inmediata e interna, entrelazadas, que constituyen un reaseguro invencible frente a toda adversidad. La vida no se resume a los golpes de estado, ni a la prepotencia de la delincuencia política institucionalizada, ni a la obscenidad de las oligarquías que fabrica rebaños dóciles a su servicio.

domingo, 30 de dezembro de 2018

A mi favor


Cuando escucho el primer pájaro cantar, es mi hora
Ahora yo
Todo a mi favor
Me doy un crédito ilimitado.
No fue tan malo
No soy el único
Todo a mi favor
Mis sufrimientos me potenciaron y me siguen potenciando hacia la felicidad, el placer, la alegría
Todo a mi favor
Me permito todo
Todo lo que me hace bien
Todo lo que me hace feliz
Me endioso como un niñito recién nacido en Belén
Me anido en mi más tierna dulzura

sábado, 29 de dezembro de 2018

Empieza el día

Los pajaritos cantan. Empieza el día, y, también, recomienza el tener que elegir y decidir. Qué hacer o no hacer. Por qué sí o por qué no. Trato de que mis actos estén inseridos en mi historia de vida. Esto de levantarme y empezar a decidir los rumbos del día es un hábito antiguo. Encuentro en estos primeros momentos del día, un espacio de libertad. Una posibilidad de hurtarme a las presiones sociales. No necesito estar agradando todo el tiempo, ni tampoco tengo por qué estar tratando de enfrentar o combatir siempre. Puedo estar para mí. Saber que lo que hago tiene una significación interior. No es mera repetición o hábito. Después empezarán las concesiones, una vez que esto es inevitable si es que vivimos en sociedad. Y también lo es, si vivimos en comunidad. Habrá desencuentros, tanto como convergencias. Similitudes, tanto cuanto diferencias. Y en estos espacios de convivencia, la libertad debe ser siempre preservada. No somos robots, aunque las presiones en dirección a la homogeneidad son tremendas. No necesito obligarme a concordar ni a discordar. Puedo más bien tratar de estar en mi eje. Tratar de estar centrado. Atento. "Zapatero a tus sapatos," solía decir mi madre. Este intento por vivir centrado y atento no me garantiza necesariamente un fluir excento de conflictos. Pero me ayuda a tener más flexibilidad en el trato con la gente. Han pasado muchos años desde que empecé a tomar conciencia de la necesidad de asumir mis propios valores en la existencia social. Mucho es lo que cambió desde el tiempo en que la radio era la primera voz externa que escuchaba al comenzar el día. Pero no cambió el hecho de que sigo necesitando siempre ocupar mi lugar. ¡Buen día!

segunda-feira, 17 de dezembro de 2018

Residencia


Todos estos mundos donde me voy encontrando. Hago lugares para mí. Me pongo a salvo (o trato de ponerme a salvo) de la industria de la irrealidad que siembran desde los medios. Son las flores que he ido pintando. Los libros que me esperan, como puertos infinitos. El amor que permanece en medio de todas las cosas. Es una lucha cotidiana, y sé que no estoy solo. La vida se va yendo despacito y trato de seguir ese rayito de luz que me llama e ilumina. El desafío de darle sentido a esto que está aquí, a cada pequeña cosa. Los ensayos para seguir juntando pasado y presente, hasta que sólo quede un presente que es todo. Cantan los pájaros esta mañana.

quarta-feira, 12 de dezembro de 2018

Juntando


Dedico estas anotaciones a Mara, que volvió a la casa de Dios el 11 de diciembre de 2018. Valorizabas mis escritos, que te incluían. Me incluíste en tu vida, a través de tu cariño, que dispensabas generosamente, como muchas personas del medio popular saben hacer. Me ayudaste a recordar mi origen. Por esto te recordaré siempre, con gratitud.

El tiempo va pasando, implacablemente. Ayer y hoy se juntan, siempre. Los años y los días. El sistema apuesta a la disociación, a la ruptura de la persona, a la disolución de los lazos solidarios, a la extinción de las identidades. A contramano vengo yo, y un ejército de muchas y muchos. Herramientas en nuestras manos, cosiendo, juntando, rehaciendo. Pasan los golpes de estado, pasan las oligarquías. Queda la vida, mínima, invencible.

Presidencia

Un presidente de la república que es un criminal de lesa humanidad, homofóbico, misógino, mal legislador, un parásito, improductivo… No podría siquiera haber sido candidato. El mismo país que dio un Paulo Freire y una Cecília Meireles, un Lula y una Cora Coralina, da también esto. Recuerdo unas palabras de Graciliano Ramos: “Siempre fue más fácil criticar.” Sin duda. Hay una trampa en toda crítica.

El crítico o la crítica, se creen mejores que aquello a lo cual critican. Yo voy a tratar de mantenerme en el tono de la perplejidad. ¿Cómo es que fue posible esto? No estoy, por supuesto en la postura de quienes quieren que el PT se arrodille y asuma las culpas por la caída de la democracia. Para nada. Sería cruel y vergonzoso, que el único partido que actuó con un espíritu de unidad nacional y superior al clasismo, pidiera perdón por algo. Solamente me permito exteriorizar mi espanto. ¿Cómo fue posible que la democracia cayera?

El presidente Lula es un rehén del sistema capitalista. No le perdonan haber sacado del hambre, de la miseria y de la exclusión social, a millones de personas. El sistema que vive de la ruptura de la humanidad, rompe todo lo que se le pone adelante. Rompe vínculos que sostienen a la humanidad. Rompe lo que nos une y nos integra con la naturaleza. Rompe la democracia cuando ésta consigue hacer verdad las promesas ilusorias de los discursos vacíos.

Resistencia

Tengo la impresión de que este es un tiempo en que tendremos que volcarnos más hacia ciertos ámbitos de la vida que pueden haber quedado un poco en segundo plano.

Quién sabe prestarle más atención a nuestra propia interioridad, el mundo que cada uno y cada una de nosotros es. El palpitar misterioso que nos mantiene vivxs. El registro minucioso de nuestra inserción en una realidad que exige algo más que protestas, discusiones y críticas.

Todo esto tiene su razón y su lugar. Pero un empeño un poco más acentuado en nuestro lado creativo, aquello que hace la diferencia entre meramente estar y estar presente, al menos a mí en este momento, me parece imprescindible. Algo que se impone.

Para no sucumbir a lo que se instaló bajo el imperio de lo más nefasto. Para que siga brillando la luz interior. Para que la belleza del mundo nos siga encantando. Para que la vida siga valiendo la pena.

Queda el mundo a mi alcance. Lo que el estado no puede afectar. Aquello que cultivo y mantengo a pesar del bombardeo diario que quiere sembrar desilusión. Esos espacios resguardados. Un libro que me contiene. Una mirada que acaricia. Las omnipresentes flores. Aquél niño que cobijo en mí y que me guía.

Los momentos de sumergirme en el pasado eterno que permanece. Mi padre, mis hermanos, mis hijas e hijos. Mis nietos. La vida al margem y a salvo de la industria de la deformación y del desánimo. Los colores donde sobrevive insistentemente el niño que fui. El sol al final del camino.

Tanto en la literatura como en la Terapia Comunitaria Integrativa experimento la sensación de que hay más espacio. Hay más lugar. Es un lugar real, donde respiro mejor. Allí voy cada vez que necesito rehacerne, reavivar mis raíces, reencontrar y reforzar el sentido de mi vida.

Esperanza

Llega el fin de año, y con él, los recuerdos. Las fiestas de Navidad y Año Nuevo. ¡Tantas ya a lo largo del tiempo!

Y ahora que veo lo que soy, lo que es, lo que está, parece que no hubiera pasado ni un único día. Es como si otra vez estuviera en los primeros momentos de mi existencia, siendo que ya estoy más bien al borde del crepúsculo.

La misma brutalidad e injusticia en los escenarios macro, y a veces también cerca. La misma impunidad, aparentemente. Pero el tiempo pasa y cambian los lugares. El juez o la jueza soberbios e impíos, pueden de repente verse en el banquillo de los acusados. Esto es un sueño. Déjenme delirar un poco.

Hago un lugar para la esperanza más sencilla. Aquella que se anida en el canto de los pájaros y en el soplar del viento. Aquella que se confunde con el simple pasar de la vida. Aquella que solamente necesita de un poco de espacio para dibujar, leer, jugar con colores.

Mi lugar es un lugar mínimo. Es donde estoy. Es una letra. Una palabra. Adentrarme en el mundo de la literatura me va estimulando a conocer las distintas versiones y concepciones del arte poético literario. Esto me va introduciendo en un mundo que me incluye y que yo creo y recreo. La grandeza, simplicidad y efectividad de este acto libertador es impresionante.

Lejos de una uniformidad inexistente, me sumerjo cada vez más en lo singular, en lo único e irrepetible. De la mano de creadoras y creadores que comparten sus conocimientos al paso que realizan su obra, respiro mejor. Cada vez mejor. Siempre aprendiendo y disfrutando. Continuamente. Mi lugar es un lugar para ser habitado. Me integro en este oficio de ver vivir registrar elaborar sin cesar lo que voy viviendo. Diversidad se ve por aquí.