quinta-feira, 20 de julho de 2017

Para ser feliz

Una letra en la hoja organiza el mundo. Es todo lo que necesito. Todo está en su lugar y todo está bien. Todo es como debe ser. Respiro hondo, y vienen los recuerdos. Buenos recuerdos. Mis abuelas y mis abuelos. Mi familia entera. Las raíces que me sostienen y me constituyen, me hacen ser la persona que soy. Van bajando las letras que me forman y que forman el mundo. Voy y vengo y estoy aquí. Llueve, y cuando sentí el sonido del agua cayendo, era San Genaro y era Mendoza y era aquí y ahora. Un solo tiempo. De pronto, durante el día, uno se siente un poco como medio insignificante frente a un sistema social opresor e injusto, basado en la mentira y en el engaño, en las presiones y en las distorsiones. Pero puede haber una luz, una hendidura (Jorge Luis Borges). “Buscad el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será añadido,” dice el Evangelio de Jesús Cristo. Buscar la libertad, buscar la felicidad y la justicia dentro de uno y alrededor nuestro. Buscar el sentido de la vida, el sentido de estar aquí, el sentido de ser quien soy y de hacer lo que hago. Dejar que vengan las palabras, más allá de las reglas que quieren obligarme a decir de este o de aquél modo. Si al final lo que busco es comunicarme, y no escribir “correctamente.” Hay tanta gente que dice cosas tan reales y bellas, a su modo, modos que no tienen nada que ver con las reglas del lenguaje. Paulo Freire nos recuerda que no hay que burlarse de quienes “hablan mal” por falta de instrucción formal. Esas personas y esas hablas son resultado de una estrutura social opresiva y excluyente. Del mismo modo, nosotros mismos también somos moldeados por ese sistema que aliena y desfigura el ser real de las personas. La construcción de un mundo mejor, pasa por la recuperación del ser auténtico que cada uno de nosotros es. Dedicarle trabajo y tiempo a esto, vale la pena. De pronto empezamos a respirar mejor, a sentirnos más alegres y felices, a reírmos por cualquier cosa, y no nos importa lo que puedan pensar o decir. Uno se alegra y es feliz simplemente por estar vivo. Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa, nos da varios elementos para que nos vayamos apoyando en la búsqueda de nuestro ser real. El conocimiento de la experiencia y los demás saberes, se entremezclan y forman un lugar donde yo puedo ser. Puedo ser la persona que soy. No necesito negarme para ser aceptado socialmente. He participado y sigo participando de atividades formativas en Terapia Comunitaria Integrativa, porque es lo que me dá más énfasis en el sentido de yo estar aquí. Me reconecta con mi humanidad más esencial y profunda. Dejo de tener tantos miedos, tanto recelo de qué van a decir, o si voy a hacerlo bien o mal. Voy vivendo nomás, que es muy lindo. Y así como quien no quiere la cosa, van llegando a su fin estas líneas.

domingo, 16 de julho de 2017

Crecimiento

La tarde se fue transformando en noche. Y ahora los grillos entonan su oración contínua. La casa alegre con los rostros y las conversaciones. Los abrazos y los cánticos. Reunión del MISC-PB (Movimento Integrado de Saúde Comunitária da Paraíba) en la casa de Carapibus. Celebrar la vida, la amistad. La continuidad de los trabajos que nos unen. Transformar la carencia en competencia. Las heridas del ayer, cicatrizadas, se transforman en competencia sanadora. Vuelve el pasado doloroso, y uno no tiene más remedio que resignificar lo vivido. Tantos años después, vuelve una y otra vez. “Yo no nací para sufrir, pero el sufrimiento puede servir para mi crecimiento, si tengo la humildad necesaria para comprender,” dice Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa. Uno ve las personas más simples, con una alegría enorme. ¿De donde les viene esta alegría? En algún momento, uno ve que el dolor y la alegría son las dos caras de la misma moneda. Puedo reírme hoy, puedo ser feliz, si veo cuánto fui capaz de generar a partir de los sufrimientos que fui enfrentando a lo largo de la vida. Esta mañana hice ésto. Vi de pronto, en un balance rápido, cuánto conquisté a partir de hechos que me tocó vivir, que tuvieron un efecto muy doloroso y aún lo siguen teniendo, muchas veces. Pude ver que yo no sería la persona que soy, sin esos acontecimentos que me impulsaron a acciones transformadoras que me fueron enraizando cada vez más en mis valores esenciales. La Terapia Comunitaria Integrativa crea espacios de acogimiento en los cuales vamos creando vínculos solidarios con otras personas, a partir de que podemos compartir lo que nos hizo o nos hace sufrir. Recuperamos una noción de confianza e integridad. Pertenecimiento. En la reunión de hoy del MISC-PB tuve de vuelta esa fuerza grande que me permite repirar mejor. Caminar mejor. Tener más esperanza. 

terça-feira, 11 de julho de 2017

Unidad

Poner una letra en la hoja y saber que por este simple acto, todo es como debe ser. Todo está donde debería estar. Se organiza el universo. Todo el pasado está aquí presente. Te sabes una semilla que creció en la oscuridad. Viste el sol. Naciste. Viste la vida. Viviste. Pasó el tiempo. Tanto tiempo, que te da un vértigo. En algún sentido el mundo fue llegando a un estado que siempre quisiste. Más solidaridad. Ver más lo que nos une. Lo que tenemos en común. Sufrimientos, y estrategias para enfrentarlo. Reconocernos unos en los otros. Saber que uno pisa un suelo firme que fue pisado por nuestros antepasados. Abuelos y abuelas. Madre y padre. Hermanos. Hijos e hijas. Amigos. Ese hilo tenue que es la vida. La comunidad. Aquello que nos es común. Esto permanece, más allá de clase social, ideología, nivel de instrucción. Mirar hacia dentro del corazón y ver ese tejido de vínculos que uno fue construyendo a lo largo de la vida. Gente en Misiones y Mendoza. Entre Ríos y Santa Fé. Buenos Aires y Bolivia. Venezuela. Uruguay. Un mapa interno se fue formando y está allí. Cuando me siento solo, miro hacia adentro, y veo esa mandala de luces. Entonces salgo a caminar. Voy a andar por las páginas de los libros que leo y que escribo. Los cuadros que voy pintando. Allí me veo y te veo. Veo todo este caminar que es la vida. Voy viendo y me veo viniendo. Tengo un plan para mañana. Para el fin de mes. Para esta tarde. Todo va yendo y viene viniendo. Como las olas del mar. Veo la luz al final, y me siento seguro. No hay final, finalmente. Continuidad. Unidad.

sexta-feira, 30 de junho de 2017

Mi lugar

Necesito tener un lugar para mí. Un lugar donde pueda ser yo mismo. Lo vengo buscando desde hace años. Lo encuentro de varias maneras, pero nunca lo encontré en soledad.
Siempre depende de reflejos, de un espejamiento en otras personas significativas. Son familiares y amigos. Personas que encuentro en los cursos de formación en Terapia Comunitaria Integrativa.
En estos espacios mínimos, me voy teniendo de vuelta. Voy volviendo a ser yo mismo. Hay toda una presión social que a uno lo va apartando de sí mismo. Uno va aprendiendo a dejar de ser, para ser aceptado.
Es cierto que la vida en común impone concesiones, pero éstas no pueden ser tantas que uno ya no sea más la persona que es. Las concesiones no pueden ser de tanta magnitud, que yo ya no sea yo mismo si estoy en relación.
Sería un precio demasiado caro para vivir en sociedad. Trato de compartir lo que voy descubriendo en este camino de reencuentro, porque cada vez que lo hago, gano más fuerza y más impulso.
Antiguamente creía que yo debía aislarme, crear uma muralla que me separara de la gente. Así creía que podría resguardar mi individualidad, ser yo mismo, sin influencias externas. Esto es imposible.
En realidad, el aislamiento crea otras deformaciones. Va alimentando el miedo, la sensación de extrañeza, la coexistencia se va haciendo cada vez más difícil.
En la convivencia familiar y con amigos, y en los cursos de formación en TCI, he ido recuperando una sensación de confianza en mí mismo y en los demás.
Mi lugar en el mundo depende más bien de un aflojar las exigencias de una perfección imposibe de alcanzar; aceptar mi humanidad, con los errores que nos caben a todos y con las particularidades que cada uno tiene, y descubrir que la existencia comunitaria me enriquece y potencializa mi libertad y mi poder de acción, en vez de disminuírlos.
Y esto es de enorme valor, en circunstancias como las actuales, y en todo tiempo.

segunda-feira, 5 de junho de 2017

Permanencia

Escribir un libro es un proceso verdaderamente enriquecedor y sorprendente. Hacerlo a partir de las vivencias cotidianas, es una forma de uno tenerse de vuelta. Uno sale de la sensación de que la vida podría llegar a ser algo repetido. La crónica diaria es un registro de aquello que de nuevo nos llega a cada instante. Ahora por ejemplo, escribiría sobre el fin de semana en la casa de campo. Las rosas. Los yuyos con sus flores tan coloridas. Los familiares que nos visitaron, compartiendo su tiempo con nosotros. Las playas. Los atardeceres. La lluvia. El procesamiento de la vida, que nos lleva de un lugar a otro, y todo va cambiando y permanece sin embargo igual o casi igual. Uno se va internando en la eternidad, a fuerza de tanto vivir atentos al detalle del instante. El verde que nos rodea en el campo. El cemento que nos rodea en la ciudad. Entre dos mundos. El tiempo ha ido pasando, como si nada, y uno de pronto se ve ya en el crepúsculo. El oro del sol poniente que nos acompaña y nos abriga. No son metáforas. Es una realidad más real que la que nos quieren vender por medio de la prensa. De repente te ves de nuevo en el tiempo primero, la niñez. Las macetas en el patio. Los barquitos en la acequia. Un tiempo sin tiempo.  

terça-feira, 30 de maio de 2017

Presencia

¡Un instante es tanto tiempo! Si estoy presente, estoy sumergido por completo en mi propia historia. Todos los momentos que viví están reunidos aquí. Es algo muy intenso. Esto lo sentí este fin de semana, en un encuentro en familia, en la casa de campo. Estábamos todos alrededor de la mesa. Escuchaba las palabras de cada uno, en esa especie de ajedrez sabroso que son las conversaciones cruzadas. Se forma como una especie de rompecabezas, un mosaico. En un cierto momento, me encontré hablando sobre una de las tesis principales de mi libro Libertatura*: no apenas usar las palabras como medio o instrumento. En la palabra, al dialogar, ser capaces de recibir por completo a quien está hablando, y yo también estar presente totalmente. Esto me parece importante para que la palabra sea de hecho un medio de integración. Una forma de estar en contacto íntimo unos con los otros. Solamente puedo ejercitar esta forma de ser palabra, cuando estoy en paz conmigo mismo. Cuando me acepto como soy, aún con aquellos aspectos de mí mismo que me disgustan, y que creo que debería cambiar. Si no me acepto, si estoy frustrado conmigo mismo, mi estar en el mundo es un choque constante. Nada me viene bien, nadie me parece ser como debería ser. Pero cuando estoy totalmente presente en este instante, en esta preciosísima fracción de tiempo en que estoy aquí, todo adquiere una intensidad muy grande. Todo se vuelve mágico.


*Publicado en Amazon Books.

terça-feira, 11 de abril de 2017

Llueve

Llueve adentro y afuera. Hay gente que le escapa a la tristeza como si fuera una especie de enfermedad. Ahora escucho el agua que cae, y recuerdo aquella canción de Los Iracundos: “bajo un monte lleno de dinero y ambiciones, debe haber ese algo que no muere.” Hace un ratito nomás, el cielo estaba azul claro, y unas nubes. Ahora es la lluvia que cae, viene a lavar el mundo, la ciudad. Un pajarito canta en medio de la lluvia. Mis colores y mis libros me rodean, esperan su momento de venir a mezclarse con mi vida. Más temprano, aquellos recuerdos tan queridos: mi abuela Mamina que gustaba de la lluvia y de los jazmines del cielo. Yo mismo levantándome para ir al Liceo Agrícola. Y las huelgas y la represión. Parece que nada cambia, o cambia muy poco. Y sin embargo algo cambia. Uno va mezclándose de a poco y de a mucho, con todo lo que nos rodea. Soy una parte de las páginas de los libros que voy leyendo y escribiendo. Y soy un color que cayó del cielo. ¿Seguirá habiendo guerras y violencia, siempre? Cuando yo era joven, soñaba, como mucha gente, con un mundo donde no hubiera hambre, violencia ni dominación. ¿Será posible ese mundo? ¿Llegaremos un día a ese lugar de paz y justicia? Llueve, esto es lo que sé. Llueve, no deja de llover.