yo ya soy, yo no tengo que
O sonho de todo escritor, mesmo menino, ou, sobre tudo, menino, é o de escrever. Escrever num jornal. Ter seu próprio jornal. Engatinhando ainda nas ferramentas e no layout dste blog, aqui está a minha tentativa.
sábado, 25 de fevereiro de 2012
Mar montaña
Aquí hace un calor bárbaro, es como si el mundo todo se hubiera transformado en una gran siesta mendocina. Pero uno está en João Pessoa, al borde del mar, y no al borde de la cordillera. Sin embargo, esta mañana cuando pasaba con el auto cerca de un barranco y ví el mar, extenso, la montaña, extensa, vino a mi memoria.
Amanece
Unos días te levantas y vas a la playa, a caminar, a ver el mar, alguna mujer linda pasar. El sol en el horizonte. La arena. El paisaje del día que acaba de nacer. En esos instantes virginales, después de tus meditaciones u oraciones, reflexiones matinales, empiezas el día propiamente dicho, la costura del ayer con el hoy, la continuidad de la vida.
quinta-feira, 23 de fevereiro de 2012
Modo de encaje
Ese día, te habías levantado como quien viene de detrás de una lámina transparente. Y ¿quién dice que no sea eso el despertar, el llegar a este lado de la vida, desde el mundo de los sueños? En algún lugar del dia estaría su comienzo, y al llegar tú a la vigilia, como que de algún modo te vas predisponiendo a engancharte con ese comienzo del día. A veces te preguntas cuál sería la manera correcta de engancharte en el día, pero entonces recuerdas que en el camino se arreglan las cargas. Tal vez no sea del todo el refrán adecuado, pero de todas maneras, es así. Vas escribiendo, escuchando, pensando, haciendo o dejando de hacer, decidiendo, y de alguna manera en ese remolino del estar aquí de este lado, se va produciendo el encaje. No te preocupes por el modo, él va ocurriendo. Tú eres el modo, con esa tu forma de ser y de sentir, de estar en el mundo. Ese es el modo. El modo eres tú.
terça-feira, 21 de fevereiro de 2012
El valor de la vida
Hay un desprecio por la vida que es muy lamentable. No soy de los que viven criticando y hablando mal del sistema, un sistema que no vive sin nosotros. Un sistema que en buena medida, está hecho de la omisión de las personas de bien. Hace ya muchos años que estoy vivo, y esto no deja de admirarme. No me admira sólo la vida física, sino la total. La vida de todo, de las plantas, de la gente. La vida. A fuerza de ir viviendo, de pronto la vida se te torna indiferente. Es como si ya no fuera nada, o casi nada. La empezás a despreciar, dándote cuenta o no. De pronto ya no te dice nada un amanecer, despertarte otra vez a la mañana, o a la noche, o a la hora que sea, y encontrarte otra vez con todo ese universo que sos vos, todos esos mundos que viven en ti. El tiempo fue pasando, a veces con una velocidad tan vertiginosa, que ni tuviste tiempo de darte cuenta de tantas cosas que fueron ocurriendo, dentro y fuera de ti. Muchos cambios. Y ya en un cierto momento, no sabés cuál, no sabés, cuando, de alguna manera no tenés duda de que ya no te queda mucho tiempo. Pero no es para ponerse a llorar o a lamentar. La vida fue pasando tan rápido. De repente te mirás en el espejo y esa cara es tantas caras tuyas hacia atrás, como un túnel del tiempo. O te levantás a la mañana y es como si fueras a la fábrica donde trabajaste, o al kiosko donde vendiste diarios y revistas, o a la facultad o a la escuela o al jardín de infantes donde te llevaba tu mamá. Corrió el tiempo, fueron tantas cosas y aquí estás, en esta noche ya comenzada, poniendo letras en una página que no se sabe adónde irá a llegar. El valor de la vida. Cuánto vale la vida, cada vida, toda vida. Hay gente para la cual la vida no vale nada. Pero no creo que seas de ese tipo de gente. Creo que hay más gente a favor de la vida, pero a veces miro la televisión o los diarios, o hago memoria, y veo que no es tan así. Hay como dos bandos, los de la vida y los de la muerte. Pero no me refiero solamente a los de la muerte muerte, sino más bien a los de la muerte en vida, si bien que los de la muerte muerte andan siempre dando su recado. En fin, cosas que quise compartir con vos hoy, pensando que es una gran cosa la vida, es una gran cosa estar vivo. Y hay pequeñas pistas que nos pueden ayudar a no perder la vida en cuentagotas, como decía Osho. Puede uno permitirse encontrar la vida como si fuera la primera vez. Hay algunas cositas que ayudan, y Julio Cortázar nos da algunas indicaciones en su Manual de Instrucciones, en Historias de Cronopios y de Famas. No es mi estilo querer decirle a los demás cómo son las cosas, pero me gusta compartir ensayos, tentativas. Uno puede ir sacándole a lo cotidiano esa capa de cansancio que a veces se le deposita, haciéndolo monótono, cansador. Podemos crear, y esto puede traernos de vuelta lo que llamo el deslumbramiento por la vida.
sexta-feira, 17 de fevereiro de 2012
El día
Esta mañana me dí cuenta de que además del día que está, está también el día que se fue, o los días que se fueron, que forman como una especie de rebarba, un rescoldo, o algo así. Me pareció que uno podría llegar a engancharse en el día que está, dejando el día que se fue o el día que uno piensa que está ahí o debería estar, si aflojara las expectativas, si dejara fluir lo que viniera. El día fue pasando, el auto, la calle, la gente, el desayuno, el banco, el sindicato, y en ese ir del día que está, el día que fue o que suponía que debería estar, iban como que se entrechocando, como confluyendo, colaborando o chocándose entre sí, pero de maneras no muy chocantes, si me permitís el juego de palabras. Jugar, tal vez sea la clave, o una de las claves, pues lo que me va pareciendo, a esta altura del día, que el día que es, el día que fue y el día que podría llegar a ser, están todos aquí y no hay como desenredar la madeja a no ser en el aquí y ahora, en el estar siendo. ¿Me explico? Es muy lindo.
quinta-feira, 16 de fevereiro de 2012
Un día
Cuántas cosas en un día. Es como un mosaico de colores, caras, lugares, sentires, emociones, pensares, lecturas, comidas, idas y venidas, haceres y descansares. Todo lo que es un día, son tantas cosas.
terça-feira, 14 de fevereiro de 2012
La puerta del libro
Cuando lees, es una puerta que se abre delante tuyo, y otra u otras que se cierran detrás de tí. A veces, con sólo mirar el libro en la mesa, su tapa y colores, sientes el mundo que allí se encuentra, los mundos que se abren cada vez que abres la puerta del libro, la tapa del libro, las hojas del libro como puertas multiplicadas infinitamente delante tuyo, envolviémdote, llevándote a una realidad sin límites.
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