segunda-feira, 9 de janeiro de 2017

Conversando

A partir do momento em que comecei a escrever e a colaborar em meios digitais, lá pelo ano de 2001, comecei a perceber o enorme efeito terapêutico deste ato tão simples e tão significativo, o ato de se comunicar, o ato de partilhar o que vamos vendo e percebendo. As lições que pude ir aprendendo nesta empreitada, continuam a se mostrar, e continuo achando que seja uma tarefa proveitosa, a de seguir partilhando neste cara a cara às vezes distante, às vezes presencial com as leitoras e leitores, o que vou aprendendo. De longe, o efeito mais benéfico deste ato de escrever e partilhar, é o de ir trazendo para minha própria consciência, a vida tal como a experimento. Não a vida pensada, mas a vida vivida. O exercício de escrever e partilhar, traz como consequência a emergência de um viver mais autêntico e verdadeiro, o retorno de um estado infantil e puro de existir. Isto é muito prazeroso, porque embora os anos tenham passado, é como se estivéssemos indo na contramão da cronologia, cada vez mais jovens por dentro. Posso dizer com toda franqueza, que esta atividade que estou praticando de maneira continuada desde o ano de 2001, foi me trazendo frutos tão agradáveis, que a minha própria vida foi chegando a um estado de integração em que me encontro hoje. É como se o mundo em que vivo, meu dia a dia, tivesse sido moldado com as minhas próprias mãos. Cada vez vivo mais no meu próprio mundo, um mundo que tem a minha cara. Mas isto somente é possível porque tenho praticado o diálogo com um sem número de pessoas com as quais pude ir conversando sobre o que escrevo. Se hoje vivo em um mundo mais humanizado, é porque fui me tornando mais permeável ao que os demais pensam e sentem acerca do que escrevo. Desta forma, esta atividade que é muito solitária em alguns sentidos, foi se tornando cada vez mais social, cada vez mais coletiva, mais comunitária. Sinto que o mundo em que vivo hoje é mais integrado, ou eu me integrei mais no mundo. Isto é muito bom porque é como se progressivamente estivesse chegando ou às vezes estivesse habitando plenamente em uma realidade que as palavras dificilmente conseguem descrever, e sobre a qual posso dizer apenas que é como se fosse a terra prometida. Lembro então muitas vezes das palavras do padre José Comblin, com quem tive o privilégio de conviver por um tempo: “a terra prometida estava no seu próprio coração.” As últimas palavras que escutei dele, dirigidas a mim, foram estas: “seja fecundo na sua literatura”. Sinto como se o tempo ao meu redor tivesse se compactado. Nada disto teria sido possível em solidão. É fruto do crescimento que o diálogo possibilita. O diálogo nos humaniza, nos faz gente.

terça-feira, 3 de janeiro de 2017

Juntándome

Terapeuticomunitariamente. Juntando. Juntándome. 

Me he venido juntando en la TCI, en la vida. Y sigo juntándome. Íntimamente. 

Socialmente. Realmente. Verdaderamente. 

Poesía. Literatura. Amor. Oración. Acción. Color. 

Felicidad. Paz. Justicia. Respeto. Familia. Amigos. 

Todo lo que es valioso está aquí y yo soy todo esto.

domingo, 1 de janeiro de 2017

Presente

Volver a escribir. Volver a la hoja. Volver al lugar donde soy más yo. Volver a ser yo. Nada se parece a esta sensación. Es como tenerse de vuelta, después de haberse uno creído perdido. Y ahora aquí todas las personas queridas: todas y cada una, no falta ninguna. Todos los cuadros, los libros, los caminos, los sueños. Un mundo tan chiquito y tan inmenso. Todo lo que es, es ésto. El año que se fue y este que empezó. La reunión en familia anoche. Los vinos de Mendoza. Los recuerdos que me visitan y que he tratado de apartar, pero vuelven. Historias que siguen doliendo. Han brotado flores, manantiales, estrellas, de esas heridas del ayer. Ahora creo que las he de llevar conmigo, pues son marcas en mi piel. Las miro y trato de aprender: qué fue lo que me enseñaron esos hechos dolorosos. La vida sigue dando vueltas. Ya se fueron tantos días, tantas horas, tantas cosas ya pasaron, y quedó esto que está aquí. A veces vuelvo a la casa de Leonidas Aguirre, vuelvo al parque San Martín, vuelvo a tantas veredas por donde anduve. Montañas, ríos, mar. Vuelvo y estoy allí. No es sólo recuerdo, es presencia. Es el tiempo eterno. Es la gracia.  

quarta-feira, 28 de dezembro de 2016

El tejido fino de la vida

Me duelen las manos de tanto escribir. Recuerdo un labrador de Gurugi que decía que aún doliéndole la pierna, iba a trabajar. Lo que siento cuando estoy aquí, en mi lugar, nada más me lo puede dar. Esperar el día aún de noche, como acechando. Lluvia. Leer un libro de Julio Cortázar que un amigo me regaló hace años: "Valise de Cronópio," una recolección de textos. Fue como ir volviendo en el tiempo. Hablar con ese amigo por teléfono. Ir a otros libros, a partir del libro de Cortázar. Edgar Allan Poe: "Poemas e ensaios." Seguir con Georges Simenon: "O porto das brumas." Ver una película con Robin Williams: “Boulevard.” El sinsentido también tiene sentido. Tratar durante el día, de ir encontrando un rumbo. Amarillo. Pintar unos cuadraditos de este color. Celeste, verde, morado, naranja. La lluvia me trajo de vuelta a la tarde, pero a la mañana conseguí dar una vuelta. Ver el mar, siempre el mar. Verde turquesa bajo el cielo. Y toda esa vida en la peatonal. Recordar un libro de José Comblin ("Vocação para a liberdade"), muchos libros. Un libro son todos los libros. La libertad, ser uno mismo. Cortázar, Comblin, Poe. Amor, familia, amigos. Lo poco es mucho. Lo ínfimo es lo esencial. La trama fina de la vida. Gracias. Buenas noches.

terça-feira, 20 de dezembro de 2016

Eternamente

Comienza el día. El canto de los pájaros. El cielo azul celeste rosado. La infinidad de pensamientos y recuerdos que acuden al ahora. Y sobre este suelo, empezar este día que se anuncia de una manera tan tenue. Ir recogiendo esos hilos de luz que construyen y constituyen lo eterno aquí. Tratar de mantener el foco en lo que es positivo y constructivo. Aquello que nace de la esperanza y la realimenta. La sonrisa de alguien en la calle. La mirada de un niño. La presencia de una mariposa que nos da señales de algo muy sutil que está por todas partes. La vida no se agota – no se puede ni se debe agotar -- en el golpe o la resistencia al golpe. Los golpes pasan, queda la vida. Y la poesía del instante nos mantiene en el buen camino. Los afectos, los sueños de un mundo mejor que empieza en cada uno de nosotros. Aquellas tareas que le dan sentido a la existencia.  

sábado, 10 de dezembro de 2016

Letras e cores

Leio Os fantasmas do chapeleiro, de Georges Simenon. Companhia dos livros e cores. 

Quadros que ainda não pintei, e nem sei se já estão pintados. Flores, jarros. Sensação de antigüidade. Me refugio em lugares aconchegantes, mundos includentes, vastos, ilimitados, e ao mesmo tempo, íntimos. Re-conhecimento. Ela descansa na tarde de sábado. E eu deixo que uma espécie de serenidade muito tênue me alcance. O tempo parece se alinhar com este instante. 

As letras vão deixando de descer sobre a folha, e vai chegando a hora de deixar meu mundo pelo mundo que é meu, também. Livros são escadas. Letras são tijolos. Cores são portos, são lugares.  

segunda-feira, 5 de dezembro de 2016

Continuidad de la vida

Personas queridas se hacen presentes. Ya no están físicamente aquí, pero el recuerdo es la forma como continúan conmigo. Estas personas queridas, familiares y amigos, han ido formando, y continúan formando, un cielo interior de estrellas. Pienso que con el pasar del tiempo, será mayor ese mundo de seres queridos que me habitan interiormente y en el recuerdo. A veces el dolor de su ausencia física me ha hecho evitar evocarlos, pero hoy más vale dejo que su presencia venga tanto como lo desee. En conversación con uno de mis hermanos, este año que está por terminar, pude ver cómo estas personas queridas que ya se fueron, siguen en mí, siguen aquí. Esto me consuela y me fortalece.