quarta-feira, 30 de dezembro de 2015

Aquí

Veía la hoja en blanco. ¡Tantas posibilidades! Volvía del shopping center. Fin de año y Navidad. Saudades. Viejos tiempos se hacen presentes, y el presente medio como que se hace a un lado. Se llena de resonancias. Personas queridas de nuestra juventud. Personas que no olvidaremos. Los pinitos de Navidad. Las luces adornando los edificios. Todo es una evocación. Mientras estaba en una de las tiendas donde estuvimos esta tarde, veia todo ese movimiento de esta época. Una señora que hablaba por un celular, se me acercó, obligándome a cambiar de lugar, para que no me molestara su voz. Después que hice esto tres veces, y ella una vez más se acercó hablando en alta voz, le dije: “No me interesa su conversación.” Murmuró algo ininteligible. Pagué en la caja, y me quedé esperando a mi esposa, que estaba todavía en la fila. Esta señora que llegó hablando por celular en voz alta, pagó sin dejar de hablar por el aparato, y se fue, sin dejar de hablar en ningún momento. Saludé a dos colegas de la universidad. Ahora todo ese mundo quedó atrás, y estoy en casa. Un calor bárbaro. La playa. La noche. Los preparativos de la cena de fin de año.  

terça-feira, 29 de dezembro de 2015

Juntándote

Tercer día. Externamente: la farmacia, la verdulería, el supermercadito. La casa do sertão. La casa de la dentista que me dio la receta. El almuerzo. A casa de mi cuñada que vive en el Altiplano. El reencuentro con monsieur. Internamente: las sonrisas. Ese lento aterrizaje que se viene procesando desde el domingo, cuando el avión que nos trajo, aterrizó. Uno aterriza más tarde. Uno va aterrizando.  Y entonces las calles de Manaíra, con sus santas-ritas violetas, lilas, moradas. Fúcsia, magenta. Algo adentro se va soltando, va volviendo a su lugar. Algo va ocupando su lugar otra vez, felizmente. Y la vista del mar desde el departamento de este amigo tan querido que viene luchando por tenerse de vuelta. Recordar el libro del Padre Comblin: Vocação para a liberdade. De pronto no había apuro. No había prisa. Sólo estar allí nomás, escuchando. Y aquello tan tenue, intangible, que va uniendo todo. Amarillo. Luz. Le das un nombre: Jesús. Dios. Aquello que no muere. Y ahora ya de vuelta del ajedrez de calles y veredas, rostros y sentires, voces y luces, autos y gente. Cuando ya es casi la hora de dormir, ahora que la noche. Y la lluvia de ayer, y todos los ayeres formando como que una lluvia muy fina que te envuelve y te incluye, te va llevando, trayendo, ya no sabes, y sabes. Los cajús en el patio del edificio. Saber que te fuiste plantando aquí en el nordeste, aquí en João Pessoa, en Paraíba. Brasil. A veces veo como un prado de flores, la suma de los actos solidarios que me fueron conteniendo desde que llegué, en aquél diciembre de 1977. Tanta solidaridad. Gente que ni conocías y te daba trabajo. Ya pasaron tantos años. Pasan y vuelven, los años. Pasan y pasan, se van yendo, y vienen otra vez, pero ya no igual. No del mismo modo. Igual duele recordar ciertas cosas, que no nombro ahora para que no duela. Duele cuando alguien menciona ciertos nombres, o cuando la memoria trae de nuevo los ecos de cosas que pasaron. Pero ya no es igual. El agua los va llevando, también a los dolores. El agua me va irrigando por dentro. Esto lo supe en Coxipó do Ouro, Mato Groso, en el curso de formación de Terapeutas Comunitarios. Luz y sombra. Alegría y tristeza. Son los dos lados del tronco del árbol de la vida. El árbol de mi vida. Esto lo supe también en Paraná, Entre Ríos. Así me vengo juntando, llegando. Llegando hasta llegar del todo. 

domingo, 27 de dezembro de 2015

Volviendo

Esta mañana llegué de vuelta a casa. Esto tiene un significado muy especial. La casa es un lugar de resguardo y seguridad. Esto es lo que uno siente. Volver a ver los cuadros en las paredes, que evocan otros tantos momentos de encuentro con familiares y amigos. Aquella sensación sin igual, de ver los libros en los estantes. Todos los libros. Los colores. El mundo familiar. Los recuerdos. Seres queridos que viven en mi corazón, están todos aquí. No han muerto. Nadie ha muerto. El amor es ese algo que no muere. Entonces ya ahora el camino de vuelta. Los aeropuertos. Largas horas de meditación y oración. Aprendiendo con las propias limitaciones y vulnerabilidades. No soy tan diferente de las demás personas. Y ya esta mañana de domingo, cuando las evocaciones apuntan a lo amarillo, el oro, el templo. Aquello que nos unifica con todo. Entonces las telas pintadas en las paredes. Los jazmines y hortensias. Los soles y álamos. Todos los ríos dan al mar, pero éste nunca se llenará. Las conversaciones con mi padre, en este instante tan sin igual de su/nuestra vida. Y ya entonces ahora unas letras que ya van ocupando sus lugares para decir, como siempre: gracias. Muchas gracias. Gracias por todo.

terça-feira, 22 de dezembro de 2015

Escribiendo

Hay unos días en los que uno se levanta así de pronto, como quien no quiere la cosa. No por algún propósito o finalidad determinados, sino más bien porque sí. Porque ya no tenés más sueño, y ya los pájaros y la claridad del día. Obviamente, siempre hay algo que hacer, no te vayas a creer. Algunas tareas domésticas, de esas que uno ya se ha habituado tanto a hacer, que es casi como que te faltara algo si no las realizas. Y ahora ya sí, el matecito al lado, las letras apareciendo en el blanco de la hoja. Todo se va ajustando. Todo va ocupando su lugar. Es notable la memoria. Mientras voy escribiendo, así como quien simplemente deja que vayan llegando las cosas y se pongan en la hoja, soy yo el que se va poniendo en la hoja. Escribir me va escribiendo. Me escribo al escribir. Toda tarea humana tiene este reverso, me parece, no sé qué pensarás vos, che pibe o piba. Pero me parece que no hay alguna que se asemeje a esto del escribir. Uno va haciéndose mientras escribe. Uno va haciéndose, y esto es literal, fuera de broma. Te vas construyendo, no sé si esto ya te ha pasado, pero si no, probá, que es muy lindo. Te vas trayendo de vuelta. Te vas teniendo de nuevo, y esto es ya algo que vale mucho la pena. Uno se va transformando en una versión “aceptable” de sí mismo a fuerza de tanto existir en sociedad. Te vas alienando, te llegás a transformar en otra persona, alguien que cumple papeles, para ser aceptado, para ser admitido en la sociedad. Pero también esto puede ser divertido, y es muy divertido, ¿sabés? Yo creo que empecé a tenerme de vuelta al escribirme, en varias oportunidades. 1984, 2001, pero también antes, en el medio, y después. Muchas veces. Incontables. Es como que ahora ya se ha creado una especie de hábito. Y no es que solamente me encuentre a mí al escribir. Es que me encuentro tal como soy. Me encuentro la persona que soy. Y al mismo tiempo que me encuentro, encuentro también el mundo que he ido haciendo. Es como si me fuera viendo, me fuera teniendo de vuelta, cada vez que dejo que algo llegue a la hoja. El mundo es más mío, el mundo es mío aquí. Aquí ya no los diarios ni la TV, aquí no la propaganda ni las imposiciones de las costumbres ni las doctrinas o ideologías. Aquí este mundo que hago todo los días, que he venido construyendo como un hornero incesante, con la ayuda de personas muy valiosas, del círculo familiar y de las amistades. Estas personas me han ido mostrando que lo que yo estaba haciendo y estoy haciendo, es algo muy valioso. Es una tarea vital, en realidad. Así, entonces, cuando vivo mi mundo y mi vida, estoy con todos estos seres tan queridos de mi familia, mis amigos y amigas. Esto es algo concreto, no es un mero agradecimiento para agradar. Si lo fuera, esto todo sería una mentira, y no lo es. Por Dios que no lo es, che. Me he ido encontrando en la palabra, me voy descubriendo palabra que escribe y lee, en comunidad, en comunión. No dejaría la hoja por nada, y en algún sentido, siento que nunca dejo la hoja, pues la hoja es donde piso, es lo que respiro, es lo que me contiene, lo que me da vida, me alimenta, me sostiene, me lleva de un lado a otro, le da sentido a mi existir. Así que si ahora ya dejo de escribir este texto, es para irme al contexto que lo contiene y del cual viene, es decir, no dejo el texto, el texto me absorbe y me lleva, así de simple.  

sábado, 19 de dezembro de 2015

Compañías

Hay algunos cuadros que me acompañan, sin que ya hayan llegado a estar pintados en una tela. Algunos sí lo han estado. Han sido cuadros pintados en telas. Otros todavía no, o no del todo. Son cuadros que vienen llegando. Como unos jazmines del cielo, que siento que están en la sala de mi departamento en João Pessoa. O unas hortensias que también siento que llegan allí o están allí. Las hortensias ya han ido llegando, y en algún sentido, ya llegaron. Y siguen allí. También hay un cuadro rojo amarillo, que ya ha llegado en algunas versiones pintadas. Otras están llegando. Unas y otras son compañías. Muy agradables. Son sensaciones, sentimientos. A veces en la oración estos sentimientos también vienen. O ya están allí. La realidad de estos mundos es sorprendente. Anoche andaba por el centro de Mendoza. La peatonal. La legislatura. La plaza Independencia con sus árboles inmensos, extendiéndose como ríos en el cielo. Como plantados en el aire. Y al cruzar la calle en dirección al centro, una sensación de que todo esto siempre había sido de este mismo modo, y seguía siendo de ese mismo modo. Como si no hubiera pasado nada. Ni el tiempo ni nada. Me sentí emocionado, positivamente. La gente andando para arriba y para abajo. Toda la vida de la noche. Y ahora ya este sábado. Esta tarde de sábado en la que todavía la siesta. Y los gorriones y los malvones allá afuera y aquí dentro, en mí. Toda esta vida tan tenue y tan bella. Quieta, inmóvil. Siempre estuvo y siempre estará allí, aquí, por todas partes.

terça-feira, 15 de dezembro de 2015

Esta mañana, amarillo limón

La flor del zapallo. El limón. Abuelas. Familia. Amigos. Dios. Cuando vi este color, me tranquilicé y me alegré. Vi un cuadro amarillo, color amarillo limón. Amarillo oro también. Tranquilidad, paz. Alegría. Unión. Integración. Solución. Fluir. Claridad. Un libro que vengo construyendo, sin plazo y sin prisa. Ayer en algunos momentos me di cuenta de que vengo llegando. A veces ya estoy aquí. Otras, casi aquí. Llegando. En algún momento estaré del todo. En algunos momentos, estoy del todo. Soy el que era antes de la dictadura. Antes de saber que había sido expulsado de la Universidad Nacional de Cuyo por subversivo. Antes que el miedo. Cuando estos recuerdos vienen, lloro. Pero sé qué ya pasó. Ojalá el dolor un día se vaya también. No sé si esto ocurrirá, pero a veces parece que todo eso nunca ocurrió.

sexta-feira, 11 de dezembro de 2015

Esta mañana, verde.

El día empezó y, como lo he venido haciendo estos últimos días, evité levantarme de repente y empezar a hacer cosas, o a creer que tendría que estar haciendo cosas. Dejé que fuera viniendo un color, una imagen. Fué el verde, y también el celeste, un color transparente. Blanco. Pero acabó prevaleciendo el verde. Un verde oscuro, que es como el del follaje profundo de ciertos árboles como el olmo. A lo largo del tiempo que fue transcurriendo esta mañana hasta ahora, me he venido refugiando en el verde. Tranquilidad. Paz. Es notable cómo un color es un lugar, de hecho. Un lugar de paz. Tranquilidad. No necesito estar todo el tiempo pensando, ni argumentando, o justificando o criticando o planificando o analizando. No necesito estar todo el tiempo trabajando mentalmente. Puedo parar, pero parar tranquilamente. Un parar tranquilo, natural, no impuesto. Verde es esto. Es muchas más cosas. Naturaleza. Infancia. Fondo de ríos y lagos. Plantas, pasto. Verde. Verde claro, verde oscuro. Visualicé varios cuadros verdes que he pintado a lo largo del tiempo. La tapa de mi libro Déjalo ser-Diario de un despertar, que es una vista de la mata virgen de Cabo Branco, João Pessoa, Paraíba, Brasil. Otros muchos verdes. Tranquilidad. Paz. El libro de Cronin que compré ayer en una librería de usados de Mendoza, Argentina, y que se llama Los verdes años. Verde. Tranquilidad. Paz. Verdes. Gracias por venir.  

quinta-feira, 10 de dezembro de 2015

Esta mañana, unas flores de aromo

Esta mañana, unas flores de aromo. Me acompañaron toda esta mañana. Las ví después de una ardua batalla en la que me vi envuelto, como habitualmente, al despertar. Pensamientos imperativos. Obligaciones auto-impuestas. Tenés que. Tenés que. No, no tengo que. Nada era urgente. Nada es urgente. Entonces, vi las flores de aromo, como las veo ahora, y las vi en distintos momentos esta mañana y ya en este comienzo de tarde. Es la señal de la descontracción. Relajamiento. Paz. La presencia de Dios. Mi madre. Mis abuelas. Mis muertos queridos, que no están muertos, están vivos y presentes. Estas flores me han venido de vuelta en varios momentos, como digo, hoy. A veces es una imagen no muy clara, pero que se va aclarando. No es necesario empujarme a nada. Veo estas flores de aromo y esto me calma. Es la forma como Dios se me muestra. Es la forma como veo a Dios. Colores. Flores.  

domingo, 6 de dezembro de 2015

Familia

Pensaba en la familia. La consanguínea, y la ampliada, aquella por afinidad, que uno va construyendo a lo largo de la vida. Amigos y amigas. Colegas. Gente afín. Veía los rostros, uno por uno, y sentía lo que cada una de estas personas queridas me transmite. Un color, un sonido, un sentimiento. Una sinfonía de amor y amistad. Me emociona decirlo, porque durante mucho tiempo, me sentí como una especie de paria, un desterrado. Sin raíces. Lo contrario de lo que me ocurre hoy. Y ahora que veo esta red, este tejido, esta costura que se extiende ya por varios países de América Latina y Europa, puedo decir, con toda simplicidad, que siento estar o estar llegando a un lugar que quise siempre. Veo estos rostros queridos que forman como un nido, una casa inmensa. Cada persona tan singular, cada una tan a su modo, como yo también, a mi modo o a mis modos. Y todo este tejido inmenso, me acoge y me anida. Domingo. Estamos juntos, una vez más, y para siempre.  

Foto: Ficus, no pátio do CEFOR de João Pessoa, Paraíba.

Leyendo

Hace un ratito proseguí, por algunos instantes, la lectura de “O jovem trovador”, de Cronin. Al leer, me pasó que de pronto me di cuanta de que estaba leyendo de manera distraída, que es una de mis maneras predilectas de leer. O sea leo, pero sin prestar demasiada atención a lo que está pasando, quién es quién, entre los personajes, etc. Mientras me daba cuenta de esto, también me daba cuenta de que esta forma de lectura se parece mucho a la vida. No siempre uno entiende lo que pasa alrededor nuestro, ni lo que las personas son o dicen o hacen. Es decir, hay varias formas de entender, o varias formas de estar en el mundo. El caso es que, al proseguir con esta lectura de Cronin, el autor de quien creo haber leído más libros, me iban viniendo recuerdos de otros libros suyos que ya leí. De manera que las pocas páginas que leí hace un ratito, fueron al mismo tiempo un recorrido por obras ya leídas y disfrutadas hace tiempo. También me alegró estar haciendo una lectura no mecánica. Es decir, leía, y me daba cuenta de que Cronin había escrito esas palabras. Él había construído esa narrativa, en la cual o a la cual yo me estaba integrando. Así, leer y vivir se parecen mucho. Tengo varios libros empezados, como creo que le debe pasar a mucha gente que lee. Los libros empezados son como que compañías que están allí, al acecho. En cualquier momento, el viaje o los viajes pueden proseguir. “Los premios,” de Julio Cortázar. “Retrato de uma senhora,” de Henry James. Y varios libros que he ido comprando en las distintas idas al centro, en la calle San Juan. Cada libro, leído o no leído, es una evocación de otros libros y de otros momentos. Toda lectura, así, es una continuación de lecturas, como la vida, que se va escribiendo y leyendo a medida que vivimos.  

sábado, 5 de dezembro de 2015

Tatuaje

A veces miro las heridas que me marcan
No son tantas ni tan pocas.
Son caminos que dibujan
Mi país de adentro.
De ellas brotan los colores
Que me iluminan y me dicen cosas.
Me admira a esta edad, y no tengo edad,
no haber perdido mis sueños ni el sueño.
Y todavía tener la gracia de este instante.
Poder mirar hacia atrás, alrededor y hacia adentro
Y ver lo que le da sentido al vivir.
Seguir esa luz y saber

Que nada nace de la nada.  

quinta-feira, 3 de dezembro de 2015

No me confundan. Yo no soy ladrón

Ayer me ocurrió algo verdaderamente desagradable. Soy escritor y artista plástico, y tuve la idea de que podría encontrar papeles para pintar, en la papelería Entre Ríos, de la ciudad de Mendoza. Con la misma tranquilidad con que acostumbro a entrar en cualquier comercio, lo hice también en esta oportunidad. Sin embrago, en seguida, vino a mi encuentro un joven que supuse ser un vendedor pero que era, en realidad, alguien que debía ocuparse de la seguridad y vigilancia del local, aunque no usaba uniforme ni nada que lo identificase como tal. Este joven, después que le pregunté por el artículo que pretendía comprar, me dijo que yo debería dejar mi morral para entrar al local, a lo cual me negué. El lugar donde me indicó que debería dejar mi morral era una estantería sin ninguna protección. Me indignó ser tratado como un delincuente real o potencial. Di media vuelta y salí, dejando los insultos a la agresión de que fui objeto, para la vereda. Ahora comparto con quienes puedan leer esto, este acontecimiento. Creo que es necesario que las tiendas se protejan de los ladrones, sí. Pero esto no les da derecho a tratarme como si yo fuera uno de ellos. En otros países, esto da lugar a procesos judiciales por agresión moral. De mi parte, solamente pretendo alertar a quienes puedan estar siendo objeto de estos tratos vejatorios, para que también se manfiesten. Es necesario que aprendamos a tratarnos como humanos, los humanos. En cuanto a esta papelería donde tuve la infeliz ocurrencia de entrar ayer, sólo podría volver a hacerlo, si tratase a sus clientes como gente, no como delincuentes. El joven empleado que me trató mal, me dejó confuso. Había gente en el interior del local, con bolsas grandes, que podrían haberle resultado también sospechosas. La mía, pequeña, sin embargo, es la que motivó su actitud hostil. ¿Será que, sin saberlo, parezco ladrón? Ahora me quedó la duda. Y ustedes, ¿alguna vez ya se confundieron o fueron confundidos?

terça-feira, 1 de dezembro de 2015

Presencia

Muchas veces me pasa que, por no tener nada que hacer, me pongo a escribir. Cuando escribo, cuando voy viendo las palabras y las frases formándose, me viene una sensación muy buena. La sensación de estar donde debo estar, haciendo lo que me cabe hacer. Entonces dejo que vengan las palabras. Alguna cosa viene llegando. Las flores. La montaña. El lago, el parque. Todas estas cosas. Los álamos. Las calles de Mendoza pintadas por los jacarandás. Los gritos de los niños y niñas de la escuela. El aguaribay. La jarilla. Los ríos que bajan cantando. Y los amigos y amigas que se van multiplicando. Hoy miraba, mientras hacía gimnasia, en esta dirección. Gente de varios lugares de Argentina y Brasil. Me alegré entonces y me alegro ahora. Los amigos y amigas son como las flores del jacarandá, que en esta época, pintan de lila el piso y el cielo. La familia es lo amarillo, el centro de la flor, donde está Dios. Amigos y familia. Dios. Flores. Vida.  

sábado, 28 de novembro de 2015

Recordando

Ayer me alegró verlo al papa discursando en un barrio pobre de Kenia. No es que me guste que haya barrios pobres. Pero es que sus palabras y el sentimiento que transmite, de indignación frente a una injusticia que se repite pero debería escandalizarnos, me tocó, positivamente. La marginalidad, la falta de desagues, la falta de agua, la falta de casa. Tanto que falta a las mayorías, y algunas minorías acumulando, insensatamente, más de lo que corresponde. Confieso que me alegra el Papa Francisco, porque es un jefe de estado que se vuelca hacia la humanidad como un todo, y también hacia la naturaleza. Justicia y amor. Paz y respeto. Estas son algunas de las cosas que me recuerda. Insistió en las tres “T”: tierra, techo y trabajo.  

domingo, 22 de novembro de 2015

Volviendo

Ayer llegué a Mendoza una vez más. Otra vez en Mendoza. Y ya a estas horas de la mañana, cuando el canto de los pájaros. Y las parras brotadas de verde en esta primavera diferente. Al poner las letras en la hoja, esa misma vieja sensación de paz y bienestar. Mi lugar. Las montañas en el camino, no dejan de admirarme. Esas moles de piedra que parecen (algunas de ellas, son tan diferentes unas de las otras) como moles de lava que acaba de depositarse sobre la tierra. Las horas de amansadora en la frontera. Inútil. Absurdo. Burocracia. Un día no habrá más fronteras ni países. Un solo país, la humanidad. Santiago de Chile y los jacarandás. Las flores amarillas del lado chileno de la cordillera. Y ahora ya Mendoza, otra vez Mendoza. Mendoza, como si nunca me hubiera ido. Y ahora ya las flores internas. Esas en que te veo, te siento, sé que estás ahí y sos vos. Lila, violeta, morado, magenta. Esos colores, estos tonos. Y las acacias amarillas. El camino interno. Yo no necesito negarme para estar entre ustedes. No necesito negarme para estar aquí. Hay ajustes, concesiones, necesarios a la convivencia. Pero no en lo esencial. Adentro, yo. Aquí, yo.  

segunda-feira, 16 de novembro de 2015

Quedan las flores

Creía que ya no escribiría. No este día, ya al borde de la noche. Pero las flores. Y el paseo por la beira-mar. Y el encuentro en familia en el café Em Cena. Y ya las acacias, que se balanceaban en medio del verde esta tarde. Me quedé mirándolas mientras pasaba. Debe haber sido un minuto, sumando el tiempo que les dediqué a la ida, y a la vuelta. Y allí estaban. Amarillas, como soles, como faroles. Y ahora ya a la noche, tratando de atrapar algunos instantes de este día que ya está por terminar. Unos momentos de tertulia, escuchando conversaciones, aunque medio como de lejos. Medio no sé muy bien como. Y el almuerzo en casa al mediodía. Los tiempos van y vienen. Y de aquí a algunos días, rumbo a Santiago de Chile. Rumbo a Mendoza. Y los ecos de lo inexplicable. La masacre de inocentes en Francia. No me lo puedo explicar. Entonces las acacias, y todas las flores. Las rosas y los claveles. Las glisinas y los conejitos. Las pasionarias y los corales. Las margaritas y las chinitas. Quedan las flores. Me dejo llevar por esas figuras bellas, eternas. Siento sus perfumes. Aún a esta hora, aún aquí. Quedan las flores.

sexta-feira, 13 de novembro de 2015

A formação em Terapia Comunitária Integrativa

Acredito que a partiha do que vamos experimentando com a TCI, faz parte do processo da educação permanente. A formação em TCI é contínua. Não conclui quando obtemos o certificado do fim do curso. Ela se prolonga pela vida afora. Se assim não fosse, estariamos correndo o risco de viver e agir de maneira mecânica, desensibilizada, ausente, indiferente. Por isto, frequentemente recordo as palavras de Adalberto Barreto: como o que faço está inserido na minha história de vida? Isto me repõe no presente com plenitude. Minha história de vida me enraíza nisto que estou fazendo. Esta manhã de sexta-feira, partilhando estas coisas. Faz sentido. Faz muito sentido. Tenho participado de formações em TCI na Paraíba, Mato Grosso, Uruguay, Argentina e Bolívia. E posso dizer que isto é o que mais faz sentido na minha vida. Cada encontro destes me traz mais de volta para mim mesmo. Volto a ser a pessoa que sou. Lembro de quem fui quando jovem e quando criança, lembro da minha vida toda. Volto a ter uma esperança que tive nos anos 1970, quando era estudante de sociologia em Mendoza, Argentina, e íamos para os bairros, ver as pessoas pobres. Tentar encontrar rumos com elas, fazer um país melhor. A TCI me trouxe e me traz de volta para esse mesmo sentimento: que devo continuar com os pobres, com os de baixo, construindo mais humanidade. Vivemos em um mundo em que as pessoas parecem estar correndo sem parar, não se sabe bem para que. Esta pressa nos tira a possibilidade do contato. Perdemos o contato com os demais, e conosco mesmos.

terça-feira, 10 de novembro de 2015

Retomando lecturas

Hace un rato, estuve leyendo, alternadamente, de Graciliano Ramos, Caetés. De Gabriel García Márquez, El otoño del patriarca. Y finalmente, ahora ya de noche, de Mercé Rodoreda, La calle de las camelias. Todos libros que ya había empezado a leer, y que estaban como se dice, en lista de espera. Una lista de espera que nunca se sabe cuándo va a avanzar. El caso es que empecé, esta tarde, con la continuación de Caetés. Me llamó la atención, como otras veces, que al sumergirme en la lectura, iba entrando como que en un espacio en el que se iban incluyendo o estaban ya incluídas, personas y personajes de otros libros del autor, y también gente que yo he conocido, o que asocio a estos y otros libros. El caso es que a través de la lectura, me fui introduciendo en un mundo vasto y acogedor, del que formaban parte mi madre y mi padre, en mis tiempos de niño, ya que ellos siempre me estimularon a leer, desde muy temprano. También entraba, como dije, en espacios construídos por Graciliano Ramos en Angústia, y me alegraba y agradaba verme inclído em esse universo mágico. Me dí cuenta de que estaba leyendo, como otras veces, sin importarme mucho si entendía o no lo que estaba escrito. Disfruto de la lectura, como quien saborea algo bello. Algo que contiene una belleza intrínseca. Me reía cuando encontraba alguna de esas frases maestras del escritor alagoano. ¡Qué maravilla poder ir hacia estos mundos de imaginación y sensaciones a los cuales el escrito nos va llevando! Con García Márqez y El otoño del patriarca, me sucedió que proseguí la lectura, en una página en la cual proseguía una frase interminable que ya venía durando varias páginas, y seguiría sin encontrar un punto, por varias páginas más. Me daba cuenta de que el autor estaba hilvanando varias formas de relatar, intercaladas, y me alegró estar apreciando esta maestría, que me llevaba a episodios de la vida de un personaje que se supone sea Simón Bolívar. Disfruté de esa liberacón de la palabra, que rompe com las reglas habituales, derramándose en un río narrativo en el que aquí y allí, se van como formando unidades de sentido, de una manera que ahora no sabría bien como decir que es. Finalmente, continué leyendo La calle de las camelias, de Mercé Rodoreda. La personaje mujer, cuenta de sus encuentros con un amante, de manera poética. Es fascinante como un ejercicio, un juego, pasatiempo, no sé como llamar estas lecturas no programadas, puede hacerle tanto bien a uno. 

segunda-feira, 9 de novembro de 2015

Volviendo

A veces uno se desvía, pero vuelve. Yo creo que de una o de otra manera, al final, acabamos encontrando el camino de vuelta. No ocurre esto de forma automática, pero hay como que una tendencia a que uno vuelva a ser la persona que esencialmente es. Obviamente, hay que querer. Hay que hacer un esfuerzo. Pero lo bueno es que a medida que vamos volviendo a ser la persona que somos, el esfuerzo va siendo cada vez menor. Es como si hubiera una inercia positiva. Una fuerza interior y también exterior, que nos va trayendo de vuelta para que seamos la persona que siempre fuimos. Hoy vi esta urna, y me vinieron ganas de fotografiarla. Ella me recuerda un escrito de Julio Cortázar sobre John Keats, que escribió “Oda para una urna griega”. El Padre José Comblin decía que el mensaje de Jesús es simple, pero que esta simplicidad está para nosotros como la ciudad en la cumbre de la montaña. Nos movemos como si la fuéramos a alcanzar, sabiendo que tal vez nunca lleguemos allá. Hoy pensaba en la simplicidad. Mi madre era apreciadora de lo simple, lo que no tiene ni admite división. Uno ser la persona que es, es más fácil que estar tratando de seguir caminos ajenos. Yo me pasé mucho tiempo convencido de que era otra persona, y no la persona que soy. La alienación intelectualista. La alienación de un cierto espiritualismo divorciado de la vida y de la familia, divorciado de todo lo que existe. Divorciado de la comunidad, de lo que es próximo, de lo que está aquí. Pero así como me distancié de mí mismo hasta casi perderme del todo, y fui volviendo, lo sigo haciendo. Sigo volviendo. Ciertamente que no vuelvo solo. Vuelvo en familia Vuelvo en comunidad. Son mis amigos y amigas, las personas del mundo que me compone por dentro. Este mundo es grande, gracias a Dios. Gente muy valiosa. El mío es un mundo grande y pequeño al mismo tiempo. Es un mundo de lo intangible. Lo que no tiene valor de mercado. El arte, la poesía, la oración, la literatura, son parte de mi mundo. La Terapia Comunitaria Integrativa, sin duda. Tal vez más que todo, pues fue en esa red, donde empecé a reconocerme como lo que soy. Empecé a deshacerme de las falsas ideas sobre mí mismo, dejando de lado el auto-rechazo que había internalizado. Empecé a amarme, a quererme bien. Volvió, va volviendo, una sensación muy buena de paz, de tranquilidad. Fluyendo.

domingo, 8 de novembro de 2015

14 horas em João Pessoa

Tinha chegado essa madrugada, pouco antes das 02:00 hs da madrugada, e parecia que nunca tivesse ido embora. Isto lhe chamava a atenção, e o alegrava verdadeiramente. Repassava mentalmente o que fora essa chegada. O som do avião retumbando na cabine. O anúncio de que já estava autorizado o pouso no aeroporto Castro Pinto, da capital paraibana. A descida, no meio à tripulação e aos outros passageiros. A vista do prédio que já tantas vezes vira. A passagem pelo hall onde esperavam as pessoas que aguardavam outros passageiros. O taxi que os levara de volta para casa. De volta para casa. Esta frase ecoava. De volta para casa. A chegada ao prédio, que lhe era tão familiar. O porteiro da noite, sempre cordial. A subida até o apartamento que ocupava com a sua esposa e companheira amada. Entrar, a essas horas da madrugada, na sala, e sentir essa sensação ímpar, que nem o cansaço da viagem ofuscava. Uma refeição ligeira, e descansar, até que o sol do novo dia o acordasse. Sentir então essa sensação de estar em casa. Nunca fui embora. Nunca saí daqui. Nunca estou fora de casa. Vira de novo as paredes e os quadros. As prateleiras da biblioteca. Os prédios vizinhos. Depois, o café da manhã. Recapitular a viagem toda. Mendoza, Santiago de Chile, São Paulo. O encontro em família. Centrado. Serenidade. Unidade interna e externa. Outro almoço em família. Passarinhos. Pertencimento. Raízes. De volta em casa. Uma familiaridade ímpar. Andara pela praia de manhã e agora de tarde. Parecia que nunca fora embora. Nunca estou fora de casa, disse de si para si. Sempre estou em casa. Olhara o relógio digital nas proximidades do busto de Tamandaré: passava das 16:00 horas. 14 horas em João Pessoa. 

segunda-feira, 2 de novembro de 2015

Literariamente

Esta mañana me desperté en medio de un sinnúmero de pensamientos divergentes. Lo literario, en medio de ese torbellino, emergió como un universo ordenador. Ordenado. Orden. Todo se aquietó, todo estuvo en su lugar, a partir del momento en que me vi en mis escritos. Ví cómo en mis escritos, en mis libros, me he ido trayendo de vuelta, y me sigo trayendo de vuelta. En ese momento, en que me ví y me sentí en mi mundo, todo estuvo bien. Todo está bien y siempre estará bien, cuando uno está en su mundo. El día fue yendo, después. Tareas de casa. Familia. Hacer lo que hay que hacer. Pagar cuentas. Y sin darse cuenta, en medio de las tareas y los pagos, la vida va yendo. Gente que uno va encontrando, que también cumple sus tareas y realiza sus obligaciones. Y en todo este trajín, en medio del movimiento de la vida, todo se va ajustando. Escritor. Soy un escritor, sobre todo. Veo el mundo y estoy en el mundo desde este lugar. Desde esta óptica. Mi lenguaje interno se viene ajustando, en medio de estas idas y venidas. João Pessoa y Mendoza. Argentina y Brasil. Va y viene. En todo este movimiento, uno va descubriendo su lugar. No es un lugar dado, un lugar que alguien te atribuyó, presumiendo que sabía todo sobre vos, equivocadamente. En realidad, he ido descubriendo mi lugar como escritor, en medio de la tarea. En medio de las hojas que voy escribiendo y soltando al mundo. En ese movimiento de ir pasando la vida al papel e irme pasando al papel, me voy viendo. Voy viendo el ser que soy. Voy viendo quien soy. Esta mañana me di cuenta de cuánta gente ha sido y es clave para que yo me vaya reconociendo como lo que soy, un escritor. Familiares y amigos. Colegas de la Terapia Comunitaria Integrativa. Amigas y amigos del movimiento Kairós-Nós Também Somos Igreja. Colegas de la salud mental comunitaria de Paraíba. Uno así se va teniendo de vuelta. Así voy volviendo. Voy volviendo a ser el ser que soy. Sí, soy. Colectivamente. Comunitariamente. Voy escuchando mi voz interior. Lo que soy, me viene en palabras. Escucho y soy. Soy lo que escucho. Me voy escuchando internamente y voy siendo interna, eternamente.  

sábado, 31 de outubro de 2015

Cumpleaños

Me acuerdo en el año de 2014, en el barrio de los Ambulantes, en Mangabeira, João Pessoa, Paraíba. Yo participaba de las primeras reuniones de la Terapia Comunitaria Integrativa. Personas muy humildes, y estudiantes universitarios, docentes de la Universidade Federal da Paraíba. Recuerdo que en los primeros encuentros, todos estábamos medio tímidos. Dificultad de expresión. Pero de a poco, nos íbamos animando. Se celebraban los cumpleaños. Ahora recuerdo esos momentos de confraternización y convivencia con personas del medio popular. Orábamos juntos. Había alegría, que nos iluminaba el rostro. Teníamos, tenemos mucho en común. Hoy celebro mi cumpleaños, y estoy en Mendoza. Muchas personas queridas a mi alrededor, de cerca y de lejos. Y me viene a la memoria este comienzo de mi regreso a mí mismo. Uno se fué de sí mismo, se ausentó del cuerpo, debido al miedo, a la violencia, al rechazo, la indiferencia. Pero uno vuelve, y estoy volviendo. Sigo volviendo. Seguiré volviendo, hasta llegar.  

Superación

¿Cómo lo que hago hoy se inserta en mi historia de vida?

Esta pregunta puede tener al menos, dos tipos de respuesta: una, focalizada directamente en lo que hago hoy como algo que está inserto en mi historia de vida, y otra, que me muestre mi persona como el resultado total de lo que ha sido mi vida hasta hoy. Una y otra están estrechamente relacionadas. Pero ahora me dispongo a mirar el primer tipo de respuesta, que se conecta con lo que hoy estoy haciendo, como algo derivado de las heridas o carencias que he sufrido en mi vida. “Si me he sentido abandonado, tiendo a ser acogedor,” dice Adalberto Barreto. La herida de ayer, cicatrizada, se transforma en competencia sanadora. Si ayer me faltó cariño de mis padres, hoy tiendo a ser afectuoso con las personas en las que veo señales de abandono e indiferencia. Si desde temprano en mi vida me sentí obligado a concordar con imposiciones, para ser aceptado, tiendo a valorizar la libertad y la justicia. Si fui criado en un ambiente sectario y de exclusión, donde la verdad se imponía de arriba abajo, tiendo a valorizar el respeto a las diferencias y la construcción horizontal del conocimiento. Si crecí en un ambiente impregnado de prejuicios contra las personas que tenían poco grado de escolaridad, tiendo a valorizar a quienes son excluídos por su forma de pensar. Si fui fuertemente influenciado por formas de ver el mundo que sobrevalorizaban la inteligencia, en desmedro de la afectividad, tiendo a compensar este desequilibrio, siendo más acogedor. Si creí durante mucho tiempo que yo siempre lo sabía todo, cerrando los oídos a los diferentes y divergentes, hoy me permito bajar la guardia, dejar que la realidad me interpele, del modo como ella se va presentando. “Toda carencia genera una competencia”, enseña Adalberto Barreto. Hago estas lecturas, en el intento de ver realmente y efectivamente, cómo lo que hago hoy, se inserta en mi historia de vida. Así también disminuye el rencor y el resentimiento, por un lado, ya que veo que obtuve beneficios con lo que me hizo sufrir. Crecí, me hice mejor. Esto es importante, para que yo pueda respirar mejor, y no me sienta más víctima, sino vencedor. Por otro lado, también soy capaz de ver cómo lo que hago hoy es una resultante de aquello que me hizo sufrir en el pasado. Hay una relación de complementariedad o completamiento. Puedo así romper el automatismo de las reacciones. Actuar concientemente, lo cual me va liberando de las prisiones comportamentales mecánicas.

quarta-feira, 28 de outubro de 2015

Renaciendo

Hoy a la tarde, me visitó un antiguo sentimiento. Una vieja tristeza. La fragilidad de la vida. Fue, como otras veces, el recuerdo preciso de una época en la que, en Argentina, la vida valía muy poco. No pude menos que acercarme a la ventana, y respirar hondo. Me acordé de palabras de Adalberto Barreto; "Yo no nací para sufrir, pero el sufrimiento me puede hacer crecer, si tengo la humildad para comprender". Recordé también sentimientos y palabras de otras personas. La muerte nos trae la vida. Después de experiencias de proximidad con la muerte, la vida renace con otra calidad. Veía en el cielo, el color de las nubes teñidas de rosa, del atardecer. 

segunda-feira, 26 de outubro de 2015

Escribiendo

A veces uno no tiene nada que hacer, entonces se pone a escribir. Esto me da una sensación de ubicación. 

Mi lugar. Aquí respiro mejor. Me siento bien. Estoy donde debo estar, haciendo lo que debo hacer. Lo que me gusta. 

Aquí voy tomando conciencia de quien soy, y de qué quiero, qué debo hacer, qué me gustaría hacer. 

Tengo una sensación de tierra. Raíces. Firmeza. Me siento formando parte de una red, que me conecta con personas queridas. 

Mi familia. Mis amigos y amigas. Mis sueños. Mis proyectos. Los libros que voy escribiendo, sin fecha de terminación. 

Es un horizonte en movimiento. Las misiones que me caben. Todo está aquí. Reunión. Unidad. Paz.

domingo, 25 de outubro de 2015

Elecciones

Son importantes las elecciones. Sin duda. Pero son importantes también, las elecciones de todos los días. Las que hacemos a todo momento. Yo me siento de alguna manera impulsado a decir que sigo reivindicando la democracia política como una forma de gobierno preferible a cualquier otra, aún con todos sus defectos. Sin embargo, creo que es aún más importante lo que cada uno de nosotros, cada persona, ciudadano o ciudadana, hace todos los días en sí mismo y en su entorno inmediato, para hacer que la vida valga la pena. Me cuento entre el número de quienes valorizan las acciones mínimas, los movimientos pequeños, o no tan pequeños, que hacemos diariamente, en el sentido de hacer más humana la vida. Honrar la vida. Honrar a nosotros mismos. Transformarnos en la persona que en lo más intimo de nuestro ser, somos. Esto es, deshacernos de las máscaras con las que frecuentemente se va opacando nuestra verdadera identidad. Ese juego de reflejos que brilla en lo más recóndito de nuestro corazón, y que hace que seamos esta persona, y no otra. Podría ahora enumerar algunas de las vías o caminos que llevan a esto, al vivir auténtico. Hablaría de la Terapia Comunitaria Integrativa, en cuyo seno vengo recuperando, desde hace ya muchos años, el sentido de vivir. Hablaría de la poesía y la literatura, como formas de recuperación de la vida vivida, no pensada. Hablaría del Evangelio de Jesús Cristo, que no puede ni debe confundirse con las interpretaciones o prescripciones que se producen en el ámbito de las iglesias, dogmas o doctrinas. Podría referirme, y creo que aquí se aúnan todas estas vertientes, al niño interior que nos habita, y que está listo para guiarnos hacia la libertad, pues lo ha venido haciendo a lo largo de toda nuestra vida. Pero prefiero que cada uno, cada una, mire hacia su propio interior y hacia su trayectoria de vida. Allí encontrarán, como encuentro, las fuerzas necesarias para proseguir. Seguir creyendo. Seguir construyendo desde abajo y desde adentro, una vida mejor porque más amorosa y justa.  

sábado, 24 de outubro de 2015

El amor es un lugar

Uno se levanta a la mañana y de pronto ya está aquí. Después del canto de los pájaros en la madrugada. Y ahora el benteveo en la mañana fría. Y el sueño de anoche. Y aquello que es lo que le da sentido a mi vida, y en lo que estoy contenido. Recordar los ojos de ella cuando ríe. Y su rostro. Su mirada. Saber que eso es lo que me da la alegría que tengo. Es la parte que me cabe en este latifundio. Haber podido alcanzar esto, que es lo que tanto quería cuando joven, y lo tengo ahora. Saber que es el lugar donde me puedo entregar confiado. Yo no sé si diría que es una dádiva, un regalo, un milagro. Creo que es todo esto, y algo más. Es un lugar. El amor es un lugar.  

domingo, 18 de outubro de 2015

Presente

Esta tarde me dí cuenta de que el presente no es problema. O más bien que en el presente que me toca vivir, no hay problemas. Los problemas surgen en el pasado o en el futuro. Los problemas, en mi caso, surgen más bien del pasado, de lo que fue, lo que creo que me hicieron. De allí derivan broncas, rabias, rencor. O entonces los proyecto en el futuro: cosas que podrán suceder, cosas que tendré que hacer y no me gustaría tener que hacer, etc. Entonces vienen el miedo, la preocupación, otra vez la bronca. Pero cuando estoy simplemente en el presente, bien situado en el aquí y ahora, está todo bien. Es un tiempo tan fugaz, que es casi como si no existiera. Pero es el tiempo que realmente puedo vivir. Sólo vivo en el presente, y el presente se me presenta en general cuando estoy libre de imposiciones o expectativas. No me obligo ni me siento obligado. No hay presiones para hacer algo, o actuar de una determinada manera. Entonces estoy en un tiempo como parado. Tiempo detenido. Digo que es un tiempo fugaz, pues están los recuerdos, como una niebla o una resonancia, que muchas veces me hace daño. Y también están o pueden estar los miedos de lo que pueda llegar a ocurrir. Entonces el presente se desvanece. No hay más presente. Hay un vacío del que nada puede rescatarme, a no ser el parar, el mero parar. Detenerme. Ahí me engancho otra vez con lo eterno. El estar aquí me salva, me devuelve a mí mismo.

quarta-feira, 14 de outubro de 2015

Ubicación

Como tantas otras veces, al no tener nada que hacer, me pongo a escribir. Y gracias a estos momentos de no tener nada que hacer, algo en mí se va equilibrando. Estos momentos me proporcionan una especie de ajuste. Un encaje. Algo está en su lugar. Son lugares móviles, pero algo se va encajando, en movimiento. Las impresiones del día. Las sensaciones. Todo va ocupando su lugar. Y cuando todo va estando en su lugar, todo es como debe ser. Ya no hay conflicto entre un deber ser que crea una permanente disconformidad con el presente, y esto que está aquí. El presente es lo que debe ser, y es como debe ser. Entonces respiro aliviado. Todo es como debe ser. Todo está en su lugar. A través de este ejercicio de ir escribiendo lo que voy viviendo y lo que voy viendo, lo que voy experimentando, de a poco la vida y el mundo se van haciendo cada vez más míos. Es cada vez más la sensación de ser yo quien está aquí.  

segunda-feira, 12 de outubro de 2015

Ocupación

Ponerse en una hoja, una tarde como esta. Cuando el sol, después de muchos días, reapareció. Y el cumpleaños con el asadito y los vinos. Mendoza cada vez más mía otra vez, o yo otra vez más tuyo, Mendoza, no sé. Lo cierto es que a medida que las letras van formando palabras y la tarde va bajando y la noche como quien no quiere la cosa debe estar esperando su turno. Y uno ya sin ganas de dejar este lugar porque está tan bueno. Sol otra vez. Mendoza. Sol. Mendoza. Sol. Sol. Sol. 

sábado, 26 de setembro de 2015

Momentos

Aquilo que não registramos, é como se não acontecesse. Se desvanece, ou pode desaparecer nos corredores da memória. Cada palavra é uma evocação. Tudo que acontece, muitas vezes é como se fosse uma evocação. Isto me aconteceu hoje ao meio dia, ao almoçar no Seixas com parte da família paraibana. Também me ocorreu dias atrás, ao relembrar a amizade com um dos meus mais velhos amigos. Foi como se pudesse ver esta amizade, na costura de momentos e sentimentos, atos e encontros, ocorridos ao longo dos já muitos anos. Agora lembro de umas palavras de Anais Nin, quando lhe perguntaram por que escrevia: “Escrevo para desfrutar da vida em dobro.” Escrevo para desfrutar a vida em dobro. Escrevo para guardar estes momentos, este momento de hoje ao meio dia. As conversas com as pessoas em volta da mesa. Tantos sentires. Risadas, lembranças, projetos de reencontros logo mais e mais à frente. Família é isto. Os coqueiros e o vento. O mar lá longe. O céu aberto. Crianças por perto. Brinquedos na mureta ao lado. Músicas da minha juventude. Tanta vida. Não posso menos que me emocionar e agradecer. Isto está se tornando uma repetição. É isso mesmo. Agradeço, de coração, o tempo vivido até agora. Sei que há brechas, vulnerabilidades. Mas não procuro a perfeição. Apenas existir sem me machucar e sem machucar aos demais. Agora poria algumas palavras finais, mas não há palavras, nem há final. Afinal, o que é a vida, a nossa vida, senão uma continuidade inextinguível?

Foto: Um pé de ficus, no pátio do CEFOR de João Pessoa, Paraíba, Brasil.

sexta-feira, 25 de setembro de 2015

Creciendo

Esta mañana, una vez más, me fue dado vivenciar y vislumbrar las grietas que tengo. Las fisuras. Vulnerabilidades. El agua interna que muchas veces aflora. Ahora cada vez más. Sé que esto exige un trabajo contínuo de cuidado y atención. Son las rajaduras que han quedado por los golpes de la vida. Los golpes dejan grietas. Y el cuidado de estas rajaduras o fisuras, obliga a un cuidado constante. Un amor tierno por uno mismo. Un estar alerta para ver que de ahí, de ese mismo lugar o lugares (pues son varios), vienen la fuerza, la alegría, la lucidez, y la determinación que por momentos me visitan.

quarta-feira, 9 de setembro de 2015

Donde estoy bien

Hay unos momentos en que uno necesita venir a la hoja. Un lugar donde te puedas sentir bien. El lugar al que perteneces. Lejos de presiones por desempeño, o exigencias de cualquier tipo. Solamente estar aquí para sentirme bien. Esta tarde en un cierto momento me sentí agobiado por preocupaciones tontas. Entonces me vine a la página. No tenía un cuaderno a mano, pero ví la hoja. En ella estaba escrito: está todo bien. Me quedé mirando las palabras. Está todo bien. Estaba escrito a mano. Está todo bien. Me tranquilicé. Después vine al cuaderno y escribí otras cosas. Dejé venir lo que iba llegando. Esto me tranqulizó también. Me dí cuenta de que cuando estoy mal, por lo que sea, puedo venir a la página que todo estará siempre bien. Aquí no hay conflictos. No hay disputas. No hay muerte ni violencia ni amenazas de muerte ni de ningún otro tipo. No hay nada malo. Sólo unidad y paz. Puedo venir a la hoja siempre que lo necesite. 

quarta-feira, 2 de setembro de 2015

Compañías

Un atril puede ser una buena compañía, una tarde en que el calor y los ruidos del edificio en construcción. De hecho, un atril es siempre una buena compañía. Una posibilidad de substraerse --por un momento que se hace sin tiempo—de las molestias de cualquier tipo. El bastidor recibe los colores, y, más que eso, lo recibe a uno con una especie de bienvenida silenciosa. Mientras desparramo los colores sobre el blanco que se va tiñendo de fúcsia, algo muy sutil se va recomponiendo. Es como si el tiempo se hubiera detenido, y uno fuera otra vez un niño. En ese juego de intentar alcanzar la textura y el color deseados, uno es otra vez alguien sin edad. Ahora ya es de noche, y ya fui a dar un paseo por la beira-mar. También disfruté de algunas páginas de uno de esos bellísimos libros de Gabriel García Márquez, El otoño del patriarca. Libros, colores, paseos, juegos. ¡Qué bueno es disfrutar de la vida! Anoche pasé algún tempo visitando como quien espía, varios de los libros de mi biblioteca. Edgar Allan Poe. Martha Medeiros. Marcel Proust. Graciliano Ramos. Jorge Luis Borges. Julio Cortázar. Henry James. Jane Austen. Cecília Meireles. A veces hago estas pequeñas excursiones, disfrutando de lo bello que puede ser este rápido paseo por diversos libros. Libros, colores, paseos, juegos, amigos, amigas. Familia. ¡Cuántas fuentes de cariño que hay en la vida!

terça-feira, 1 de setembro de 2015

Unidad

Esta mañana, fui a caminar por el veredón de la beira-mar. Los árboles de castañolas con sus hojas en el piso. Rojas y verdes. Anaranjadas. El olor a tierra y plantas mojadas viniendo desde el lado del mar. Un aire fresco. Una sensación virginal. Más tarde, la contínua tarea de recopilar escritos. El libro infinito. De tarde, algunas tareas en el centro. Arreglos en la casa. Trámites. Ahora, ya es de noche, y sigo buscando lo que busqué durante muchos momentos de esta tarde. De este día. En oración, comunión con Dios. Unidad en aquello que sostiene mi vida, la vida. Todo lo que existe. Entonces muchas inquietudes se desvanecen. Puede ser esto. Puedo ser yo. Puede ser ésto que está aquí. Tanto puede ser, puedo ser, que es lo que está aqui, y soy así como soy. Esta es la palabra: Soy. Yos.

terça-feira, 25 de agosto de 2015

El amor es la apuesta total en la vida

Si amas, una parte tuya comulga con el infinito. Esto no te substrae de las vicisitudes comunes de la vida, pero todos tus pasos se ordenan en la dirección de la fuerza que rige el universo.  

Una fuerza infinita te acompaña y multiplica tu resistencia.  Según José Comblin, la parte nuestra que ama, no muere, permanece para siempre.

Foto: Padre José Comblin

sexta-feira, 24 de julho de 2015

Volviendo

Querría escribir alguna cosa. Cosas banales, triviales, si se quiere. Tal vez no tanto, pues se trata de cosas del corazón. Pensaba en cómo se había ido armando mi camino de vuelta. Vuelta a Mendoza. Vuelta a Argentina. Vuelta a mí mismo. Vuelta a mí mismo. De esto creo que se trata. También volveré a João Pessoa. Volveré a Brasil y a la Paraíba. Seguiré volviendo. De esto es lo que creo que se trata. Ayer me emocionó mucho todo esto. Ví cuánta gente querida, amigos y familiares, han puesto su granito de arena para que esto ocurriera y siga ocurriendo. Gente que se ha acercado con su corazón, con su propia historia de vida. Han ido contribuyendo para que se creara un espacio acogedor. De esto se trata la Terapia Comunitaria Integrativa. La familia. Los amigos. La fe. Recordaba todas estas personas, esta sucesión de momentos, y me daba una emoción profunda en el pecho. Lloré. Lloré de alegría y de emoción. Sentí el piso bajo mis pies. Seguridad. Tranquilidad. La tierra. Sentí mi historia, continuada, florecida. Respiré hondo ayer y respiro hondo ahora. Cómo se fue juntado el pasado y el presente. Se fue juntando el ayer y el ahora. Un pasado doloroso muchas veces, y unas pepitas de oro, unos hilos de luz, no sé cómo llamarlos. La alegría y la tristeza. Las lágrimas y la risa. Apuré el paso ayer, mientras andaba por las veredas. Apuré el paso y sentí una alegría profunda. Agradecimiento. Gracias. Gracias. Infinitamente gracias. 

quarta-feira, 22 de julho de 2015

El mensaje de Jesús, para Comblin

A veces pienso que podría querer llegar a escribir algo sobre el Padre José Comblin. Ciertamente vienen muchas memorias en esos momentos. 

Pero sobre todo, una frase, que no sé si es de O Caminho. Ensaio sobre o seguimento de Jesus, o bien de A profecia na Igreja. En todo caso, es ésta: “El mensaje de Jesús es simple, pero esta simplicidad está para nosotros como la ciudad en la cumbre de la montaña. Nos movemos como si la fuéramos a alcanzar, sabiendo que tal vez nunca lleguemos allá.” 

Esta mañana recordé esta frase, como muchas otras veces. Pero de alguna manera, parece que en esta oportunidad, la ficha cayó. Ciertamente recuerdo muchas otras cosas de Comblin, su sueño de una Iglesia pobre volcada hacia los pobres. 

El pluralismo del mundo actual, en el cual vivimos, que él siempre enfatizaba. Su simplicidad. Esa su manera de decirnos cosas muchas veces solamente con su mirada, o con un humor muy suyo, que nos tocaba. 

Ahora pienso que esa simplicidad del mensaje de Jesús a la cual él se refería, es de hecho algo para alcanzar. Algo a lo cual me dirijo, pensando que un día voy a llegar. Y también me queda claro que este intento de mi parte, no me disocia en absoluto de mi condición humana, sino al contrario, se integra y me integra. 

sexta-feira, 19 de junho de 2015

Aquí

A veces no tengo nada que hacer. Entonces me pongo a escribir. Es como si al hacerlo, todo fuera ocupando su lugar. Escribir es una actividad ordenadora por excelencia. Es como si todas las cosas estuvieran donde deberían estar. Como si todo fuera como debería ser. Por eso escribo, ahora. Otras veces, hay otras motivaciones. Pero ahora es esto. Ahora es ir llegando a mi lugar. Un lugar donde soy el que debería ser. Soy el que soy. Soy el que es. Entonces hay paz. Tranquilidad. Aquí me junto con mais días pasados y presentes. Mis días presentes. Cada día es muchos días. También el pasado han sido muchos días. Días pasados y presentes. Aquí me junto con mi familia y con mis amigos y amigas. Me junto con mis sueños de ayer y de hoy. Mis sueños de siempre. Eternidad. Amor. Felicidad. Paz. Justicia. Aquí todo es como debería ser. Aquí está la plaza de Godoy Cruz y la playa de Cabo Branco. Carapibus y Cacheuta. Uspallata y Barra de Gramame. Villavicencio y Brejo das Freiras. Cuiabá y San Rafael. San Luis y Paraná. Brasilia y São Paulo. Río de Janeiro y Fortaleza. Aquí está mi vida. Mis muertos. Mis caminos todos están aquí. Y aquí estoy yo también. Por eso esta tarde me dejo venir hasta esta hoja. Una hoja que se irá volando, irá a otros lugares. Me irá llevando. Hasta que pase la noche. Hasta que llegue el día. Hasta que la luz y los pájaros me digan otra vez que la vida es posible. Entonces lloraré. Lloraré todos los desgarros. Todos los exilios. Todos mis errores. Lloraré hasta que el mar se llene y se evapore y llegue hasta el sol y llueva. Llueva hasta cubrir la tierra. Entonces vendrá el arca de Noé del libro de historias bíblicas que mi madre nos leía. Entonces volverán las acequias a llevarse los barquitos de papel. Y el otoño. Y el invierno. Y todo tiempo. Tiempo. Tiempo. Tiempo.  

quarta-feira, 17 de junho de 2015

Ubicación

Muchas veces no tengo nada que hacer. Entonces me pongo a escribir. A medida que voy viendo las letras bajando al renglón, me va viniendo una alegría. Satisfacción. Una sensación de estar en mi lugar. Estar donde debo estar. Solamente en saber que existe este lugar que puedo ocupar, ya me hace bien. Sé que hay muchos lugares. Los colores. Los libros. La familia. Los amigos y amigas. Hay muchos lugares. Pero hay un lugar que los reúne a todos, y es este lugar. Es este lugar donde me encuentro comigo mismo y con todo lo que es valioso. Aquí soy yo mismo. No necesito vestir un uniforme, recitar frases hechas. No necesito adherir a alguna doctrina, ni mostrar adhesión a no sé qué causa. No hay causa más grande para mí, que la vida y el amor. La vida es el milagro. Y el amor, el milagro dentro del milagro. En esto vivo. Por esto vivo. Por eso escribo. Por eso vengo a la página cada vez que puedo. Aquí puedo respirar. Aquí me encuentro con mi pasado. Mi origen. Mi destino. Mis destinos, pues creo que puedo llegar a tener varios destinos, que juegan entre sí. Como un mandala interno y outro interno, que se ajustan. Es un juego. Escribir. Vivir. Ser. Amar.  

terça-feira, 16 de junho de 2015

Celeste

Ayer fue el celeste. Siguen viniendo los colores. Ayer el día empezó cuando llegó el celeste. Esto me trajo una paz. Tranquilidad. El cielo. El cielo en el agua. El cielo reflejado en el agua. El agua reflejando el cielo. Agua-cielo. Cielo-agua. Paz. Tranquilidad. De ayer a hoy, el celeste del cielo se fue haciendo turquesa. Turquesa es mar. Azul turquesa es un azul claro con verde. Azul turquesa. Verde. Celeste. Un hilo de agua entre dos piedras. Agua brotando entre las piedras. Este color, estos colores, me traen tranquilidad. Paz. Los colores traen sensaciones inmediatas. Sentimientos. Hay una coincidencia, una convergencia, entre estos colores, entre los colores, y las imágenes. Imagen y color. Estos días pasados, he estado pensando en una imagen de grieta. Puerta estrecha (Evangelio). Luz, hendidura (Jorge Luis Borges). Rendija (Julio Cortázar). Grieta (Graciliano Ramos, Howard Phillips Lovecraft). El lenguaje poético y literario es directo y preciso. No dispensa la interpretación ni la comprensión, pero se trata de una comprensión directa, clara e inmediata. Contiene un sentido y un sentimiento, una sensación y un sentido claro y directo.  

domingo, 14 de junho de 2015

Ahora

A veces pienso en las posibilidades. En lo que me podría llegar a gustar hacer. En lo que podría llegar a querer hacer. Ese es un espacio de lo que podría llegar a gustarme hacer. Muchas veces me cuesta decidir. Es que son tantas las cosas que pienso que podría llegar a querer hacer, que no sé muy bien por dónde empezar. Qué hacer o no hacer. Por qué hacerlo o no hacerlo. En general, hay una mezla de querer y no querer. Ambiguedad. Esto tiene raíces en mi historia. Hay veces que todo está muy claro, y ando como si dijéramos, en el filo de la corriente. Me dejo llevar. Decido o no decido, y todo va bien. Me organizo. Prioridades. Fluir. Parece que todo es como debería ser. Todo está bien y yo también. Otra veces, es lo contrario, y esto se mezcla con lo anterior. Es decir, es una dificultad bárbara saber qué es qué. Por qué levantarme o no de la cama. Qué hacer o no hacer. Lo anterior. Yo no sé muy bien por qué esto es así, aunque, como decía, me parece que esto tiene que ver con mi historia de vida. Presiones externas e internas excesivas. Toda decisión se hacía en situaciones de extrema exigencia. Tener que agradar siempre. Tener que desagradar, pensando que así me iría a agradar a mí mismo. Una espiral cerrándose. Hay veces que el tiempo se vuelve sobre sí mismo. El tiempo vuelve al cero. Esto me ocurrió el día 10 de junio, cuando nació mi nietito. Sentí esto que estoy compartiendo ahora. El tiempo se habia detenido. Veía a mi esposa, mis hijos, mis consuegros, la familia en la maternidad. Y sentía que el tiempo se había detenido. Tengo la impresión que de algún modo, algo se realizó. Algo de una significación tan grande, que todavía no lo registro muy bien en la conciencia. Es como si la vida hubiera pasado adelante, de una forma tal que el tiempo quedó atrás. Se abrió un espacio enorme. Ese espacio está abierto. La llegada de este niño es como si me hubiera dado un toque de eternidad. Un venir acá. Un estar aquí.  

sexta-feira, 12 de junho de 2015

Escribiendo

A veces pienso que podría llegar a querer escribir alguna cosa. No sé bien qué. Pero el solo pensar en esta posibilidad, ya me alegra. Me da una sensación de arraigo. Pertenencia. Identidad. Ubicación. La sensación de estar haciendo lo que tengo que hacer. Un deber placentero.
No importa si tengo o no algo que decir, el mero hecho de estar escribiendo, ya es una comunicación. Ya estoy diciendo algo, aunque no tenga nada que decir. La intención es el hecho.
Estas cosas ya las he dicho incontables veces, pero las sigo diciendo, y tengo certeza de que las seguiré diciendo por mucho tiempo. Sólo el ver las letras tomando sus lugares, me alegra. Me alegra ver las frases formándose. De pronto hay un lugar. Una posibilidad.
Creo que esta es una de las cosas que me cautivan en el escribir. Es una posibilidad. Una posibilidad de creación. Una posibilidad de respirar mejor. Alegrarse, Renovarse. Tenerse de nuevo. Al mismo tiempo, escribir te reúne con tu pasado y tu presente.
Te vas juntando mientras escribes. Por eso es un hacer unitivo. No necesito tener algo específico para decir. El mero escribir, me reúne. Me une a vos, que estás leyendo estas cosas. Me une a ese mundo extraño que me rodea, y que deja de ser tan extraño cuando escribo.
De algún modo me extiendo en todas las direcciones, ya que esta hoja irá no se sabe bien adónde. Así tambén rompo la monotonía, y una sensación de cansancio que muchas veces me hace sentir en una jaula. Una jaula invisible, hecha de hábitos. Programaciones. Programas. Órdenes.
Hacé esto. Andá para allá. Hay horas en que eso sofoca. Aquí en la hoja, la libertad. Como andar por una plaza sin un objetivo determinado. La plaza de Godoy Cruz. La avenida Las Heras.
Las calles de mi bairro viejo, que me acogen como antiguamente, como si nunca me hubiera ido. Así es la hoja. Así es el escribir. Por eso escribo, aunque no tenga nada que decir.

quarta-feira, 3 de junho de 2015

Yo puedo ser

Yo puedo ser. Puedo ser exatamente como soy. Tanto puedo ser así como soy, que soy así, y no de otra manera. Esto es algo que hoy me vino con fuerza total. Yo soy así como soy, y no de otra manera. Tengo los pensamentos que tengo y no otros. Siento de la manera como siento. Deseo, quiero, actúo a mi manera. Esto es así. No necesito compararme con nadie, ni tratar de parecerme a nadie. Tampoco necesito tratar de diferenciarme de nadie. Soy como soy, así como vos sos como sos. Y desde que no hay dos personas iguales en el mundo, la diferencia es el dato básico de la vida. Si puedo encontrarme con el ser que soy, si puedo vivir mi vida como uma realidad, como algo que es lo que es y no otra cosa, respiro mejor. Repiro mejor. Respiro mejor.

sábado, 30 de maio de 2015

También volvió mi río interior.

También volvió mi río interior. Una sensación de estar fuera de lugar, o de no tener un lugar, o de estar en el lugar equivocado. Como si nada estuviera bien. O las cosas no fueran como deberían ser. Es tu naturaleza, decía mi madre. Es tu naturaleza. Ella decía esto muchas veces. Y yo escucho hoy estas palabras de mi madre, a través del tiempo. Ella está más cerca. Escribo para tener un lugar donde vivir, como decía Anaïs Nin. Escribo como se crea un país, un ambiente. Un lugar donde uno pueda respirar, donde uno pueda ser. ¿Dónde debería estar? ¿Cómo debería ser? ¿Cómo podría llegar a ser? Mientras me hago estas preguntas, viene a mí la suma de mis días. La unidad completa de mi vida. Mis raíces. Las ramas y las flores. Los frutos que el tiempo ha ido dando, y los que dará. Unas ganas de llorar no sabes bien por qué. No es que me acuerde de algo malo o doloroso, no. Es solamente el agua interna que viene. Viene el agua y la dejo llegar. Es como si quisiera decirme cosas. Y me las dice. 

quarta-feira, 20 de maio de 2015

Aprendiendo

Un día que comienzas a querer reconstuir, como tantas otras veces, momento a momento. No necesariamente en secuencia cronológica. De algún modo, con el afán de retener algo que la marcha del tiempo fue dejando en tu memoria. 

De mañana, en el gimnasio, darme cuenta de que hay ciertos recuerdos sobre los cuales no vale la pena detenerse.  O mejor, cuando viene esa memoria, focalizarla desde el lado de acá.  O sea, concretamente: ¿qué fué lo que aprendí con la dictadura? 

No qué es lo que la dictadura me enseñó. No. La dictadura no me enseñó nada. Pero yo aprendí muchas cosas en virtud del exilio al que me vi obligado. Descubrí que yo podía sobrevivir en el extranjero, yo pude estudiar, yo pude conseguir trabajo, etc. 

Enfatizar el aprendizaje, no la situación de sufrimiento en la cual el aprendizaje se realizó. Y aún cuando viene el dolor del recuerdo, pensar que en esa situación difícil, yo fui capaz de sobrevivir. El día fue yendo, y las veredas, la vuelta a la casa de mi padre. 

De tarde, encontrar algunos vecinos amigos. Conversar con ellos. Escucharlos. Ellos también tienen su propia historia.  Dejar que la vida me vaya diciendo cosas a su modo. Un modo tenue, intangible, pero muy real. 

domingo, 17 de maio de 2015

Hacia mí

A veces es necesario refluir un poco hacia uno mismo. Verse en perspectiva. Juntar los momentos y los actos del día. Las flores y las plantas vistas. Las conversaciones y los sentimientos. Las idas y venidas. Los desencuentros y reencuentros. Un momento para uno mismo. Un momento para mí. Ahora esta hoja. Ahora esto. Ahora este instante en el que mi dirección es hacia mi propio yo. Mi propio ser. Este ser que escribe estas cosas. Ya no mirando hacia afuera, ya no tratando de satisfacer expectativas de los demás, sino estar para mí mismo. Hoy estoy para mí, solamente para mí. Recordar los momentos pasados. Lo que hice durante el día se va enhebrando como un collar. Un rosario. Voy teniéndome de vuelta en este mismo acto. Me junto ahora. Junto mis pedazos, los pedazos de mí que se fueron yendo durante el día, en las vanas tentativas de atender a los demás. Mejor me atiendo a mí mismo. Esto lo puedo hacer. Lo necesito. Es para mí. La dirección contraria. Hacia adentro, hacia mi fuente interior. Hacia el ser que soy. 

sexta-feira, 15 de maio de 2015

Juntando

A veces el sueño se aparta un poco. Entonces la mente sale a pasear. Uno sale a pasear, la mente, el corazón, el ser que uno es, se va a dar unas vueltas por ahí. A andar por el mundo. Juntando pedazos. Sentimientos. Gentes y lugares. Orando. Soñando despierto con las cosas que amo. Los libros, los cuadros, los paisajes, los proyectos, los viajes, los encuentros con personas queridas en distintos lugares. Misiones. En estos momentos de vigilia, visito la estructura del tejido en el que vivo. El tejido que se ha ido haciendo y se sigue haciendo con mis pasos. Los artículos que me gustaría escribir (y que tal vez nunca escriba) para una revista de sociología y una revista de ciencias de la religión. Reúno y recompongo la presencia real de las personas y las cosas que componen mi mundo. El Padre José Comblin y el camino de Jesús. La Terapia Comunitaria Integrativa. Los libros que escribo y los que leo. Los cuadros que pinto, pinté y pintaré. Vivir en Dios. Ser palabra. Rehago mis caminos. Los lugares por donde anduve. Las cosas que ví. Lo que sentí. Mis sueños. La inmortalidad por el arte, la oración y el amor. Todo lo que soy, lo que voy siendo. En estas horas en las que el sueño se aparta, veo y vivo el sueño real en el que vivo. 

quarta-feira, 13 de maio de 2015

Volviendo

Dejar que las palabras vayan bajando a la hoja. Como tantas otras veces, que ya parece un ritual.Volver a la fuente. El manantial. Beber del propio pozo. ¿Qué diría? ¿Qué podría llegar a decir? ¿Qué diría que me contuviera, si esto del escribir se ha venido haciendo cada vez más una auto-construcción contínua. Un hacer el mundo en el que vivo. Un hacerme a cada día, cada instante, en todos los momentos. No tan así, no siempre así, pero mucho así. Un dejar que la palabra venga a decir cosas. Ser palabra. Dejarte palabra venir. Soltar las reglas gramaticales y las normas del habla correcta.

¡Qué importan tantas reglas y normas, si no siempre nos conseguimos comunicar, de tan atenidos a ellas!

De repente permitir que la vida te diga cosas. Como cuando andás por las veredas de Mendoza, después de tantos años, y es como si nunca te hubieras ido.

Ves los rostros de tantas personas que te han ido dando la bienvenida a su modo, simple y sinceramente.

Y es como si nunca me hubiera ido. Como si nadie se hubiera ido. Como si aquél sueño de muchos y muchas, se hubiera realizado.

¿Y no será que se está realizando? No quiero nunca contarme entre el número de los escépticos, aquellos que se contentan en criticar todo y a todos.


Prefiero seguir manteniendo la esperanza y la fe, que muchas veces son una llama pequeñita, pero sin ella, sin ellas, esperanza y fe, no hay vida. ¡Viva entonces, vida! ¡Viva, vida!

quinta-feira, 7 de maio de 2015

Construyendo

Escribir es muchas cosas. Es una forma de pasar el tiempo. Y también es una manera de ir juntando. Juntando personas y lugares. Juntando sentimientos que el tiempo pudo haber dispersado o dejado más lejos. Los trae más cerca. Me trae más cerca. Me parece que escribr es también como tejer. Es ir unificando el vivir y la totalidad. Mi vida y todas las vidas. Mi historia y las historias de gente que se ha ido mostrando como unida a mi propia historia. La vida va mostrando su discontinuidad cuando escribo. Las cosas dejan de ser lo que parecen, y se muestran como son: cambiantes, misteriosas. 

Hoy o ayer, u hoy y ayer, veía un aguaribay por la ventana. Sus hojas ondeando contra el cielo. Era un movimiento casi inmóvil. Un movimiento apenas perceptible. Personas que he visto ya varias veces o algunas veces, empiezan a consolidar su fisonomía en mi memoria. Dejan de ser algo distante o accidental, y pasan a fomar parte de la substancia del mundo. Pasan a formar parte de mi mundo, de alguna manera. Así voy consolidando el mundo en el que vivo. 

Entonces muchas veces ando por ahí, paso por una calle o por una esquina, o voy al mercadito o al supermercado o a la verdulería o a la terminal o a los aeropuertos, y todo eso ya es mío. Todo eso ya se ha ido consolidando como parte de mi mundo. Es como si fuera juntando todo lo que está a mi alrededor, y unificándolo con mi percepción y experiencia. 

Y lo que voy viviendo y aprendiendo, o experimentando y compartiendo, se va mostrando con una característica de unidad. Deja de ser algo fragmentado o roto, separado o disociado, y pasa a ser una unidad.  Se me ocurre que el hornero debe hacer algo así cuando construye su casita. Yo voy construyendo mi estar en el mundo, mi propio ser en el mundo, al escribir.

terça-feira, 5 de maio de 2015

Inclusión

La violentísima represión policial contra los colegas docentes de Paraná (Brasil) la semana pasada, tuvo la virtud de traerme de vuelta aspectos importantes de mi identidad. Mi historia, mis memorias como joven estudiante resistiendo a la dictadura de Onganía. Todo es como un rompecabezas que se va armando y desarmando. Armando y desarmando. A veces tengo la visión de la vida como una realidad física. Un tejido como de cubos o de hilos que se ordenan y desordenan. Se desordenan y vuelve a ordenarse. Esto me da un descanso bárbaro, ya que dejo de pensar tanto y de interpretar. Simplemente veo, y este ver está asociado a una comprensión integrada. Es diferente de la comprensón intelectual, ya que incluye a los sentimientos. Es una comprensión integrada. Probablemente esto tenga que ver con el hecho de que estoy en Mendoza, y el otoño es una invitación a una inclusión en un mundo más amplio, de belleza y armonía. A veces me sorprendo en algunos debates internos sin futuro: a favor o contra el gobierno. Todo eso está tan lejos. Todo eso está tan en las manos de intereses corporativos sobre los cuales no tengo el menor poder de intervención. Pero el mundo más cercano, ese mundo interno y a mi alrededor, que se ha ido llenando de gente en los últimos tiempos, ese es mi mundo. Ese es mi lugar.  

domingo, 3 de maio de 2015

O massacre dos professores no Paraná e a Terapia Comunitária Integrativa

Várias entidades --como a OAB, Anistia Internacional, ENSP-Fiocruz, ABRASCO, entre outras-- tem se manifestado repudiando o feroz massacre praticado pelo governo de José Richa, do Paraná, contra os docentes que reclamavam pacificamente pelos seus direitos.

Este fato me remontou ao começo da minha vida política. Iniciei-me nas manifestações de rua com 13 anos, em 1966. Resistindo a uma ditadura que afastou da presidência da República Argentina o Dr. Arturo Uberto Illia, um médico decente, correto.

Passaram-se anos de atropelo às liberdades individuais. Tortura, assassinato de operários e estudantes. Hoje, na minha idade, a esta altura de mim mesmo, julgo que estaria traindo aquele jovem que saía à rua em favor da justiça e da liberdade, se me calasse diante do que soube que aconteceu no Paraná. Esses colegas, essas colegas, não me são indiferentes.

Eu me pergunto se nós, terapeutas comunitários-as, não temos algo a dizer a este país que está cada vez mais dividido entre os que se preocupam com o próximo, e os que praticam o egoísmo individualista. Ou a TCI seria apenas um passatempo, algo para certas ocasiões?

Eu comecei a me recuperar como pessoa, das sequelas que uma outra ditadura na Argentina, a do carrasco Videla, deixara em mim, nas rodas da TCI no bairro dos Ambulantes, em João Pessoa. Foi no meio dessa gente simples unida às docentes da UFPB e estudantes, que fui recuperando a noção de mim mesmo. A noção da pessoa que sou.

Passaram-se muitos anos. E cada vez que eu participava de um encontro de TCI, ia voltando mais e mais a ser quem sou. É por isto, que me sinto a vontade de me dirigir a vocês, colegas da TCI de todo o Brasil, pensando em dialogar abertamente sobre a gravidade do momento que o país enfrenta.

Silenciar diante das atrocidades praticadas contra os docentes do Paraná, nos tornaria cúmplices, por omissão, de algo que lembra as práticas da polícia da ditadura. Posso dizer a vocês, com a mão no coração, que isto, na minha opinião, não pode nem deve ficar impune.

Não poso esquecer que foi a omissão de muita gente de bem, que, por medo, calava, que as ditaduras que me tocou sobreviver, fizeram o que fizeram. Milhares de mortos e desaparecidos. No Paraná, foram 200 feridos. O que vamos esperar? Que venham por nós?  É melhor que nos encontrem de pé.

terça-feira, 28 de abril de 2015

Esperanza

A veces me pongo a escribir, por no tener otra cosa que hacer. Talvez esperando que al ir poniendo las letras en la hoja, se pueda alejar alguna tristeza, un desánimo, un peso en el alma. Quién sabe escribiendo pueda alcanzar algún rayo de sol, una luz, una hendidura, como dice Jorge Luis Borges. Un espacio, un lugar donde pueda ser feliz. Soñar otra vez con la felicidad. Quién sabe escribiendo pueda ver que todavía hay una esperanza, todavía puede llegar un momento de plenitud. Muchas veces en mi vida he encontrado la luz en medio de la oscuridad.

segunda-feira, 27 de abril de 2015

Comprendiendo

No soy un robot. No estoy siempre con la misma disposición de ánimo. No necesariamente encuentro buena disposición para hacer las cosas que creo que tengo que hacer. No siempre tengo buena disposición para hacer lo que es necesario hacer. No siempre consigo hacer todo lo que es necesario que haga. No siempre consigo cumplir con mis compromisos. No siempre me doy cuenta de que todo esto muestra que soy simplemente humano. Apenas un ser humano.

sábado, 25 de abril de 2015

Pinceladas

Hoy parecía no haber nada en especial para compartir. Sin embargo, cada día trae algo memorable, aunque sea en medio de las cosas comunes. Andar por las calles de Mendoza, cubiertas de árboles. Parecen túneles verdes. Caminar por la alameda. Comprar unas telas para pintar. Colores y pinceles. Ir preparando un lugar. Un libro, un cuaderno. Una tela y colores. Pinceles. Papeles. Espacios. Lugares. El congreso de la Terapia Comunitaria en Ouro Preto en setiembre. Espacios. Lugares. Redes. Familia. Una película sobre el Padre Pío que vimos esta tarde con mi padre. La recordación de una frase de la Imitación de Cristo, que me trajo gran paz. Hacer la voluntad de Dios. Un libro de Cronin, A figueira de Judas, que me espera. Un cuaderno y un lápiz. Un libro. Espacios. Lugares. Raíces. Familia. Historia. Memoria.

segunda-feira, 20 de abril de 2015

Uniendo

¿Qué podría llegar a escribir? Otra vez lo mismo. Pero no lo mismo. Nunca es lo mismo. En las variaciones está el secreto. A esto es a lo que nos tenemos que acostumbrar: a ver lo nuevo. A veces cambios pequeñitos, pero cambios al fin. Los días nunca son iguales a los días que ya vivimos. Siempre hay cambios. Ha habido muchos cambios desde que comenzamos a vivir, hasta el día de hoy. Hasta este ahora, esta hora en que escribo estas cosas que vos leés. Hay algo muy sutil que me he ido acostumbrando a captar. Algo muy tenue, pero muy real. Es como la trama fina de la vida. Es lo que es la vida en sí misma. Lo que la vida me va dejando en su infinito pasar. Lo que me ha sido posible ir captando de cada instante que me ha sido dado vivir hasta ahora. Son como finos trazos, hilos que se tejen y que unen un momento con el otro. Una palabra que escucho de alguien, y otra que escucho de otra persona en seguida. Un instante y el otro, todos los instantes, todos los lugares, todos los hechos, las personas, las emociones, los sentimientos, todo unido. Un solo tejido. 

sexta-feira, 17 de abril de 2015

Compañía

Poner una letra en la hoja me remonta a las primeras letras que puse en una hoja. ¿Será esta una de las razones por las cuales es tan fascinante este quehacer, este ejercicio? Algo tan simple, un gesto tan aparentemente trivial, tiene un efecto tan poderoso. Quien sabe sea por eso que el escribir tiene ese hechizo tan perenne, esa fascinación de crear mundos, inventar realidades, hacerse uno el hacedor de lo que vive. Poner una letra en la hoja se me antoja, ahora, como una especie de rito virginal, un movimiento original que da nacimiento a un paisaje, un espejo, un rostro, una casa, una calle, un campo, un país, una mujer, un niño, un anciano. Todo nace de una mano que escribe, una mano que dibuja, una mano que pinta, desparramando colores por la hoja. Tal vez sean estas las razones que hacen que me permita un cierto derroche en la compra de libros y papeles para pintar, cuadernos y colores. Muchas veces esos libros y colores, cuadernos y hojas, pasan años sin ser usados. Pero están allí, me hacen compañía. Y en algún momento su recuerdo y su presencia vienen a mí, no importa donde yo esté: si por la calle caminando o en una sala de espera, o en la avenida San Martín o en la calle San Juan o en un avión o en un ómnibus rumbo a Paraná , Posadas o Rosario o San Luis o San Rafael. Los colores y los libros, los cuadernos y las hojas, son mundos en potencial. Puedo abrirlos o sumergirme en ellos, o dejarme llevar por sus hojas, y entonces todo es posible. Todo se unifica, el tiempo y el espacio. Hay un solo tiempo y un solo espacio. Un espacio-tiempo unificado, que es el tiempo primero y eterno, el tiempo de la niñez que no termina, no puede terminar, pues es el propio juego de la vida, incesante y contínuo, interminable. Por eso escribo y leo y pinto aún cuando no lea ni escriba ni pinte. Ya todo está, como dice Borges en su poema Para uma versión del I King, el libro de las mutaciones, y en la proximidad de los libros y papeles y cuadernos y colores, ese estar del todo, es aún más total. Más presente, más eterno y contínuo.