segunda-feira, 14 de agosto de 2017

Reconstrucción

La desaparición de Santiago Maldonado revive la memoria de la dictadura. El estado represor que se ceba en la vida de las personas que considera enemigas. Argentina no puede seguir retrocedendo el lo que se refiere a la política de Derechos Humanos. La población debe tener garantías de que se puede ejercitar el derecho de manifestarse púbicamente de manera pacífica. Sin esto, es la barbarie. Ya no basta la corrupción institucionalizada, los privilegios de la dirigencia política gubernamental, que impone a los trabajadores cargas insoportables. Ahora nos quieren recordar que la vida no vale nada, y que quien se manifiesta en defensa de los derechos de las minorías  o de las mayorías, está sujeto a desaparecer, ser torturado, ser golpeado. Debe terminar de una vez por todas la cultura de la muerte en Argentina. Creo que debemos volcarnos aún con más consistencia y coherencia hacia una formación humana integral, aquella que reverencia la vida y enseña a cuidarla. Recordar que la vida es un don divino, resultado de infinitos cuidados de numerosas personas que hacen posible que estemos aquí. Recordar que necessitamos unos de los otros, para complementarnos. Colaborar mutuamente en la construcción y preservación de un tejido social que respete las diferencias. Valorizar la construcción y el refuerzo de lazos solidarios, más allá de ideologías, creencias, profesión, nivel socio-económico, etc.

domingo, 30 de julho de 2017

¿Qué estoy haciendo?


Los pajaritos cantan anunciando el nuevo día. Escucho ese canto, que acuna este mi estar aquí. ¿Qué estoy haciendo? Escribo, escribo, escribo. Para pasar el tiempo, y para detener el tiempo. Para registrar mi estar aquí, y para que este estar aquí sea cada vez más real, más presente, más pleno de esa infinitud que impregna cada pequeña cosa. Esta pregunta: “¿Qué estoy haciendo?”, viene trayéndome cada vez más a un estado de presencia. Más atención y menos reacción. Cuando me hago esta pregunta, registro lo primero que viene. Estoy viviendo. Estoy vivo, es lo primero que me doy cuenta. Esto es muy fuerte. Esto es muy intenso. Estoy vivo y esto es un resúmen de muchos días, una reunión de mucho tiempo. Situaciones de todo tipo, inclusive peligro de muerte. Anoche estaba en casa de unos parientes amigos. En un momento, me di cuenta de que el tiempo se ha venido ampliando, se viene mostrando como algo vasto e ilimitado. ¡Tantas horas por vivir! ¡Tantas cosas que uno puede hacer, inclusive no hacer nada! Cuando sentí esta preciosidad del tiempo, este tan valioso presente, me emocioné. Ahora estoy registrando este ejercicio de observación y atención, como una manera de fijar lo que voy aprendiendo. Una de las cosas que me vienen llamando la atención, es el valor de la familia. Esto lo he dicho ya muchas veces, y es probable que lo siga repitiendo. Ese mundo inmediato de afectos que nos contiene y nos incluye, de pronto es el piso más real sobre el cual estamos asentados. Es el lugar donde estamos plantados. Puede parecer poco, ya que vivimos en una cultura que valoriza lo que no se tiene y lo que está muy lejos, mientras se desprecia lo que está muy cerca. El tiempo ha ido pasando y sigue pasando, constantemente. Y mientras pasa el tiempo, algo en mi se va fijando cada vez más en lo que está aquí ahora. El canto de los pájaros. La vida que vuelve. La vida que fue volviendo y sigue volviendo todo el tiempo. 

quinta-feira, 20 de julho de 2017

Para ser feliz

Una letra en la hoja organiza el mundo. Es todo lo que necesito. Todo está en su lugar y todo está bien. Todo es como debe ser. Respiro hondo, y vienen los recuerdos. Buenos recuerdos. Mis abuelas y mis abuelos. Mi familia entera. Las raíces que me sostienen y me constituyen, me hacen ser la persona que soy. Van bajando las letras que me forman y que forman el mundo. Voy y vengo y estoy aquí. Llueve, y cuando sentí el sonido del agua cayendo, era San Genaro y era Mendoza y era aquí y ahora. Un solo tiempo. De pronto, durante el día, uno se siente un poco como medio insignificante frente a un sistema social opresor e injusto, basado en la mentira y en el engaño, en las presiones y en las distorsiones. Pero puede haber una luz, una hendidura (Jorge Luis Borges). “Buscad el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será añadido,” dice el Evangelio de Jesús Cristo. Buscar la libertad, buscar la felicidad y la justicia dentro de uno y alrededor nuestro. Buscar el sentido de la vida, el sentido de estar aquí, el sentido de ser quien soy y de hacer lo que hago. Dejar que vengan las palabras, más allá de las reglas que quieren obligarme a decir de este o de aquél modo. Si al final lo que busco es comunicarme, y no escribir “correctamente.” Hay tanta gente que dice cosas tan reales y bellas, a su modo, modos que no tienen nada que ver con las reglas del lenguaje. Paulo Freire nos recuerda que no hay que burlarse de quienes “hablan mal” por falta de instrucción formal. Esas personas y esas hablas son resultado de una estrutura social opresiva y excluyente. Del mismo modo, nosotros mismos también somos moldeados por ese sistema que aliena y desfigura el ser real de las personas. La construcción de un mundo mejor, pasa por la recuperación del ser auténtico que cada uno de nosotros es. Dedicarle trabajo y tiempo a esto, vale la pena. De pronto empezamos a respirar mejor, a sentirnos más alegres y felices, a reírmos por cualquier cosa, y no nos importa lo que puedan pensar o decir. Uno se alegra y es feliz simplemente por estar vivo. Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa, nos da varios elementos para que nos vayamos apoyando en la búsqueda de nuestro ser real. El conocimiento de la experiencia y los demás saberes, se entremezclan y forman un lugar donde yo puedo ser. Puedo ser la persona que soy. No necesito negarme para ser aceptado socialmente. He participado y sigo participando de atividades formativas en Terapia Comunitaria Integrativa, porque es lo que me dá más énfasis en el sentido de yo estar aquí. Me reconecta con mi humanidad más esencial y profunda. Dejo de tener tantos miedos, tanto recelo de qué van a decir, o si voy a hacerlo bien o mal. Voy vivendo nomás, que es muy lindo. Y así como quien no quiere la cosa, van llegando a su fin estas líneas.

domingo, 16 de julho de 2017

Crecimiento

La tarde se fue transformando en noche. Y ahora los grillos entonan su oración contínua. La casa alegre con los rostros y las conversaciones. Los abrazos y los cánticos. Reunión del MISC-PB (Movimento Integrado de Saúde Comunitária da Paraíba) en la casa de Carapibus. Celebrar la vida, la amistad. La continuidad de los trabajos que nos unen. Transformar la carencia en competencia. Las heridas del ayer, cicatrizadas, se transforman en competencia sanadora. Vuelve el pasado doloroso, y uno no tiene más remedio que resignificar lo vivido. Tantos años después, vuelve una y otra vez. “Yo no nací para sufrir, pero el sufrimiento puede servir para mi crecimiento, si tengo la humildad necesaria para comprender,” dice Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa. Uno ve las personas más simples, con una alegría enorme. ¿De donde les viene esta alegría? En algún momento, uno ve que el dolor y la alegría son las dos caras de la misma moneda. Puedo reírme hoy, puedo ser feliz, si veo cuánto fui capaz de generar a partir de los sufrimientos que fui enfrentando a lo largo de la vida. Esta mañana hice ésto. Vi de pronto, en un balance rápido, cuánto conquisté a partir de hechos que me tocó vivir, que tuvieron un efecto muy doloroso y aún lo siguen teniendo, muchas veces. Pude ver que yo no sería la persona que soy, sin esos acontecimentos que me impulsaron a acciones transformadoras que me fueron enraizando cada vez más en mis valores esenciales. La Terapia Comunitaria Integrativa crea espacios de acogimiento en los cuales vamos creando vínculos solidarios con otras personas, a partir de que podemos compartir lo que nos hizo o nos hace sufrir. Recuperamos una noción de confianza e integridad. Pertenecimiento. En la reunión de hoy del MISC-PB tuve de vuelta esa fuerza grande que me permite repirar mejor. Caminar mejor. Tener más esperanza. 

terça-feira, 11 de julho de 2017

Unidad

Poner una letra en la hoja y saber que por este simple acto, todo es como debe ser. Todo está donde debería estar. Se organiza el universo. Todo el pasado está aquí presente. Te sabes una semilla que creció en la oscuridad. Viste el sol. Naciste. Viste la vida. Viviste. Pasó el tiempo. Tanto tiempo, que te da un vértigo. En algún sentido el mundo fue llegando a un estado que siempre quisiste. Más solidaridad. Ver más lo que nos une. Lo que tenemos en común. Sufrimientos, y estrategias para enfrentarlo. Reconocernos unos en los otros. Saber que uno pisa un suelo firme que fue pisado por nuestros antepasados. Abuelos y abuelas. Madre y padre. Hermanos. Hijos e hijas. Amigos. Ese hilo tenue que es la vida. La comunidad. Aquello que nos es común. Esto permanece, más allá de clase social, ideología, nivel de instrucción. Mirar hacia dentro del corazón y ver ese tejido de vínculos que uno fue construyendo a lo largo de la vida. Gente en Misiones y Mendoza. Entre Ríos y Santa Fé. Buenos Aires y Bolivia. Venezuela. Uruguay. Un mapa interno se fue formando y está allí. Cuando me siento solo, miro hacia adentro, y veo esa mandala de luces. Entonces salgo a caminar. Voy a andar por las páginas de los libros que leo y que escribo. Los cuadros que voy pintando. Allí me veo y te veo. Veo todo este caminar que es la vida. Voy viendo y me veo viniendo. Tengo un plan para mañana. Para el fin de mes. Para esta tarde. Todo va yendo y viene viniendo. Como las olas del mar. Veo la luz al final, y me siento seguro. No hay final, finalmente. Continuidad. Unidad.

sexta-feira, 30 de junho de 2017

Mi lugar

Necesito tener un lugar para mí. Un lugar donde pueda ser yo mismo. Lo vengo buscando desde hace años. Lo encuentro de varias maneras, pero nunca lo encontré en soledad.
Siempre depende de reflejos, de un espejamiento en otras personas significativas. Son familiares y amigos. Personas que encuentro en los cursos de formación en Terapia Comunitaria Integrativa.
En estos espacios mínimos, me voy teniendo de vuelta. Voy volviendo a ser yo mismo. Hay toda una presión social que a uno lo va apartando de sí mismo. Uno va aprendiendo a dejar de ser, para ser aceptado.
Es cierto que la vida en común impone concesiones, pero éstas no pueden ser tantas que uno ya no sea más la persona que es. Las concesiones no pueden ser de tanta magnitud, que yo ya no sea yo mismo si estoy en relación.
Sería un precio demasiado caro para vivir en sociedad. Trato de compartir lo que voy descubriendo en este camino de reencuentro, porque cada vez que lo hago, gano más fuerza y más impulso.
Antiguamente creía que yo debía aislarme, crear uma muralla que me separara de la gente. Así creía que podría resguardar mi individualidad, ser yo mismo, sin influencias externas. Esto es imposible.
En realidad, el aislamiento crea otras deformaciones. Va alimentando el miedo, la sensación de extrañeza, la coexistencia se va haciendo cada vez más difícil.
En la convivencia familiar y con amigos, y en los cursos de formación en TCI, he ido recuperando una sensación de confianza en mí mismo y en los demás.
Mi lugar en el mundo depende más bien de un aflojar las exigencias de una perfección imposibe de alcanzar; aceptar mi humanidad, con los errores que nos caben a todos y con las particularidades que cada uno tiene, y descubrir que la existencia comunitaria me enriquece y potencializa mi libertad y mi poder de acción, en vez de disminuírlos.
Y esto es de enorme valor, en circunstancias como las actuales, y en todo tiempo.

segunda-feira, 5 de junho de 2017

Permanencia

Escribir un libro es un proceso verdaderamente enriquecedor y sorprendente. Hacerlo a partir de las vivencias cotidianas, es una forma de uno tenerse de vuelta. Uno sale de la sensación de que la vida podría llegar a ser algo repetido. La crónica diaria es un registro de aquello que de nuevo nos llega a cada instante. Ahora por ejemplo, escribiría sobre el fin de semana en la casa de campo. Las rosas. Los yuyos con sus flores tan coloridas. Los familiares que nos visitaron, compartiendo su tiempo con nosotros. Las playas. Los atardeceres. La lluvia. El procesamiento de la vida, que nos lleva de un lugar a otro, y todo va cambiando y permanece sin embargo igual o casi igual. Uno se va internando en la eternidad, a fuerza de tanto vivir atentos al detalle del instante. El verde que nos rodea en el campo. El cemento que nos rodea en la ciudad. Entre dos mundos. El tiempo ha ido pasando, como si nada, y uno de pronto se ve ya en el crepúsculo. El oro del sol poniente que nos acompaña y nos abriga. No son metáforas. Es una realidad más real que la que nos quieren vender por medio de la prensa. De repente te ves de nuevo en el tiempo primero, la niñez. Las macetas en el patio. Los barquitos en la acequia. Un tiempo sin tiempo.  

terça-feira, 30 de maio de 2017

Presencia

¡Un instante es tanto tiempo! Si estoy presente, estoy sumergido por completo en mi propia historia. Todos los momentos que viví están reunidos aquí. Es algo muy intenso. Esto lo sentí este fin de semana, en un encuentro en familia, en la casa de campo. Estábamos todos alrededor de la mesa. Escuchaba las palabras de cada uno, en esa especie de ajedrez sabroso que son las conversaciones cruzadas. Se forma como una especie de rompecabezas, un mosaico. En un cierto momento, me encontré hablando sobre una de las tesis principales de mi libro Libertatura*: no apenas usar las palabras como medio o instrumento. En la palabra, al dialogar, ser capaces de recibir por completo a quien está hablando, y yo también estar presente totalmente. Esto me parece importante para que la palabra sea de hecho un medio de integración. Una forma de estar en contacto íntimo unos con los otros. Solamente puedo ejercitar esta forma de ser palabra, cuando estoy en paz conmigo mismo. Cuando me acepto como soy, aún con aquellos aspectos de mí mismo que me disgustan, y que creo que debería cambiar. Si no me acepto, si estoy frustrado conmigo mismo, mi estar en el mundo es un choque constante. Nada me viene bien, nadie me parece ser como debería ser. Pero cuando estoy totalmente presente en este instante, en esta preciosísima fracción de tiempo en que estoy aquí, todo adquiere una intensidad muy grande. Todo se vuelve mágico.


*Publicado en Amazon Books.

terça-feira, 11 de abril de 2017

Llueve

Llueve adentro y afuera. Hay gente que le escapa a la tristeza como si fuera una especie de enfermedad. Ahora escucho el agua que cae, y recuerdo aquella canción de Los Iracundos: “bajo un monte lleno de dinero y ambiciones, debe haber ese algo que no muere.” Hace un ratito nomás, el cielo estaba azul claro, y unas nubes. Ahora es la lluvia que cae, viene a lavar el mundo, la ciudad. Un pajarito canta en medio de la lluvia. Mis colores y mis libros me rodean, esperan su momento de venir a mezclarse con mi vida. Más temprano, aquellos recuerdos tan queridos: mi abuela Mamina que gustaba de la lluvia y de los jazmines del cielo. Yo mismo levantándome para ir al Liceo Agrícola. Y las huelgas y la represión. Parece que nada cambia, o cambia muy poco. Y sin embargo algo cambia. Uno va mezclándose de a poco y de a mucho, con todo lo que nos rodea. Soy una parte de las páginas de los libros que voy leyendo y escribiendo. Y soy un color que cayó del cielo. ¿Seguirá habiendo guerras y violencia, siempre? Cuando yo era joven, soñaba, como mucha gente, con un mundo donde no hubiera hambre, violencia ni dominación. ¿Será posible ese mundo? ¿Llegaremos un día a ese lugar de paz y justicia? Llueve, esto es lo que sé. Llueve, no deja de llover. 

quinta-feira, 30 de março de 2017

Literariamente

Hoje terminei de ler Memórias póstumas de Brás Cubas, de Machado de Assis. Como é bom quando um bom livro nos pega, nos leva, nos atrapa a um ponto em que podemos esquecer qualquer aperreio ou desgosto! Isto aconteceu, ao longo do tempo em que este belíssimo livro esteve nas minhas mãos. Nunca deixarei de agradecer aos meus pais, por terem nos introduzido neste hábito tão salutar, da leitura. Não necessitamos estar o tempo todo para fora, podemos nos voltar para nós mesmos. Desfrutar, apreciar com deleite, as boas obras de arte, sejam elas escritas em prosa ou poesia, ou, ainda pintadas e/ou desenhadas. É uma possibilidade que se nos oferece também no chamado mundo externo. Contemplar a beleza das flores, dos céus ou do mar, do que quer que nos chame a atenção pelos seus atrativos! Isto nos sara, nos humaniza, nos faz bem! Certamente que uma leitura evoca outra, um poema evoca também outro, um quadro nos leva a um outro quadro, e assim até o infinito. Assim, temos ao nosso alcance, como uma dádiva, um dom, a possibilidade de mergulharmos na beleza, em qualquer lugar onde possamos nos encontrar.

quarta-feira, 15 de março de 2017

Construyendo

Escribiría algo que dijera lo que necesito saber. De tanto escribir, me he ido haciendo y haciendo el mundo en que vivo. El aire que respiro y el suelo que me sostiene. El pasado que es casi todo lo que hay, y esa tenue ranura que es el ahora, que pasa rapidamente y ya es pasado también. ¿Pasan los días o soy yo el que pasa? Tengo la impresión de que todo pasa y queda al mismo tiempo, en una continua integración de instantes que nos va integrando en lo eterno.

segunda-feira, 23 de janeiro de 2017

Continuidad


Empieza el día. Empieza la semana. Empieza otra vez esa larga jornada de seguir intentando encontrar el hilo de la vida. Ya han pasado muchos años, y parece ahora que otra vez soy aquél mismo niño de la calle Leonidas Aguirre, que jugaba. Siento esas mismas sensaciones. Ahora el pájaro canta, y me doy cuenta de que estoy en otro lugar. Mis hijos e hijas han crecido, ahora son ellos y ellas quienes se vienen haciendo un lugar en el mundo, mientras yo me voy adentrando en el crepúsculo. Tiempo de juntar los tiempos. Leo y escribo. Pinto. Me preparo para habitar en un lugar sin historia. Una casa nueva que ya está casi lista. Allí estarán todos mis recuerdos. Allí seguiré escribiendo esta historia que empezó con mis ancestrales que vinieron de España y de Italia y de Nuestra América. Sabré entonces que no hay tiempo que perder. El tiempo es todo lo que uno tiene. Y cada minuto, cada instante, es precioso. Son reuniones de palabras que se van juntando dentro de uno. Formando la escritura continua de la vida. ¡Buen día!

segunda-feira, 9 de janeiro de 2017

Conversando

A partir do momento em que comecei a escrever e a colaborar em meios digitais, lá pelo ano de 2001, comecei a perceber o enorme efeito terapêutico deste ato tão simples e tão significativo, o ato de se comunicar, o ato de partilhar o que vamos vendo e percebendo. As lições que pude ir aprendendo nesta empreitada, continuam a se mostrar, e continuo achando que seja uma tarefa proveitosa, a de seguir partilhando neste cara a cara às vezes distante, às vezes presencial com as leitoras e leitores, o que vou aprendendo. De longe, o efeito mais benéfico deste ato de escrever e partilhar, é o de ir trazendo para minha própria consciência, a vida tal como a experimento. Não a vida pensada, mas a vida vivida. O exercício de escrever e partilhar, traz como consequência a emergência de um viver mais autêntico e verdadeiro, o retorno de um estado infantil e puro de existir. Isto é muito prazeroso, porque embora os anos tenham passado, é como se estivéssemos indo na contramão da cronologia, cada vez mais jovens por dentro. Posso dizer com toda franqueza, que esta atividade que estou praticando de maneira continuada desde o ano de 2001, foi me trazendo frutos tão agradáveis, que a minha própria vida foi chegando a um estado de integração em que me encontro hoje. É como se o mundo em que vivo, meu dia a dia, tivesse sido moldado com as minhas próprias mãos. Cada vez vivo mais no meu próprio mundo, um mundo que tem a minha cara. Mas isto somente é possível porque tenho praticado o diálogo com um sem número de pessoas com as quais pude ir conversando sobre o que escrevo. Se hoje vivo em um mundo mais humanizado, é porque fui me tornando mais permeável ao que os demais pensam e sentem acerca do que escrevo. Desta forma, esta atividade que é muito solitária em alguns sentidos, foi se tornando cada vez mais social, cada vez mais coletiva, mais comunitária. Sinto que o mundo em que vivo hoje é mais integrado, ou eu me integrei mais no mundo. Isto é muito bom porque é como se progressivamente estivesse chegando ou às vezes estivesse habitando plenamente em uma realidade que as palavras dificilmente conseguem descrever, e sobre a qual posso dizer apenas que é como se fosse a terra prometida. Lembro então muitas vezes das palavras do padre José Comblin, com quem tive o privilégio de conviver por um tempo: “a terra prometida estava no seu próprio coração.” As últimas palavras que escutei dele, dirigidas a mim, foram estas: “seja fecundo na sua literatura”. Sinto como se o tempo ao meu redor tivesse se compactado. Nada disto teria sido possível em solidão. É fruto do crescimento que o diálogo possibilita. O diálogo nos humaniza, nos faz gente.

terça-feira, 3 de janeiro de 2017

Juntándome

Terapeuticomunitariamente. Juntando. Juntándome. 

Me he venido juntando en la TCI, en la vida. Y sigo juntándome. Íntimamente. 

Socialmente. Realmente. Verdaderamente. 

Poesía. Literatura. Amor. Oración. Acción. Color. 

Felicidad. Paz. Justicia. Respeto. Familia. Amigos. 

Todo lo que es valioso está aquí y yo soy todo esto.

domingo, 1 de janeiro de 2017

Presente

Volver a escribir. Volver a la hoja. Volver al lugar donde soy más yo. Volver a ser yo. Nada se parece a esta sensación. Es como tenerse de vuelta, después de haberse uno creído perdido. Y ahora aquí todas las personas queridas: todas y cada una, no falta ninguna. Todos los cuadros, los libros, los caminos, los sueños. Un mundo tan chiquito y tan inmenso. Todo lo que es, es ésto. El año que se fue y este que empezó. La reunión en familia anoche. Los vinos de Mendoza. Los recuerdos que me visitan y que he tratado de apartar, pero vuelven. Historias que siguen doliendo. Han brotado flores, manantiales, estrellas, de esas heridas del ayer. Ahora creo que las he de llevar conmigo, pues son marcas en mi piel. Las miro y trato de aprender: qué fue lo que me enseñaron esos hechos dolorosos. La vida sigue dando vueltas. Ya se fueron tantos días, tantas horas, tantas cosas ya pasaron, y quedó esto que está aquí. A veces vuelvo a la casa de Leonidas Aguirre, vuelvo al parque San Martín, vuelvo a tantas veredas por donde anduve. Montañas, ríos, mar. Vuelvo y estoy allí. No es sólo recuerdo, es presencia. Es el tiempo eterno. Es la gracia.