quinta-feira, 12 de outubro de 2017

Resiliencia

Yo no nací para sufrir, pero el sufrimiento puede servir para mi crecimiento, si tengo la humildad necesaria para comprender.” (Adalberto Barreto)

Puedo comprender que muchas veces trato a alguna persona con aspereza, como si ella me estuviera agrediendo, no porque esta sea la intención de esta persona, sino porque en el pasado me sentí herido, y hoy reacciono de manera chocante, para saber si me quieren y me aceptan, o no.

Pude haber creído (y todavía creer) que yo no merecía ser amado, que no había lugar en el mundo para mí, debido a agresiones sufridas, que me avergonzaron y me hicieron sentir culpable.

Hoy puedo decirle a mi niño interior que nunca más pasará por ningún tipo de agresión ni violencia. “Hoy estoy aquí para protegerte, niño mío.”

Puedo confiar en las personas, sin suponer que me quieren despreciar o dejar de lado o humillar. Puedo saber que el pasado dejó marcas. No hay una única persona que no tenga que enfrentar las secuelas de sufrimientos pasados.


Pero ahora sé que este es otro tiempo. “Las heridas cicatrizadas, se transforman en competencia sanadora.” (Adalberto Barreto).  Aunque las heridas no estén del todo cicatrizadas, yo sé que me han capacitado para ser acogedor. 

quarta-feira, 11 de outubro de 2017

Centramiento

Yo no necesito vivir con miedo, ni preocupado, o con culpa o ansiedad. Trato de centrarme en la confianza. Esto me focaliza en el presente.  Esta confianza se extiende a la totalidad de mi vida. Veo que en el pasado fui capaz de enfrentar todo tipo de situaciones y superarlas. Sé que en el presente, tengo que decidir entre numerosas alternativas. Si mi foco vital está claro y definido, estará todo siempre bien. Esto restringe el abanico de posibilidades. Mi vida hoy está más reducida y limitada. Me he centrado en el amor, en la creación artística (literaria y poética, pictórica y cromática) y en la Terapia Comunitaria Integrativa. Esta reducción a lo mínimo, sin embargo, es un centramiento en lo que es eterno. Es lo que me comunica con mi vasto interior, y con el infinito y cambiante mundo alrededor. Mi propia espiritualidad está  integrada en esta reducción mínima. 

No es necesario que me preocupe.

Trato de ver la realidad de esta afirmativa. Puedo simplemente estar tranquilo aquí y ahora. No necesito saber qué haré en seguida o más tarde, ni volver sobre lo que ya he hecho. Puedo solamente disfrutar del estar aquí. Voy juntando pedazos del vivir, y en esta costura que reúne lo vivido, me voy sintiendo más sólido y presente.


(11-10-2017)

Los pájaros cantan en la mañana lluviosa

Al ver estas palabras en la hoja, respiro aliviado. Un día ha comenzado. Un día es todo el tiempo. Recuerdo las búsquedas de ayer, por las calles de João Pessoa. Muebles para la casa de campo. A medida que voy escribiendo, siento una sensación de estar aquí. El tiempo pasado y este ahora, son un solo tiempo. Podría parar ahora, pero me dan ganas de proseguir. Es como si la vida dependiera de que este escrito siguiera. El canto del benteveo. Otros cantos de pájaros. Cosas que me he acostumbrado a disfrutar, tanto aquí en la ciudad, como en el campo. Los poemas que anoche me ayudaron a conciliar el sueño. Uno de Ray Bradbury, sobre “El hacer que nos hace,” en Zen en el arte de escribir. Otro de Jorge Luis Borges, sobre “El despertar,” en El otro, el mismo. Fray Luis de León: “Vida retirada,” (en Poesia completa de Fray Luis de León) que le he escuchado a mi padre recitar incontables veces. Y ahora el canto de los pájaros se va haciendo una sinfonía. Es como un nido de sonido y luz. La luz y el canto van construyendo el piso sólido bajo mis pies.


(11-10-2017)

segunda-feira, 9 de outubro de 2017

Caminando

Esta mañana el arco-iris apareció en el cielo, del lado del poniente. Me vino una tranquilidad bárbara. Sentí como que había --y sigue habiendo, ahora que transcribo la experiencia-- una posibilidad. Ahora trato de ir poniendo lo que ha seguido viniendo desde ese momento. Yo no necesito estar en permanente conflicto con otras personas, porque ellas no se adaptan a mis expectativas. Nada se adapta a mis expectativas. Trato más bien de ver hacia mi interior, y centrarme en lo que voy descubriendo sobre mí mismo. No tanto ideas --que son frecuentemente equivocadas-- sino más bien experiencias, imágenes, colores, sentimientos. Hay todo un lado mío que muchas veces queda por completo de lado, porque no le doy la debida atención. Puedo relacionarme mejor conmigo mismo y con lo que hago, con las personas con las cuales convivo y entro en contacto, si estoy en mi propio territorio interior. Si estoy centrado en mí mismo. Me doy cuenta de que todo esto es cambiante. Todo está en contínua mutación. Tengo más armonía y felicidad, más plenitud, cuando vivo desde mi propia persona. Cuando me doy tiempo para mí mismo, y no me sobreexijo. Entonces puedo ir fluyendo en medio de la trama relacional, con menos choques. Me permito descansos, intervalos. No necesito agradar a los demás, ni tampoco desagradarlos. Basta que vaya siguiendo mi propio camino, que frecuentemente descubro al andar. 

domingo, 8 de outubro de 2017

Caminar

Entonces ver que el día ya ha comenzado. Sentir el canto de los pájaros, y saber que habrá que ir haciéndose un lugar del lado de acá. El lugar ya está, pero es como si no hubiera nada. Empezar de nuevo. ¿Qué puedo hacer por mí y para mí? ¿Qué he estado haciendo por mí y para mí? Seguir haciéndolo. Buscar nuevos rumbos. Puedo ir a cuidar de las plantas, como lo hago siempre. Esto me alegra mucho más de lo que soy capaz de expresar. Puedo escribir, que es lo que más me va abriendo a mí mismo y al mundo alrededor. Puedo ver la belleza que me rodea, lo cual es un camino seguro a la felicidad, la plenitud y la alegría. Puedo leer, que siempre me da la certeza de que tengo un lugar preciso en el mundo. Y también puedo no hacer nada, y dejarme llevar. Dejar que el día y que el Dios que me habita y que dirige los rumbos de todo lo que existe, me muestre un camino. 

quarta-feira, 4 de outubro de 2017

Volví a esperar

Espero la planta renacer
Diciembre llegar
Mis nietos crecer
El libro futuro

Las flores germinar

segunda-feira, 2 de outubro de 2017

Radiografía de un despertar

Empieza el día. Estoy vivo y respiro. Uno hace su propio tiempo. Yo soy feliz si estoy en mi lugar, y esto ocurre cuando escribo, y también cuando ando por ahí por el mundo, ya que he ido haciendo del mundo mi lugar. He ido haciendo mi mundo. Hago mío el mundo. Ahora pasa la moto del guarda nocturno. Las luciérnagas en el aire. La jornada de ayer, con la reunión de moradores del condominio. Jugamos al metegol. Nos reímos. Bailé. Escribiré hasta que venga el sol, hasta que la luz del día se muestre en el cielo. ¡Cuántas personas me han estimulado para que escribiera! No estoy tratando de escribir un texto coherente, a pesar del título, o de la primera frase. Lo que quiero es agarrar lo que ayer me vino: esto de que después de escribir, el tiempo es mío, ahora ya soy yo, y todo es posible. Esto es una revolución, sin fusiles y sin bombas. Simplemente ser yo mismo, algo tan simple, y que sin embargo da tanto trabajo. Pero puede ser, y es, si uno le dedica tiempo y empeño. Diría los nombres de cada uma de las personas que me han hecho saber que esto es lo mío, que soy un escritor, alguien que va siendo a medida que escribe. Alguien que es lo que escribe. Son personas de la familia, muy próximas. Mi hermano Leo, mi esposa María. Mi hermano Arturo me ayudó a saber que soy un colorista, un pintor, y esto se vino juntando con lo de escribir. Vino siendo una sola y la misma cosa, y ahora es ya, sí, una sola y la misma cosa. No es por casualidad que esto esté siendo dicho ahora que empieza octubre. Uno nace en algún momento, y a mí me tocó llegar en octubre, y en octubre sigo llegando, seguiré llegando. No hay mejor sensación que esta que estoy compartiendo ahora. Nombraré también a mis amigos Graciela Maturo y Alder Calado. Al Padre José Comblin y Dom Antonio Fragoso (in memoriam). Tengo motivos muy claros y precisos para recordar y agradecer a cada uma de estas personas tan queridas. Mencionaré también a mis hijos e hijas, Carol, Leo, Rodrigo y Natalia. Cada uno de ellos es un lugar muy especial en mi vida. Un sonido específico. Una canción que llegó y ahora escucho interna y también a veces externamente. Encontrar el sentido de la vida es lo que más me importa. Y poder hacerlo a través de un acto tan simple y placentero como el escribir, me llena de alegría y satisfacción. Ya los pájaros comienzan a cantar, anunciando el día que va llegando. Como dije antes, seguiré escribiendo hasta que esto ocurra. Quiero agradecer especialmente a Gustavo Barreto, creador de la revista Consciência, con quien hemos mantenido una relación de trabajo larga y fecunda. Agradezco también a Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa, un espacio de descubrimiento y reconstrucción de la persona humana y la comunidad. Aquí es donde se fue dando y se sigue dando el milagro del renacer. En ese tejido tenue y tan fuerte que son los vínculos solidarios. Saber que lo que nos hace sufrir no son los acontecimientos, sino la idea que nos hacemos sobre los mismos. Podemos ir accediendo a la inmortalidad, en la medida en que vamos recuperando la noción de nuestro propio ser. Un niño no tiene noción de la muerte, ni vive con miedo. Cuando ese niño que soy vuelve a estar en el comando de mi vida, el amanecer es permanente. Nace un nuevo sol a cada momento. Volvió la vida, vuelve la vida constantemente, y solamente nos pide un pequeño trabajo continuado: que no nos olvidemos de nosotros mismos. Cuando nos queremos de verdad, vamos adentrándonos en la eternidad. El amor es ese algo que no muere, ¿no es cierto? Entonces no es tan difícil. Darnos las manos, mirar hacia nuestro interior y ver allí lo que es más valioso. Sabernos una semilla que nació y creció, y que sigue naciendo a cada instante. Crecer comunitariamente. Hacer nido en todo lo que vamos viendo y viviendo. Así de simple. 

¿Por qué no?

Empieza el día. Todo es posible, a esta hora. Es el momento en que la vida está en estado virginal. “Despiértenme las aves con su canto suave no aprendido, no los muchos cuidados de que es luego seguido...” dice el poema. De hecho, en seguida vienen las imposiciones, lo aprendido, lo que creo que debería ser o hacer. Ahora respiro hondo y trato de permanecer en esta línea divisoria entre este estado previo, y lo que ya está ahí como al acecho, tratando de imponerle una dirección a mis actos. Me quedo como contemplando y mirando. Viendo qué es lo que viene, en medio del canto de los pájaros, y de este intento mío por dejarme ir en el día. Seguir un rumbo. De hecho, ya me alegra haber venido a escribir, y no haberme lanzado imediatamente a hacer otras cosas. Es decir, elegí algo que para mí es más auténtico, me plenifica, me da más satisfacción y sentido. A lo largo del día, será esa conocida lucha entre lo que creo que debería hacer, lo que me gustaría hacer, y lo que es posible. Creo que la existencia es mucho esto. Un conflicto entre el deseo y la posibilidad. El deber y la libertad. Aunque la he buscado, no encontré todavía una receta. Algo infalible que me garantice siempre hacer la buena elección. La experiencia, la fe. La observación. La atención. La decisión y la voluntad. Todo está en juego. Todo será un ir viendo qué es posible en cada momento. Muchas veces no habrá casi tiempo para reflexionar antes de decidir. Tendré que confiar en mis reflejos. Buen día. 

domingo, 1 de outubro de 2017

Releo libros.

Es como leerlos de nuevo. Es como si no los hubiera leído antes, sin embargo, algo en mí sabe que es una vuelta, un retorno. Ahora estoy releyendo Dom Casmurro, de Machado de Assis. No me acordaba de casi nada. 

Algo parecido a lo que me ocurrió al volver a leer São Bernardo, de Graciliano Ramos. Fue como si fuera la primera vez, con esa sensación de reminiscencia. El tiempo pasado, el que fui y ya no soy. El que soy después de todo el tiempo que pasó entre la primera lectura y la de hoy. Todo esto es como un reespejamiento. 

terça-feira, 26 de setembro de 2017

No es fácil ser humano

Desde el comienzo del día, tener que lidiar con infinidad de pensamientos, sentimientos, ideas, situaciones. Decisiones incontables, todo el tempo. Esto sí, esto no. Digo, no digo. Voy o no voy. Lo hago ahora, después o nunca. Si uno llega al final del día con una sonrisa en los labios y paz en el corazón, debe darse por afortunado.

sexta-feira, 22 de setembro de 2017

Unidad

Llueve, y el sonido del agua me trae a la hoja. El olor del agua en la madrugada. Empezar a escribir me da la sensación de estar en mi lugar, y también me trae la compañía de personas queridas de mi familia, que me han ido dando la noción de que esto es lo mío. Algunos amigos y amigas también. Es lo que he venido a hacer. No importa tanto qué es lo que escriba, sino estarlo haciendo. Es como que de esta manera, me integro al río de la existencia. Todo se da cita en cada palabra que va bajando a la hoja. Se va juntando lo que ya viví y lo que está naciendo ahora, en esta hora. Es una unión armónica. Muchas veces, de día, no es así, y hay un conflicto entre lo que estoy haciendo y lo que creo que debería hacer. Ahora no, es una sola cosa. Hago lo que me gusta, lo que me hace bien, y esto es lo que he venido a hacer. Esto lo he ido diciendo a lo largo de muchos de mis escritos. En definitiva, creo que cada uno de mis textos, así como cada uno de mis libros, bien como mi estar aquí en el mundo, en medio de las redes relacionales de que formo parte, va siendo de a poco, una sola cosa. Un estar plantado, estar inserto, formar parte. Ser con y ser en sí. Ser yo mismo, el mismo que he sido desde el comienzo de mi existencia.  

quinta-feira, 7 de setembro de 2017

Resistencia

Se ven muchos mensajes de odio por todas partes. Cuando la persona se desvincula de sus raíces, puede ser manipulada con facilidad. Cuando recuperamos la sensación de unidad de nuestra vida, podemos ver lo que ocurre, desde una posición de poder. Hemos podido sobrevivir a situaciones adversas a lo largo de la vida. Los mensajes de odio, nos toman de sorpresa si estamos disociados de nuestro ser profundo. Podemos resistir mejor, si vemos de donde vinimos. Cuál fue nuestra família, con sus hábitos y valores. Hay una fuerza intensa que se puede accesar cuando uno se sumerge en profundidad, en la vida como un todo. Nuestra trayectoria vital es un verdadero escudo protector frente a lo que pueda estar tratando de desestabilizarnos. Los recursos personales se entretejen unos a los otros, en un tejido comunitario que nos realmenta y fortalece. La espiritualidad y el buen humor. La confianza en nuestra propia capacidad. Todo converge en este instante, uniéndonos a lo eterno que nos acompaña desde el origen, y para siempre.

sexta-feira, 1 de setembro de 2017

Ubicación

Poner unas letras en la hoja
Verlas bajar sobre el papel
Y sentir que así estoy en mí
En mi lugar. Mi vida se ordena,
se define, se organiza, cuando escribo.
Veo lo que ha sido, lo que he sido,
donde he estado, donde estoy, lo que soy.
Lo que es este mundo que me rodea
Y en el que estoy inserto.
Me veo como una planta que crece,
que ha venido creciendo y sigue creciendo
desde abajo hacia el sol
Siempre hacia el sol. Hacia la luz
Esa luz tenue del amanecer,
que se perpetúa durante todo el día
en casi invisibles rayos
bajo mis pies y a mi alrededor
Así voy yendo y viniendo
Abriendo y cerrando puertas
Paseando, pasando y quedando
Recomenzando todo el tiempo
hacia un nuevo tiempo
un tiempo original en el que existo

para siempre y desde siempre.

quinta-feira, 31 de agosto de 2017

Renaciendo

Salgo a caminar a ver si me junto un poco
A ver si me recojo de tanta dispersión

Las palabras que me forman
vienen a mí otra vez
Todo el alfabeto de luz y color
El amor de que estoy hecho
Mis raíces, todo lo que amo
La alegría de este instante triunfal
Tan tenue como un brote nuevo
Están aquí otra vez
Otra vez yo, entero
¡Gracias a la vida que me fue esculpiendo!
¡Las muertes se fueron haciendo vida revivida, vida renacida!
Raíz, flor, tronco, hojas

Eso soy y cielo mar montaña paz

domingo, 20 de agosto de 2017

Enraizamiento

Voy con mis libros de aquí para allá. Mis colores me anidan. Me enraízo en el presente. Estar aquí es el sentido más pleno. Esta tarde de domingo voy dejando que la vida me lleve y me traiga. Disfrutando del encuentro del curso de formación en Terapia Comunitaria Integrativa, que es un espejo y un nido. Un lugar donde soy yo otra vez. Miro por las ventanas y veo el cielo y los pájaros. La ciudad a lo lejos, y el mar. Ahora la hoja es un puerto, y me dejo estar aquí, sin apuro, sin prisa ni presión. El día va pasando a su modo, a su tiempo. Más allá, los atentados y secuestros. La desaparición de Santiago Maldonado reactiva memorias de supervivencia. Aquello que no muere. Recuperar la memoria activa. Saber donde tengo los pies plantados. 

segunda-feira, 14 de agosto de 2017

Reconstrucción

La desaparición de Santiago Maldonado revive la memoria de la dictadura. El estado represor que se ceba en la vida de las personas que considera enemigas. Argentina no puede seguir retrocedendo el lo que se refiere a la política de Derechos Humanos. La población debe tener garantías de que se puede ejercitar el derecho de manifestarse púbicamente de manera pacífica. Sin esto, es la barbarie. Ya no basta la corrupción institucionalizada, los privilegios de la dirigencia política gubernamental, que impone a los trabajadores cargas insoportables. Ahora nos quieren recordar que la vida no vale nada, y que quien se manifiesta en defensa de los derechos de las minorías  o de las mayorías, está sujeto a desaparecer, ser torturado, ser golpeado. Debe terminar de una vez por todas la cultura de la muerte en Argentina. Creo que debemos volcarnos aún con más consistencia y coherencia hacia una formación humana integral, aquella que reverencia la vida y enseña a cuidarla. Recordar que la vida es un don divino, resultado de infinitos cuidados de numerosas personas que hacen posible que estemos aquí. Recordar que necessitamos unos de los otros, para complementarnos. Colaborar mutuamente en la construcción y preservación de un tejido social que respete las diferencias. Valorizar la construcción y el refuerzo de lazos solidarios, más allá de ideologías, creencias, profesión, nivel socio-económico, etc.

domingo, 30 de julho de 2017

¿Qué estoy haciendo?


Los pajaritos cantan anunciando el nuevo día. Escucho ese canto, que acuna este mi estar aquí. ¿Qué estoy haciendo? Escribo, escribo, escribo. Para pasar el tiempo, y para detener el tiempo. Para registrar mi estar aquí, y para que este estar aquí sea cada vez más real, más presente, más pleno de esa infinitud que impregna cada pequeña cosa. Esta pregunta: “¿Qué estoy haciendo?”, viene trayéndome cada vez más a un estado de presencia. Más atención y menos reacción. Cuando me hago esta pregunta, registro lo primero que viene. Estoy viviendo. Estoy vivo, es lo primero que me doy cuenta. Esto es muy fuerte. Esto es muy intenso. Estoy vivo y esto es un resúmen de muchos días, una reunión de mucho tiempo. Situaciones de todo tipo, inclusive peligro de muerte. Anoche estaba en casa de unos parientes amigos. En un momento, me di cuenta de que el tiempo se ha venido ampliando, se viene mostrando como algo vasto e ilimitado. ¡Tantas horas por vivir! ¡Tantas cosas que uno puede hacer, inclusive no hacer nada! Cuando sentí esta preciosidad del tiempo, este tan valioso presente, me emocioné. Ahora estoy registrando este ejercicio de observación y atención, como una manera de fijar lo que voy aprendiendo. Una de las cosas que me vienen llamando la atención, es el valor de la familia. Esto lo he dicho ya muchas veces, y es probable que lo siga repitiendo. Ese mundo inmediato de afectos que nos contiene y nos incluye, de pronto es el piso más real sobre el cual estamos asentados. Es el lugar donde estamos plantados. Puede parecer poco, ya que vivimos en una cultura que valoriza lo que no se tiene y lo que está muy lejos, mientras se desprecia lo que está muy cerca. El tiempo ha ido pasando y sigue pasando, constantemente. Y mientras pasa el tiempo, algo en mi se va fijando cada vez más en lo que está aquí ahora. El canto de los pájaros. La vida que vuelve. La vida que fue volviendo y sigue volviendo todo el tiempo. 

quinta-feira, 20 de julho de 2017

Para ser feliz

Una letra en la hoja organiza el mundo. Es todo lo que necesito. Todo está en su lugar y todo está bien. Todo es como debe ser. Respiro hondo, y vienen los recuerdos. Buenos recuerdos. Mis abuelas y mis abuelos. Mi familia entera. Las raíces que me sostienen y me constituyen, me hacen ser la persona que soy. Van bajando las letras que me forman y que forman el mundo. Voy y vengo y estoy aquí. Llueve, y cuando sentí el sonido del agua cayendo, era San Genaro y era Mendoza y era aquí y ahora. Un solo tiempo. De pronto, durante el día, uno se siente un poco como medio insignificante frente a un sistema social opresor e injusto, basado en la mentira y en el engaño, en las presiones y en las distorsiones. Pero puede haber una luz, una hendidura (Jorge Luis Borges). “Buscad el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será añadido,” dice el Evangelio de Jesús Cristo. Buscar la libertad, buscar la felicidad y la justicia dentro de uno y alrededor nuestro. Buscar el sentido de la vida, el sentido de estar aquí, el sentido de ser quien soy y de hacer lo que hago. Dejar que vengan las palabras, más allá de las reglas que quieren obligarme a decir de este o de aquél modo. Si al final lo que busco es comunicarme, y no escribir “correctamente.” Hay tanta gente que dice cosas tan reales y bellas, a su modo, modos que no tienen nada que ver con las reglas del lenguaje. Paulo Freire nos recuerda que no hay que burlarse de quienes “hablan mal” por falta de instrucción formal. Esas personas y esas hablas son resultado de una estrutura social opresiva y excluyente. Del mismo modo, nosotros mismos también somos moldeados por ese sistema que aliena y desfigura el ser real de las personas. La construcción de un mundo mejor, pasa por la recuperación del ser auténtico que cada uno de nosotros es. Dedicarle trabajo y tiempo a esto, vale la pena. De pronto empezamos a respirar mejor, a sentirnos más alegres y felices, a reírmos por cualquier cosa, y no nos importa lo que puedan pensar o decir. Uno se alegra y es feliz simplemente por estar vivo. Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa, nos da varios elementos para que nos vayamos apoyando en la búsqueda de nuestro ser real. El conocimiento de la experiencia y los demás saberes, se entremezclan y forman un lugar donde yo puedo ser. Puedo ser la persona que soy. No necesito negarme para ser aceptado socialmente. He participado y sigo participando de atividades formativas en Terapia Comunitaria Integrativa, porque es lo que me dá más énfasis en el sentido de yo estar aquí. Me reconecta con mi humanidad más esencial y profunda. Dejo de tener tantos miedos, tanto recelo de qué van a decir, o si voy a hacerlo bien o mal. Voy vivendo nomás, que es muy lindo. Y así como quien no quiere la cosa, van llegando a su fin estas líneas.

domingo, 16 de julho de 2017

Crecimiento

La tarde se fue transformando en noche. Y ahora los grillos entonan su oración contínua. La casa alegre con los rostros y las conversaciones. Los abrazos y los cánticos. Reunión del MISC-PB (Movimento Integrado de Saúde Comunitária da Paraíba) en la casa de Carapibus. Celebrar la vida, la amistad. La continuidad de los trabajos que nos unen. Transformar la carencia en competencia. Las heridas del ayer, cicatrizadas, se transforman en competencia sanadora. Vuelve el pasado doloroso, y uno no tiene más remedio que resignificar lo vivido. Tantos años después, vuelve una y otra vez. “Yo no nací para sufrir, pero el sufrimiento puede servir para mi crecimiento, si tengo la humildad necesaria para comprender,” dice Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa. Uno ve las personas más simples, con una alegría enorme. ¿De donde les viene esta alegría? En algún momento, uno ve que el dolor y la alegría son las dos caras de la misma moneda. Puedo reírme hoy, puedo ser feliz, si veo cuánto fui capaz de generar a partir de los sufrimientos que fui enfrentando a lo largo de la vida. Esta mañana hice ésto. Vi de pronto, en un balance rápido, cuánto conquisté a partir de hechos que me tocó vivir, que tuvieron un efecto muy doloroso y aún lo siguen teniendo, muchas veces. Pude ver que yo no sería la persona que soy, sin esos acontecimentos que me impulsaron a acciones transformadoras que me fueron enraizando cada vez más en mis valores esenciales. La Terapia Comunitaria Integrativa crea espacios de acogimiento en los cuales vamos creando vínculos solidarios con otras personas, a partir de que podemos compartir lo que nos hizo o nos hace sufrir. Recuperamos una noción de confianza e integridad. Pertenecimiento. En la reunión de hoy del MISC-PB tuve de vuelta esa fuerza grande que me permite repirar mejor. Caminar mejor. Tener más esperanza. 

terça-feira, 11 de julho de 2017

Unidad

Poner una letra en la hoja y saber que por este simple acto, todo es como debe ser. Todo está donde debería estar. Se organiza el universo. Todo el pasado está aquí presente. Te sabes una semilla que creció en la oscuridad. Viste el sol. Naciste. Viste la vida. Viviste. Pasó el tiempo. Tanto tiempo, que te da un vértigo. En algún sentido el mundo fue llegando a un estado que siempre quisiste. Más solidaridad. Ver más lo que nos une. Lo que tenemos en común. Sufrimientos, y estrategias para enfrentarlo. Reconocernos unos en los otros. Saber que uno pisa un suelo firme que fue pisado por nuestros antepasados. Abuelos y abuelas. Madre y padre. Hermanos. Hijos e hijas. Amigos. Ese hilo tenue que es la vida. La comunidad. Aquello que nos es común. Esto permanece, más allá de clase social, ideología, nivel de instrucción. Mirar hacia dentro del corazón y ver ese tejido de vínculos que uno fue construyendo a lo largo de la vida. Gente en Misiones y Mendoza. Entre Ríos y Santa Fé. Buenos Aires y Bolivia. Venezuela. Uruguay. Un mapa interno se fue formando y está allí. Cuando me siento solo, miro hacia adentro, y veo esa mandala de luces. Entonces salgo a caminar. Voy a andar por las páginas de los libros que leo y que escribo. Los cuadros que voy pintando. Allí me veo y te veo. Veo todo este caminar que es la vida. Voy viendo y me veo viniendo. Tengo un plan para mañana. Para el fin de mes. Para esta tarde. Todo va yendo y viene viniendo. Como las olas del mar. Veo la luz al final, y me siento seguro. No hay final, finalmente. Continuidad. Unidad.

sexta-feira, 30 de junho de 2017

Mi lugar

Necesito tener un lugar para mí. Un lugar donde pueda ser yo mismo. Lo vengo buscando desde hace años. Lo encuentro de varias maneras, pero nunca lo encontré en soledad.
Siempre depende de reflejos, de un espejamiento en otras personas significativas. Son familiares y amigos. Personas que encuentro en los cursos de formación en Terapia Comunitaria Integrativa.
En estos espacios mínimos, me voy teniendo de vuelta. Voy volviendo a ser yo mismo. Hay toda una presión social que a uno lo va apartando de sí mismo. Uno va aprendiendo a dejar de ser, para ser aceptado.
Es cierto que la vida en común impone concesiones, pero éstas no pueden ser tantas que uno ya no sea más la persona que es. Las concesiones no pueden ser de tanta magnitud, que yo ya no sea yo mismo si estoy en relación.
Sería un precio demasiado caro para vivir en sociedad. Trato de compartir lo que voy descubriendo en este camino de reencuentro, porque cada vez que lo hago, gano más fuerza y más impulso.
Antiguamente creía que yo debía aislarme, crear uma muralla que me separara de la gente. Así creía que podría resguardar mi individualidad, ser yo mismo, sin influencias externas. Esto es imposible.
En realidad, el aislamiento crea otras deformaciones. Va alimentando el miedo, la sensación de extrañeza, la coexistencia se va haciendo cada vez más difícil.
En la convivencia familiar y con amigos, y en los cursos de formación en TCI, he ido recuperando una sensación de confianza en mí mismo y en los demás.
Mi lugar en el mundo depende más bien de un aflojar las exigencias de una perfección imposibe de alcanzar; aceptar mi humanidad, con los errores que nos caben a todos y con las particularidades que cada uno tiene, y descubrir que la existencia comunitaria me enriquece y potencializa mi libertad y mi poder de acción, en vez de disminuírlos.
Y esto es de enorme valor, en circunstancias como las actuales, y en todo tiempo.

segunda-feira, 5 de junho de 2017

Permanencia

Escribir un libro es un proceso verdaderamente enriquecedor y sorprendente. Hacerlo a partir de las vivencias cotidianas, es una forma de uno tenerse de vuelta. Uno sale de la sensación de que la vida podría llegar a ser algo repetido. La crónica diaria es un registro de aquello que de nuevo nos llega a cada instante. Ahora por ejemplo, escribiría sobre el fin de semana en la casa de campo. Las rosas. Los yuyos con sus flores tan coloridas. Los familiares que nos visitaron, compartiendo su tiempo con nosotros. Las playas. Los atardeceres. La lluvia. El procesamiento de la vida, que nos lleva de un lugar a otro, y todo va cambiando y permanece sin embargo igual o casi igual. Uno se va internando en la eternidad, a fuerza de tanto vivir atentos al detalle del instante. El verde que nos rodea en el campo. El cemento que nos rodea en la ciudad. Entre dos mundos. El tiempo ha ido pasando, como si nada, y uno de pronto se ve ya en el crepúsculo. El oro del sol poniente que nos acompaña y nos abriga. No son metáforas. Es una realidad más real que la que nos quieren vender por medio de la prensa. De repente te ves de nuevo en el tiempo primero, la niñez. Las macetas en el patio. Los barquitos en la acequia. Un tiempo sin tiempo.  

terça-feira, 30 de maio de 2017

Presencia

¡Un instante es tanto tiempo! Si estoy presente, estoy sumergido por completo en mi propia historia. Todos los momentos que viví están reunidos aquí. Es algo muy intenso. Esto lo sentí este fin de semana, en un encuentro en familia, en la casa de campo. Estábamos todos alrededor de la mesa. Escuchaba las palabras de cada uno, en esa especie de ajedrez sabroso que son las conversaciones cruzadas. Se forma como una especie de rompecabezas, un mosaico. En un cierto momento, me encontré hablando sobre una de las tesis principales de mi libro Libertatura*: no apenas usar las palabras como medio o instrumento. En la palabra, al dialogar, ser capaces de recibir por completo a quien está hablando, y yo también estar presente totalmente. Esto me parece importante para que la palabra sea de hecho un medio de integración. Una forma de estar en contacto íntimo unos con los otros. Solamente puedo ejercitar esta forma de ser palabra, cuando estoy en paz conmigo mismo. Cuando me acepto como soy, aún con aquellos aspectos de mí mismo que me disgustan, y que creo que debería cambiar. Si no me acepto, si estoy frustrado conmigo mismo, mi estar en el mundo es un choque constante. Nada me viene bien, nadie me parece ser como debería ser. Pero cuando estoy totalmente presente en este instante, en esta preciosísima fracción de tiempo en que estoy aquí, todo adquiere una intensidad muy grande. Todo se vuelve mágico.


*Publicado en Amazon Books.

terça-feira, 11 de abril de 2017

Llueve

Llueve adentro y afuera. Hay gente que le escapa a la tristeza como si fuera una especie de enfermedad. Ahora escucho el agua que cae, y recuerdo aquella canción de Los Iracundos: “bajo un monte lleno de dinero y ambiciones, debe haber ese algo que no muere.” Hace un ratito nomás, el cielo estaba azul claro, y unas nubes. Ahora es la lluvia que cae, viene a lavar el mundo, la ciudad. Un pajarito canta en medio de la lluvia. Mis colores y mis libros me rodean, esperan su momento de venir a mezclarse con mi vida. Más temprano, aquellos recuerdos tan queridos: mi abuela Mamina que gustaba de la lluvia y de los jazmines del cielo. Yo mismo levantándome para ir al Liceo Agrícola. Y las huelgas y la represión. Parece que nada cambia, o cambia muy poco. Y sin embargo algo cambia. Uno va mezclándose de a poco y de a mucho, con todo lo que nos rodea. Soy una parte de las páginas de los libros que voy leyendo y escribiendo. Y soy un color que cayó del cielo. ¿Seguirá habiendo guerras y violencia, siempre? Cuando yo era joven, soñaba, como mucha gente, con un mundo donde no hubiera hambre, violencia ni dominación. ¿Será posible ese mundo? ¿Llegaremos un día a ese lugar de paz y justicia? Llueve, esto es lo que sé. Llueve, no deja de llover. 

quinta-feira, 30 de março de 2017

Literariamente

Hoje terminei de ler Memórias póstumas de Brás Cubas, de Machado de Assis. Como é bom quando um bom livro nos pega, nos leva, nos atrapa a um ponto em que podemos esquecer qualquer aperreio ou desgosto! Isto aconteceu, ao longo do tempo em que este belíssimo livro esteve nas minhas mãos. Nunca deixarei de agradecer aos meus pais, por terem nos introduzido neste hábito tão salutar, da leitura. Não necessitamos estar o tempo todo para fora, podemos nos voltar para nós mesmos. Desfrutar, apreciar com deleite, as boas obras de arte, sejam elas escritas em prosa ou poesia, ou, ainda pintadas e/ou desenhadas. É uma possibilidade que se nos oferece também no chamado mundo externo. Contemplar a beleza das flores, dos céus ou do mar, do que quer que nos chame a atenção pelos seus atrativos! Isto nos sara, nos humaniza, nos faz bem! Certamente que uma leitura evoca outra, um poema evoca também outro, um quadro nos leva a um outro quadro, e assim até o infinito. Assim, temos ao nosso alcance, como uma dádiva, um dom, a possibilidade de mergulharmos na beleza, em qualquer lugar onde possamos nos encontrar.

quarta-feira, 15 de março de 2017

Construyendo

Escribiría algo que dijera lo que necesito saber. De tanto escribir, me he ido haciendo y haciendo el mundo en que vivo. El aire que respiro y el suelo que me sostiene. El pasado que es casi todo lo que hay, y esa tenue ranura que es el ahora, que pasa rapidamente y ya es pasado también. ¿Pasan los días o soy yo el que pasa? Tengo la impresión de que todo pasa y queda al mismo tiempo, en una continua integración de instantes que nos va integrando en lo eterno.

segunda-feira, 23 de janeiro de 2017

Continuidad


Empieza el día. Empieza la semana. Empieza otra vez esa larga jornada de seguir intentando encontrar el hilo de la vida. Ya han pasado muchos años, y parece ahora que otra vez soy aquél mismo niño de la calle Leonidas Aguirre, que jugaba. Siento esas mismas sensaciones. Ahora el pájaro canta, y me doy cuenta de que estoy en otro lugar. Mis hijos e hijas han crecido, ahora son ellos y ellas quienes se vienen haciendo un lugar en el mundo, mientras yo me voy adentrando en el crepúsculo. Tiempo de juntar los tiempos. Leo y escribo. Pinto. Me preparo para habitar en un lugar sin historia. Una casa nueva que ya está casi lista. Allí estarán todos mis recuerdos. Allí seguiré escribiendo esta historia que empezó con mis ancestrales que vinieron de España y de Italia y de Nuestra América. Sabré entonces que no hay tiempo que perder. El tiempo es todo lo que uno tiene. Y cada minuto, cada instante, es precioso. Son reuniones de palabras que se van juntando dentro de uno. Formando la escritura continua de la vida. ¡Buen día!

segunda-feira, 9 de janeiro de 2017

Conversando

A partir do momento em que comecei a escrever e a colaborar em meios digitais, lá pelo ano de 2001, comecei a perceber o enorme efeito terapêutico deste ato tão simples e tão significativo, o ato de se comunicar, o ato de partilhar o que vamos vendo e percebendo. As lições que pude ir aprendendo nesta empreitada, continuam a se mostrar, e continuo achando que seja uma tarefa proveitosa, a de seguir partilhando neste cara a cara às vezes distante, às vezes presencial com as leitoras e leitores, o que vou aprendendo. De longe, o efeito mais benéfico deste ato de escrever e partilhar, é o de ir trazendo para minha própria consciência, a vida tal como a experimento. Não a vida pensada, mas a vida vivida. O exercício de escrever e partilhar, traz como consequência a emergência de um viver mais autêntico e verdadeiro, o retorno de um estado infantil e puro de existir. Isto é muito prazeroso, porque embora os anos tenham passado, é como se estivéssemos indo na contramão da cronologia, cada vez mais jovens por dentro. Posso dizer com toda franqueza, que esta atividade que estou praticando de maneira continuada desde o ano de 2001, foi me trazendo frutos tão agradáveis, que a minha própria vida foi chegando a um estado de integração em que me encontro hoje. É como se o mundo em que vivo, meu dia a dia, tivesse sido moldado com as minhas próprias mãos. Cada vez vivo mais no meu próprio mundo, um mundo que tem a minha cara. Mas isto somente é possível porque tenho praticado o diálogo com um sem número de pessoas com as quais pude ir conversando sobre o que escrevo. Se hoje vivo em um mundo mais humanizado, é porque fui me tornando mais permeável ao que os demais pensam e sentem acerca do que escrevo. Desta forma, esta atividade que é muito solitária em alguns sentidos, foi se tornando cada vez mais social, cada vez mais coletiva, mais comunitária. Sinto que o mundo em que vivo hoje é mais integrado, ou eu me integrei mais no mundo. Isto é muito bom porque é como se progressivamente estivesse chegando ou às vezes estivesse habitando plenamente em uma realidade que as palavras dificilmente conseguem descrever, e sobre a qual posso dizer apenas que é como se fosse a terra prometida. Lembro então muitas vezes das palavras do padre José Comblin, com quem tive o privilégio de conviver por um tempo: “a terra prometida estava no seu próprio coração.” As últimas palavras que escutei dele, dirigidas a mim, foram estas: “seja fecundo na sua literatura”. Sinto como se o tempo ao meu redor tivesse se compactado. Nada disto teria sido possível em solidão. É fruto do crescimento que o diálogo possibilita. O diálogo nos humaniza, nos faz gente.

terça-feira, 3 de janeiro de 2017

Juntándome

Terapeuticomunitariamente. Juntando. Juntándome. 

Me he venido juntando en la TCI, en la vida. Y sigo juntándome. Íntimamente. 

Socialmente. Realmente. Verdaderamente. 

Poesía. Literatura. Amor. Oración. Acción. Color. 

Felicidad. Paz. Justicia. Respeto. Familia. Amigos. 

Todo lo que es valioso está aquí y yo soy todo esto.

domingo, 1 de janeiro de 2017

Presente

Volver a escribir. Volver a la hoja. Volver al lugar donde soy más yo. Volver a ser yo. Nada se parece a esta sensación. Es como tenerse de vuelta, después de haberse uno creído perdido. Y ahora aquí todas las personas queridas: todas y cada una, no falta ninguna. Todos los cuadros, los libros, los caminos, los sueños. Un mundo tan chiquito y tan inmenso. Todo lo que es, es ésto. El año que se fue y este que empezó. La reunión en familia anoche. Los vinos de Mendoza. Los recuerdos que me visitan y que he tratado de apartar, pero vuelven. Historias que siguen doliendo. Han brotado flores, manantiales, estrellas, de esas heridas del ayer. Ahora creo que las he de llevar conmigo, pues son marcas en mi piel. Las miro y trato de aprender: qué fue lo que me enseñaron esos hechos dolorosos. La vida sigue dando vueltas. Ya se fueron tantos días, tantas horas, tantas cosas ya pasaron, y quedó esto que está aquí. A veces vuelvo a la casa de Leonidas Aguirre, vuelvo al parque San Martín, vuelvo a tantas veredas por donde anduve. Montañas, ríos, mar. Vuelvo y estoy allí. No es sólo recuerdo, es presencia. Es el tiempo eterno. Es la gracia.